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La presencia policial evita los botellones en Tamarit

La Policía Local de Altafulla, la Guàrdia Urbana de Tarragona y los Mossos consiguieron proteger el espacio natural del Vinyet de las fiestas ilegales de las últimas semanas

GERARD CAÑELLAS

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Control de la Policía Local de Altafulla en la Via Augusta, cerca de la playa del municipio. FOTO: CEDIDA

Control de la Policía Local de Altafulla en la Via Augusta, cerca de la playa del municipio. FOTO: CEDIDA

La intensificación de la presencia policial en los accesos a la playa de Tamarit dio sus frutos este fin de semana. Se trata de una de las medidas que acordaron los ayuntamientos de Tarragona y de Altafulla para evitar los macrobotellones que se han ido produciendo durante todo el verano en el espacio natural del Vinyet. Esta zona de alto valor ambiental se encuentra en el término municipal de Tarragona pero justo en la frontera con Altafulla y el fin de semana pasado acogió una de las peores fiestas ilegales del verano, con cientos de personas que ensuciaron y pisotearon el perímetro protegido en el que habita el chorlitejo patinegro, una especie en peligro de extinción.

Si bien durante todo el verano la Policía Local de Altafulla había intentado disuadir las grandes aglomeraciones de jóvenes en la playa sin éxito, este fin de semana se unieron al operativo varias dotaciones de la Guàrdia Urbana de Tarragona y de los Mossos d’Esquadra con controles en los accesos a la playa.

Macrobotellón en el Roquissar

No obstante, los centenares de jóvenes de varias poblaciones que se concentraban cada fin de semana en el Vinyet no se dieron por vencidos y celebraron el macrobotellón en el párking de la calle Roquissar, al lado del cementerio de Altafulla. A la par que el alcalde del municipio del Baix Gaià, Jordi Molinera, celebraba que se había conseguido evitar el botellón en la playa de Tamarit, lamentaba que este se había trasladado a otra parte del pueblo. «Vino gente de Tarragona, de la Canonja, dels Pallaresos, de Torredembarra, del Catllar, etc.», comentaba Molinera. El principal motivo por el cual se producen estas fiestas ilegales en Altafulla es porque no tiene toque de queda porque no cumple los requisitos sanitarios, por lo que recibe gente de otros municipios con confinamiento nocturno. En este sentido, el alcalde de Altafulla pide que el Procicat revise los criterios por los que se aplica el toque de queda. Hay una excepción que permite disponer de toque de queda a los municipios con una buena situación sanitaria cuando estos están completamente rodeados por otros pueblos y ciudades que sí lo tienen. En este sentido, Molinera lamenta que por el interior «estamos tocando a la Riera de Gaià, la Nou de Gaià y la Pobla de Montornès, municipios que no tendrán nunca confinamiento nocturno porque no superan los 5.000 habitantes».

En definitiva, parece ser que restringir la movilidad nocturna es la única solución a los macrobotellones que Altafulla lleva viviendo todo el verano.

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