Llega a Tarragona una App que reduce el desperdicio de alimentos

Llega a la ciudad la aplicación para móvil Too Good To Go con la que los establecimientos pueden vender sus excedentes a un precio reducido y así evitar tirar comida en buen estado

Laura Rovira González

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La pastelería Velvet es la única tienda de la ciudad que cuenta con esta aplicación. Foto: Fabián Acidres

La pastelería Velvet es la única tienda de la ciudad que cuenta con esta aplicación. Foto: Fabián Acidres

Ha llegado a Tarragona la aplicación para móvil Too Good To Go con la que los establecimientos pueden vender sus excedentes a un precio reducido y así evitar el desperdicio de alimentos. En la provincia hay ocho comercios que forman parte.

La lucha contra el desperdicio de comida y su impacto medioambiental llega a través de la pantalla y en forma de aplicación para móvil y su nombre es Too Good To Go, una iniciativa consolidada en Europa y que se ha instaurado hace poco más de un año en España. En la provincia de Tarragona son ya ocho los establecimientos que se han unido a esta revolución innovadora para cambiar unas estadísticas que dejan al planeta en números rojos. Un tercio de los alimentos que se producen a nivel mundial se acaban desperdiciando, eso supone más de 1.300 toneladas al año.

Estas cifras son aún más alarmantes si las comparamos con las más de 820 millones de personas que pasan hambre en el mundo. Aunque este no es el único problema, el gasto de los recursos naturales para producir estos alimentos comportan un aumento muy peligroso de emisiones de gases de efecto invernadero. Una situación que afecta a todo el mundo y que está presente en las empresas, en los hogares o incluso en todo tipo de celebraciones.

Fue en el buffet de un evento en Copenhage, en el año 2016, donde nació Too Good To Go. Un grupo de amigos vio como los camareros tiraban a la basura una gran cantidad de comida en perfecto estado y al preguntarles a los responsables el porqué, la única respuesta fue que ya no la podían servir al día siguiente. La impotencia y preocupación de este grupo de amigos se transformó en una iniciativa en forma de aplicación para que cualquier tipo de establecimiento tuviera una alternativa. «Nuestro principal objetivo es que los alimentos en buen estado no terminen en la basura y evitar el impacto medioambiental de tanto desperdicio», explica Oriol Reull, el manager de esta aplicación en el país.

En España ya han conseguido 500.000 usuarios y más de 1.500 establecimientos que contribuyen a la causa. «En estos 12 meses se han salvado ya más de 250.000 packs de comida, lo que equivale a haber ahorrado más de 620.000 kilos de CO2 a la atmósfera», comenta orgulloso Reull. Por otro lado, en Europa la implicación es más significativa, especialmente en países como Francia, Dinamarca o los Países Bajos donde la concienciación sobre este tema es mayor. «A nivel europeo ya estamos actuando en 12 países con más de 13 millones de usuarios y más de 27.000 establecimientos en los que se han salvado ya más de 19 millones de packs de comida, lo que equivale a más de 40.000 toneladas de CO2 evitadas», explica Reull.

La aplicación es gratuita, está disponible para IOS y Android y el funcionamiento es muy sencillo. La App cuenta con geolocalización que encuentra aquellos establecimientos que tienes a tu alrededor y que venden su excedente diario de comida con un precio muy reducido. La entrega se hace a través de un ‘pack sorpresa’. «Lo llamamos así porque los establecimientos no pueden predecir con antelación cuál va a ser el excedente que van a tener al final del día, el contenido será distinto dependiendo del sobrante que hayan tenido», explica Reull. Los precios de estos packs oscilan entre los 2 y los 5 euros, que desde la aplicación garantizan que supone un tercio del valor real si se comprara en la tienda.

