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Las plumas invocaron al dios de la lluvia en el carnaval de TGN

Un total de 27 comparsas participaron en la Rua d´Artesania, celebrada ayer por las calles más céntricas de Tarragona. La dedicación de las entidades se vio reflejada en el desfile

Carla Pomerol

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Nervios mezclados con ilusión. Ésta era la sensación que tenían los componentes de las comparsas participantes en la Rua d´Artesania. Foto: pere ferré

Nervios mezclados con ilusión. Ésta era la sensación que tenían los componentes de las comparsas participantes en la Rua d´Artesania. Foto: pere ferré

«Bienvenidos, pasajeros del vuelo con destinación al Carnaval de Tarragona, de la compañía Air Cayo». Después de esta voz en off, los pilotos y azafatas de la comparsa Cayo Largo explicaron mediante gestos las medidas de seguridad para viajar en un avión. Así empezaba la Rua d’Artesania, el acto más multitudinario del Carnaval tarraconense.

Todos los miembros de las comparsas se pusieron de acuerdo para invocar al dios de la lluvia. Después de tanto trabajo, esfuerzo y dedicación, no podía llover. Los nervios afloraban. Pero finalmente, el clima dejó que la Rua se celebrase con normalidad.

El punto de inicio era, como cada año, en la avenida Ramón i Cajal, y la Rua finalizaba en la calle Gual del Jalú, cerca de El Corte Inglés. En esta ocasión, el recorrido fue el mismo que el año pasado, pero fue más corto: de una hora y media.

Aun así, la diversión no cesó ni un solo segundo. Las 27 comparsas que participan en la Rua lo dieron todo. De estas 27 asociaciones, solamente dos ponen el punto satírico al desfile: la Murga Matutina y la Colla La Bóta. No salen a concursar, y mucho menos utilizan plumas o lentejuelas para confeccionar sus trajes. Su intención es despertar el espíritu crítico y conseguir hacer reír a los espectadores.

La Colla La Bóta hizo referencia a la problemática del Mercat Central. Bajo el lema Encara desnonats, acompañado de una imagen del edificio del mercado, los miembros de la comparsa iban disfrazados de vendedoras de huevos, de calamares, de chorizos, de pollos e incluso de pescaderos.

Pero como cada año, las protagonistas de la tarde del sábado de Carnaval son las plumas, las lentejuelas y los maillots, ingredientes estrella para conseguir un disfraz que sorprenda al público. Este fue el caso de la comparsa Aerodance. Este año disfrazados de africanos. Y es que el disfraz tiene historia. Miriam Coello, directora de la comparsa Aerodance, realizó el viaje de fin de carrera a África. La cultura y la forma de vivir del continente quedaron grabadas en su retina. Por fin, un tiempo después, cuenta a la ciudad y sobre todo a su comparsa, su experiencia. La cantidad de colores y de materiales que contiene el disfraz sorprendió a los tarraconenses. Romeo y Julieta, un grupo de tailandesas o los alicornios del Sinhus Sport también protagonizaron la Rua.

 

Esfuerzo y trabajo

Anna Arias es una joven de diez años que participa en la comparsa de la asociación de vecinos de la Albada. Este año presumieron de un disfraz con mucha personalidad: de ángeles malos. La combinación de blanco y negro y mucho brillo gustó a los presentes. Pero Anna ha tenido, durante muchos meses, la ayuda de su padre, que reconoce que ha estado 36 horas para confeccionar el traje de Anna. «Pero luego vale la pena ver su cara de felicidad y su disfrute». Esta es sólo una de las muchas historia humanas que esconde el Carnaval tarraconense. Uno de los mejores del mundo.

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