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Las maquinitas recreativas revolucionan la clase en Tarragona

Un grupo de alumnos del Institut Sant Pere i Sant Pau diseña sus propias máquinas retro

Norián Muñoz

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El tercero de izquierda a derecha es el profesor Rubén Martínez, junto a sus alumnos.  FOTO: N.M.

El tercero de izquierda a derecha es el profesor Rubén Martínez, junto a sus alumnos. FOTO: N.M.

Hubo un tiempo no muy lejano en que niños y adolescentes se reunían en salones recreativos a dejarse los ojos ante las maquinitas de arcade.

Hoy, cuando basta con sacarse el móvil del bolsillo para jugar, aquellas primeras máquinas, sin embargo, siguen siendo un objeto de culto. 
Justo eso fue lo que inspiró a Rubén Martínez, profesor de tecnología en el Institut Sant Pere i Sant Pau (y un enamorado de estos aparatos), para proponer a sus alumnos de segundo de la ESO un reto: diseñar y crear sus propias maquinitas a partir de una tablet.

Los chicos tuvieron que partir de cero en el diseño del mueble que acoge el dispositivo. Una vez hechos todos los cálculos, también tuvieron que ensamblar los materiales, porque, aunque a simple vista no lo parezca, las piezas están elaboradas con cuatro capas de cartón reciclado cubiertas con un vinilo con distintos motivos: del Barça a Dragon Ball.

De digital a manual

Además del mueble, los alumnos también tuvieron que realizar la instalación de los botones y el mando que hacen que los juegos pasen de jugarse con la pantalla táctil a controlarse a través de los distintos botones. A partir de aquí se puede jugar con cualquier videojuego de la App store.

Las maquinitas no sólo funcionan, sino que el resultado no podía ser más ilusionante. De hecho, durante esta semana los alumnos de los distintos cursos del instituto han podido pasar por la clase de segundo para marcarse alguna partida en las ya famosas maquinitas. «Esto ha sido un subidón de autoestima para los chicos», cuenta el profesor.

Omar, uno de los autores de las máquinas, reconoce que aunque se han divertido, el trabajo «ha sido un reto». A su lado, Eric reconoce que se lo pasó bien, pero al principio tenía dudas de si realmente sería capaz de hacer una máquina que funcionara. Ahora, al acabar el curso, se podrán llevar sus creaciones a casa.

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