En la provincia de Tarragona son ocho los establecimientos que forman parte de esta aplicación aunque solo hay uno en la ciudad. Se trata de la pastelería Velvet, situada en la calle Soler. «Lo que más me ha sorprendido es que la mayoría de clientes no vienen por el precio, realmente vienen por concienciación», comenta Marc Garcia, dueño de Velvet. Hace poco más de siete meses que esta pastelería de Tarragona se unió a la aplicación y el balance es muy positivo. «Hace poco, desde la app nos notificaron que llevamos realizados 142 packs sorpresas, estamos muy contentos y vamos a por más», explica Garcia.

Jukka y su floristería Artesaniaflorae, situada en Vila-seca, dejan claro que las flores también merecen una segunda oportunidad. Hace 4 meses que se unió a esta aplicación después de ver el éxito de algunas floristerías en Barcelona. «Es diferente el impacto que pueda tener en Tarragona, ya que es una ciudad mucho más pequeña pero creo que lo importante es empezar y concienciar poco a poco a la población», comenta Jukka. En su caso, la comida del día se cambia por flores frescas aunque el objetivo y la concienciación son los mismos. La cafetería Daival de Cambrils, la tienda Nostrum de Reus, la tienda La Marieta de Valls o la tienda Soy todo Sin de Móra la Nova también forman parte de Too Good To Go.

«Poco a poco estamos aumentando el número de establecimientos y también nuestra presencia en provincia y ciudades más pequeñas”, comenta Reull, que añade: «En el caso de la provincia de Tarragona hay una acogida muy positiva y muy pronto se sumarán muchos más locales». Aunque esta aplicación ha irrumpido con fuerza a través de la tecnología en una sociedad digital, más allá de las pantallas hay entidades que llevan muchos años luchando para combatir el desperdicio de alimentos, como es el caso de la Fundació Banc dels Aliments de les Comarques de Tarragona.

Antoni García, secretario de esta entidad, valora muy positivamente la creación de nuevas iniciativas que se unan al movimiento aunque considera un problema la falta de repercusión y aceptación de un sector amplio de la sociedad. La Fundació Banc dels Aliments de les Comarques de Tarragona lleva más de 20 años realizando proyectos para acabar con este problema, el más reconocido y extendido por toda España es la Gran Recogida de Alimentos. «Estamos en un momento de muy baja concienciación, en que se habla mucho pero no se pasa a la acción, sobre todo en los hogares», comenta Garcia.

Para esta entidad, uno de los principales problemas del desperdicio de comida es la desinformación en cuanto a la caducidad de los productos. «Las nuevas generaciones interpretan una fecha de caducidad como un límite en el que la comida se tiene que tirar y no es así, es necesaria mucha más explicación del concepto de consumo preferente», explica Garcia.

La Generalitat de Catalunya lanzó un folleto informativo el octubre de 2018 sobre este concepto donde se explicaba la diferencia entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente en las diferentes categorías de los alimentos, ya que si el producto se conserva en perfecto estado, su vigencia va más allá de la fecha de caducidad. Los yogures, por ejemplo, pueden durar 15 días más de la fecha indicada en la tapa. «Hace dos años, el yogur no era considerado un alimento de consumo preferente, ahora ha cambiado la concepción. Es necesario perder el miedo e incluir en la educación este tipo de información», concluye Garcia.

Una visibilización e instrucción que también piden desde Càritas Diocesana de Tarragona, una entidad que sí conocía la aplicación Too Good To Go y que además, consideran una iniciativa a seguir. «Aquí nos falta mucho trabajo digital, buscar nuevas formas más acordes con los tiempos que vivimos para llegar a la sociedad», explica Mar Fernández, responsable en acción social de Càritas en Tarragona.

Más allá de la concienciación social, Càritas Diocesana tiene como principal objetivo romper con la vinculación del desperdicio de alimentos con la pobreza y consideran que es necesario un cambio de concepto para seguir avanzando. «Se tiene que cambiar el foco, se está especulando con la pobreza, la causa no son los excedentes sino el sistema de comercialización», reivindica Fernández. Desde esta entidad están trabajando en un proyecto todavía en construcción basado en una tienda de segunda mano de comida para garantizar el derecho a una alimentación saludable a aquellas personas más vulnerables.

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