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La rotonda de Les Gavarres sufre ocho accidentes al mes

Es la única del Camp de Tarragona con tres carriles y 26 de acceso o salida. La mayoría de percances se produce cuando un vehículo circula por el interior y quiere coger una salida

àngel juanpere

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Imagen de la rotonda de Les Gavarres desde una avioneta. Tiene 26 carriles y es la más grande del Camp de Tarragona.  FOTO: pere ferré

Imagen de la rotonda de Les Gavarres desde una avioneta. Tiene 26 carriles y es la más grande del Camp de Tarragona. FOTO: pere ferré

Es la única rotonda de tres carriles que hay en el Camp de Tarragona. Ello, unido al alto volumen de tráfico, se traduce en que es en la que se registran más accidentes, reconoce el inspector responsable del Àrea Regional de Trànsit de los Mossos d’Esquadra del Camp de Tarragona, Antoni Vilafranca. Añade que la configuración es correcta y que el Ministerio de Fomento ha introducido en los últimos meses mejoras, y está estudiando otras.

El último grave accidente registrado en la rotonda de Les Gavarres el pasado 3 de febrero –donde un turismo se despeñó a la autovía A-7 y murieron dos jóvenes de Lleida– no es el prototipo de lo habitual.

La gran mayoría son percances que acaban con un parte amistoso y a casi todos acuden los Mossos d’Esquadra «porque, al haber mucha circulación, existe un gran peligro y los afectados llaman al 112», señala el responsable policial. 

Antoni Vilafranca pone cifras a la problemática: cada mes hay una media de entre siete y ocho accidentes en este punto, según los datos de los dos últimos años.

La mayoría se produce en el interior de la rotonda, cuando uno de los vehículos quiere coger una de las salidas y choca con otro que sigue circulando por dentro.

Los alcances –colisión contra otro vehículo por detrás– en los carriles de acceso a la rotonda son los menos, «en cambio son la mayoría en otra rotonda, la situada en el acceso a la autovía A-27, ubicada a escasos dos kilómetros», señala Antoni Vilafranca.

Allí, la problemática son las retenciones para acceder a la A-7, y más desde que no se puede acceder directamente a dicha autovía desde la A-27 viniendo de Valls. 

Pero además de ser la única rotonda de tres carriles que hay en el Camp de Tarragona, la gran cantidad de accesos complica la circulación.

Hasta este punto confluyen la carretera T-11 en ambos sentidos –en total doce carriles–, el acceso a Les Gavarres –cuatro, incorporación a la A-7 –seis– y finalmente hacia Bonavista a través del Camí de la Coma –cuatro más–. En total 26 carriles de acceso o salida desde la rotonda de Les Gavarres. 

«Los conductores no están acostumbrados a ir por una rotonda con tantos carriles y salidas», recalca Vilafranca. Comenta que se han ido introduciendo mejoras por parte del titular de la vía, el Ministerio de Fomento, a partir de los informes diarios de los Mossos d’Esquadra:

«Primero se mejoró la señalización de reducción de la velocidad, después se colocaron las bandas rugosas unos 200 metros antes. Más tarde llegaron las new jersey –muros de hormigón– en el interior para proteger que los vehículos no cayeran a la A-7. Y finalmente se montaron taludes de arena».

Fomento todavía no se da por vencido y está estudiando qué más elementos de seguridad se pueden instalar.

Uno de los proyectos que al parecer se está estudiando es que los vehículos procedentes de Barcelona que circulen por la A-7 puedan acceder directamente a la zona comercial de Les Gavarres sin tener que pasar por la rotonda. «Ello ayudaría a descongestionarla», asegura el inspector. 

Sobre la configuración de la rotonda, el responsable de Trànsit de los Mossos afirma que es correcta. También avala que existan tres carriles.

«Lo hablamos en su día con el responsable de la vía y vimos que con dos habría muchos colapsos circulatorios», que actualmente se concentran principalmente durante los periodos festivos, fines de semana y en verano. 

Antoni Vilafranca tiene claro que, según las investigaciones de la Unitat d’Atestats, detrás de los accidentes graves está un exceso de velocidad, como ocurrió con el ocurrido el pasado 3 de febrero. «Aunque la aguja del cuentakilómetros se parase en 145 (km/h) no significa necesariamente que el vehículo fuese a esta velocidad, podría ser más o menos. Lo estamos analizando con los restos del vehículo».

De este accidente también están analizando la tasa de alcohol del conductor. El análisis de sangre dio 0,38 gramos de alcohol por litro de sangre –la mitad en aire–. Pero se está estudiando cuánto tiempo transcurrió entre el accidente y la extracción de sangre.

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