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Las tiendas de ‘souvenirs’, el blanco perfecto de los delincuentes

Las dependientas de los comercios de la Part Alta aseguran que a veces no les da tiempo ni de avisar a los turistas

Carla Pomerol

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Imagen de la calle Cavallers, donde se ve claramente cómo un hombre le está abriendo la mochila al turista de delante. Foto: Cedida

Imagen de la calle Cavallers, donde se ve claramente cómo un hombre le está abriendo la mochila al turista de delante. Foto: Cedida

La Part Alta también es uno de los rincones preferidos de los carteristas. Durante los meses de verano, millones de turistas pasean por el casco antiguo mientras alucinan con los monumentos y con las tiendas de souvenirs. Es ese preciso momento cuando los delincuentes aprovechan para actuar. Como unos turistas más, pasean por la ciudad mirando y controlando las mochilas. 

Las dependientas conocen a la perfección los movimientos de estos delincuentes. Este es el caso de Paqui, de la tienda Mediterrani, quien asegura que «cuando los ve entrar, ya activo  las cámaras de vigilancia». Paqui cuenta que, el otro día, «un hombre vino a pagarme y mientras tanto tres chicas le robaron la cartera de la documentación, que llevaba en el bolsillo de atrás del pantalón». Para Paqui y otras dependientas de otros negocios de la zona, «el problema es que esto daña la imagen de la ciudad». La mayoría de comercios avisan al turista de la presencia de carteristas cuando entran en la tienda.

Otra dependienta de la calle Major explica que los carteristas de la Part Alta no tienen un horario fijo. «Buscan el momento de más afluencia y sin darnos cuenta ya han robado la cartera a algún turista», explica. Algunas dependientas reconocen que no se cortan en echarles de sus negocios, «pero hay veces que no nos damos ni cuenta y ya han delinquido», asegura la propietaria de una tienda de souvenirs de la calle Major.

Los conductores del trenecito son los que controlan mejor a los carteristas. Uno de ellos reconoce llamar a los Mossos d’Esquadra y a la Guàrdia Urbana en muchas ocasiones a lo largo del día. Además, muchos de los turistas que suben al trenecito han sido víctimas de los carteristas. Pero lo cierto es que para cualquier ciudadano es complicado identificarles, porqué van vestidos como un turista. El Anfiteatro, la Catedral, la Plaça de la Font i la Rambla Nova son los puntos más recorridos por estos delincuentes.

La propietaria de una tienda de la calle Major explica, a modo de ejemplo, que «la semana pasada, una turista entró en la tienda de bolsos de delante y una carterista le abrió la mochila. Luego, la turista entró en mi tienda y la delincuente detrás. Se había quedado a medias en el robo. La eché», asegura.

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