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Las baldosas de la calle Cavallers, víctimas del tráfico rodado

A inicios de la semana pasada se intervino en un tramo, pero el viernes ya estaban rotas

Núria Riu

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Las baldosas rotas en el extremo de la calle Cavallers más cercano a la plaza del Pallol.  Foto: Pere Ferré

Las baldosas rotas en el extremo de la calle Cavallers más cercano a la plaza del Pallol. Foto: Pere Ferré

La calle Cavallers es uno de los ejes más transitados de la Part Alta. Es vía de paso desde el Portal del Roser al núcleo del centro histórico, y cuenta con un equipamiento que mueve a centenares de niños, como es el Conservatori de Música. Precisamente el tráfico rodado es el que causa desperfectos en las baldosas de los arcenes. El ancho de la calzada es tan estrecho que solo permite el paso de un coche. Si éste se cruza con un grupo de turistas, o en el caso de los camiones de reparto, es habitual que los vehículos se enfilen al arcén, que tan solo mide unos dos centímetros de altura. Esto hace que las piezas más próximas a la calzada se descantillen con asiduidad.

El último episodio tuvo lugar la semana pasada. Unos bolardos tipo New Jersey impedían el tráfico de vehículos en el extremo más próximo a la Plaça del Pallol. Se intervino en la acera de este tramo y el viernes, cuando aún no se habían retirado estas barreras, las baldosas ya estaban rotas.

«Es habitual, porque por aquí pasan los coches y los camiones de la basura y a la mínima se enfilan, lo que acaba descantillando la baldosa y ahora, con las sandalias, es un peligro», asegura Marta Vives, vecina de una calle cercana. El Ayuntamiento defiende que la intervención de la semana pasada fue por parte de una empresa de servicios que «nos solicitó poder abrir una zanja». Ésta tenía que pasar unos cables y volver a cerrar la calle. «A veces a lo mejor utilizan materiales no suficientemente buenos para ahorrarse un dinero, y por ello se rompen», justifica la administración local. Ahora se solicitará a la compañía que hizo la intervención que «vuelva a dejar en su estado la acera».

Además, el Ayuntamiento afirma que la última intervención de la Brigada d’Intervenció Ràpida para cambiar las baldosas rotas fue cuando cayó la Casa Foixà, en julio de 2012, ya que después del tráfico de vehículos pesados, para retirar los materiales, los arcenes habían quedado afectados. 

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