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La reforma horaria, una utopía de la que recelan el comercio y el turismo de Tarragona

No hay consenso sobre la reforma que debe racionalizar horarios e implementarse en 2018. El turismo, el comercio, sindicatos y la Cepta desconfían de que sea factible aplicarla

Raúl Cosano

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La reforma horaria pretende que se salga de los colegios a las 16.00 horas y del trabajo a las 18 h.  Foto: Pere Ferré

La reforma horaria pretende que se salga de los colegios a las 16.00 horas y del trabajo a las 18 h. Foto: Pere Ferré

La reforma horaria está en marcha y da sus primeros pasos concretos. Nunca como hasta ahora un gobierno había asumido tan seriamente el reto de europeizar los horarios. La Generalitat ha iniciado una campaña para concienciar sobre un uso del tiempo más racional. Está previsto que se despliegue de forma definitiva en septiembre de 2018, el que debe ser el momento cero.

Sin embargo, si sobre el papel la mayor parte de los sectores ven conveniente una nueva organización del tiempo más basada en el sentido común y la conciliación, en la práctica constituye un cambio difícil de asumir en algunos sectores. Ya lo avisó la consellera de Presidència, Neus Munté, la responsable de presentar la campaña. «No será sencillo, no se hará de un día para otro. Hace falta un gran consenso», dijo. 

‘Difícil aplicación’

No se antoja fácil acometer la reforma en las áreas principales: educación, comercio, empresa y familia. Hay sectores decisivos en la provincia que son reacios, como el turismo o la restauración. «Es una tendencia europea, pero su aplicación en el sector turístico es muy difícil. Damos servicio las 24 horas y esta metodología no es posible en nuestro caso, aunque entiendo que hay que dar pasos hacia la conciliación», explica David Batalla, presidente de la Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme de Tarragona. «El comercio es libre y la Generalitat, en lugar de regular tanto, debería facilitar las cosas», cuenta Eduard Farriol, portavoz de la Asociación Hotelera de Salou-Cambrils-La Pineda.

Sobre el papel es fácil encontrar voces a favor. Todos coinciden en la necesidad de empezar la jornada más temprano, comer en menos tiempo y acabar antes, para disfrutar de la conciliación familiar. En la educación manda cierto consenso, si bien es verdad que ya hay muchos centros que están comenzando la jornada a las 8.30 horas y que la acaban entre las 16.00 horas, los horarios que el Govern pretende instaurar a partir del curso 2018-19. Lluís Pallejà, presidente de la Federació de Associacions de Pares i Mares d’Alumnes (FAPAC) en Tarragona, opina: «Si comparamos con hace 10 ó 20 años, ya hay muchos colegios que han ido avanzando la hora de entrada. Veo el planteamiento muy correcto, porque no podemos ir tan en contra de nuestros biorritmos y del resto de países. Creo que el cambio es necesario. Ahora bien, no puede ser que volquemos toda la presión en el sistema educativo. Lo primero que hay que modificar es el sistema laboral».

En el ámbito docente hay unanimidad: el cambio se prevé positivo, aunque se está a la expectativa. «No nos han informado aún, pero como director y como profesor, todo lo que se pueda concentrar la jornada es positivo. Es la línea en la que hay que avanzar: hacer el máximo de horas por la mañana, que es cuando el alumno más rinde», indica Josep Queraltó, responsable en Tarragona de los directores de Primaria.

No cerrar al mediodía

Florenci Nieto, presidente de Pimec Comerç en Tarragona, ve positiva la reforma, aunque con matices: «Puede suponer un gesto positivo para el comercio y para que la gente disfrute de sus familias. Muchos comercios ya ven posible no cerrar al mediodía y hacer un horario continuado».

Nieto creo que, con el comercio y la restauración, debería haber una sensibilidad especial: «Entendemos que el comercio y la hostelería podrían alargarse más, por la riqueza del clima que tenemos aquí y teniendo en cuenta que hay dos épocas determinadas y que en verano se podría alargar hasta las nueve o las diez de la noche. Hay que tener en cuenta que el comercio y la restauración viven del tiempo libre de los demás». Nieto apunta una clave repetida por todos: «Debe ser un planteamiento absoluto y global, de comenzar todos a la vez».

Más complicada es la situación en el ámbito laboral, la piedra angular de la reforma en marcha. A nivel de empresa y de horarios de trabajo, el Consell de Relacions Laborals de la Generalitat reunió a finales de septiembre a los principales agentes laborales para que incluyan algunas claves de la reforma horaria en sus futuros convenios colectivos. UGT, CCOO, Foment, Fepime y Pimec, además del Govern, firmaron una hoja de ruta de 10 puntos que introducen medidas sobre el uso del tiempo en el lugar de empleo. 

‘¿Cómo lo haremos?’

Josep Antoni Belmonte, presidente de la Cepta, es crítico: «Ha llegado un punto en el que me parece bien todo. Me parece bien que se proponga una aventura así, pero no sé si se podrá llegar a cabo. ¿Me explica alguien cómo lo harán las empresas de servicios? Es una propuesta tan comprometedora que comporta cambiar el status laboral de muchísima gente. Lo principal es el trabajo. Sin él no podemos hacer nada más».

Los expertos sostienen que la medida incrementaría la productividad, la cuestión principal para Josep Joaquim Sendra, presidente de Pimec en Tarragona: «Estamos mirando de regular lo que los ciudadanos tienen que hacer pero eso no se puede impulsar por ley, sino por la práctica habitual. Nos tendríamos que centrar en ser un país productivo, y ese es un tema más cultural que legislativo». La opinión de los sindicatos es diversa. «Es cuestión de ir sensibilizando, pero cada vez hay más empresas que optan por flexibilizar, que permiten entrar antes y salir también antes. Otra cosa es que depende del sector, se podrá implantar o no», cuenta Joan Llort, desde UGT. «Participamos en la cuestión y estamos en varios consejos. Lo principal es que, por lo que atañe a los horarios laborales, se haga una negociación colectiva. Si lo que se decida no se incorpora en los convenios colectivos, lo que se legisle será papel mojado», concede Jaume Pros, secretario general de CCOOen Tarragona.

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