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Las 'elecciones de los pactos' citan en las urnas a 547.763 tarraconenses

La corrupción, la crisis, el debate soberanista, el ocaso del bipartidismo o el ´efecto Podemos´ marcan este 24-M. Se vislumbra una compleja gobernabilidad y la necesidad de acuerdos
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Son Caló actuó para Ara y al día siguiente para ERC. Foto: DT

Son Caló actuó para Ara y al día siguiente para ERC. Foto: DT

En la provincia 547.763 personas están llamadas hoy a elegir las 184 alcaldías y un total de 1.680 ediles en las décimas elecciones municipales de la etapa democrática. Los tarraconenses podrán emitir su voto en 920 mesas electorales distribuidas en 372 locales. Habrá 236 distritos y 542 secciones en toda la provincia. Un aluvión de propuestas concurren a las urnas en unos comicios más abiertos e inciertos que nunca. Hasta 654 listas a cargo de 157 partidos políticos intentarán colarse en unos ayuntamientos en los que, a juzgar por las encuestas, se vislumbran cambios profundos.

Varios factores condicionarán lo que suceda en este 24 de mayo, aunque lo que es seguro es que la composición consistorial quedará atomizada con la previsible entrada de nuevas formaciones, fuerzas emergentes que han nacido o crecido al amparo del desgaste de las tradicionales y de los estragos de la crisis. La consecuencia será unos plenos más heterogéneos y una gobernabilidad mucho más complicada. De ahí que estas se antojen también las elecciones de los pactos por excelencia, de la necesidad de llegar a acuerdos, quizás para acabar desbancando incluso a la lista más votada.

Será también la primera de las tres citas con las urnas que los tarraconenses tendrán (después vendrán las autonómicas, el 27 de septiembre, y las generales, previsiblemente en noviembre) y por lo tanto una piedra de toque para testar otra tesis avalada por la demoscopia: la decadencia del bipartidismo. Las urnas deberán reafirmar o desmentir si partidos como PP y PSOE pierden apoyos (y hasta gobiernos) de una manera significativa o si, a la hora de la verdad, logran mantenerse a flote y salvar su histórica hegemonía. En la provincia, está por ver si CiU, que es el partido que más candidaturas ha presentado (171), logra repetir la victoria que, en términos generales, consiguió en 2011. Otra incógnita será en qué posición queda el PSC, una formación en retroceso en los últimos tiempos que en la demarcación presenta un 26% menos de listas. La crisis interna abierta en el seno socialista por el debate soberanista (polémicas, deserciones y escisiones incluidas) ha dejado tocado a un partido ya desgastado por la erosión y el descrédito que en los últimos tiempos han padecido las formaciones de más envergadura.

La cuestión soberanista también estará sobre la mesa, y de ahí el posible auge de formaciones independentistas como ERC, que intentará repetir los triunfales resultados de las europeas, o la CUP, que sigue ampliando poco a poco su ‘aterrizaje’ municipal en Catalunya. Estos últimos, además, pueden beber también del descontento y la indignación que han marcado la última legislatura. Hasta qué punto es real la recuperación económica, puesta seriamente en duda por muchos sectores y partidos, puede ser otro de los condicionantes a la hora de decidir el destino del sufragio.

 

Nuevo test para Podemos

Este 24-M será también un test al fenómeno Podemos. Tras el inesperado auge en las europeas de 2014, el partido de Pablo Iglesias afronta otra reválida, aunque no directamente: declinó acudir a estos comicios bajo sus siglas pero sí apoya a diferentes candidaturas. De hecho, el ‘espíritu’ de Podemos ha bendecido la creación, tras numerosas asambleas y reuniones, de coaliciones municipalistas de izquierdas en diferentes poblaciones de la provincia, enarbolando la bandera de la regeneración democrática.

Esa misma idea es la exhibida por Ciutadans, otro partido que parece haberse disparado en las encuestas y que podría entrar con fuerza en los ayuntamientos. En ese panorama incierto y de presumible fragmentación, ICV-EUiA intentará mantener su status, y si se puede, seguir creciendo al amparo de la defensa de los servicios públicos y catalizando también parte del desencanto ciudadano. Todos los partidos han apurado unos últimos días de campaña marcados por la búsqueda del voto de los indecisos, que puede resultar determinante.

Otras dos casuísticas tendrán peso también en la decisión del elector. Por un lado, la legislatura que queda atrás ha estado marcada por las investigaciones judiciales abiertas en numerosos ayuntamientos. Los consistorios de Reus, Vila-seca, L’Ametlla de Mar, Torredembarra o Alcanar han padecido inspecciones o han sido investigados por la justicia (generalmente en el marco del macrocaso Innova), dejando un reguero de imputados en diferentes cargos, desde alcaldes a concejales. En general la sombra de la corrupción también sobrevolará, puesto que en estos años ha marcado la vida pública y política en Catalunya y en España.

Por otro lado, el mandato que concluye ha estado influido por la extrema austeridad en las cuentas municipales y la obligada reducción de la deuda. Alcaldes y concejales han tenido que lidiar con el saneamiento de las finanzas, la racionalización del gasto público o el pago atrasado a proveedores, todo ello combinado a veces con la subida de impuestos y la escasísima inversión debido a los recortes económicos. Con los planes de ajustes como eje de muchas políticas durante estos últimos años, el 24-M pondrá a prueba también esa gestión de la escasez que han hecho los responsables políticos para intentar reducir el endeudamiento de la administración pública. En esa coctelera de inputs, la política se somete al examen de más de medio millón de tarraconenses que deberán decidir cómo quieren que sean sus ayuntamientos durante los próximos cuatro años.

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  • Municipals 2015

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