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Los Salvajes: «Pensaban que los temas de los Rolling eran nuestros»

El grupo barcelonés de rock de los 60 se reencontrará este sábado con el público de Tarragona en 
un concierto en horario de vermut en el que repasará los éxitos ‘ingleses’ que le encumbraron

Javier Díaz

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Delfín Fernández, en el centro de la imagen (de rojo), con el resto de componentes actuales de Los Salvajes.  FOTO: ORIOL CÁRCELES

Delfín Fernández, en el centro de la imagen (de rojo), con el resto de componentes actuales de Los Salvajes. FOTO: ORIOL CÁRCELES

Los Salvajes surgieron en 1962 en el barrio barcelonés de Poble Sec como la versión española de grupos de rock británicos como los Rolling Stones o The Who. Enrolados en la discográfica EMI, grabaron éxitos como Soy así, Todo negro o Las ovejitas. Tras su disolución en 1970, volvieron a finales de los 90 a los escenarios con distintas formaciones. Este sábado, encabezados por dos miembros originales, Delfín Fernández (batería) y Sebastián Sospedra (bajista), tocarán en Mister Mojo de Tarragona, en un vermut que arrancará a las 12.00 horas.

Les llaman los Rolling Stones españoles. Vaya piropo, ¿no?

Pues sí, es algo que hemos llevado con mucha dignidad. Viene por nuestra impronta stoniana y también porque grabamos la mayoría de sus éxitos en español. Y con eso nos hemos quedado.

¿Es cierto que vendieron más copias de sus versiones de ‘Paint it, black’ y ‘Satisfaction’ que los propios Stones?

Sí e incluso hay una anécdota con el Paint it, black: en algunos lugares pensaban que el tema era nuestro y que los Rolling Stones lo habían traducido y nos decían ‘oye, hay un grupo inglés que os ha copiado el Todo negro y lo canta en inglés’.

¿Se podía ser transgresor en plena dictadura franquista?

Sí, sin quererlo lo eras. Los tiempos eran los que eran y había lo que había, pero nosotros éramos unos chicos de barrio que no entendíamos mucho de política, entendíamos lo que era el día a día y lo que queríamos hacer. Expresábamos nuestras inquietudes a través de la música. Soy así, nuestro himno, refleja una forma de ser de la juventud, cómo queríamos vestir... De alguna manera, éramos un poco protestones.

¿Un acto de rebeldía?

Hace tiempo leí un artículo de Diego Manrique en El País que decía que Los Salvajes luchamos contra el franquismo. Sin darnos cuenta, quizá sí que luchamos porque éramos diferentes y había problemas.

¿Tuvieron problemas?

Con alguna letra, aunque no mucho. El grupo no estaba politizado, solo queríamos recibir música de Inglaterra, poder expresarnos y llevar el pelo largo. No ofendíamos mucho. Tuvimos algún tipo de censura en la televisión por las melenas, nos hacían poner mucha laca y nos tomaban planos en los que no se viese mucho nuestra estética. No era un tema de los realizadores, sino de los mentores que había detrás de ellos.

En 1964 dieron el salto internacional a Alemania.

El viaje a Alemania fue la metamorfosis de Los Salvajes. Antes de ir allí hacíamos lo que el resto de grupos: tocábamos canciones de los Beatles, los Shadows o algo de música italiana y llevábamos uniforme. En Alemania el panorama era diferente tanto en instrumentos como en equipos de sonorizacion, la forma de tocar, las bandas no llevaban uniforme...

¿Cómo les surgió aquella gira?

Un manager alemán nos vio tocar en un club de la Costa Brava. En aquella época todos los grupos tenían su temporada de tres meses de verano en la costa. No había discotecas y los locales tenían música en directo.

¿Tocaban para los turistas?

En los sesenta fue el boom turístico. Entre semana tocábamos para extranjeros y los fines semana venían españolitos para ver a las suecas, las alemanas y las francesas.

¿Se ganaban la vida con la música?

Compaginábamos nuestros trabajos con la música. Yo tenía 16 años y era auxiliar administrativo en una empresa. La intención era vivir de la música, pero eran tiempos difíciles y había que ayudar en casa. Aquel contrato en la costa nos permitió ganar un dinerillo pero era imposible acabar a las dos o tres de la madrugada, ir a Barcelona a trabajar y volver al día siguiente. Lo probamos durante 15 días y al final llegamos a un acuerdo con nuestros padres: nos dijeron que una cosa u otra y tomamos el camino de la música. Y hasta 1970 estuvimos viviendo de la música.

Casi 50 años después siguen subiéndose a los escenarios. Del franquismo al siglo XXI.

El cambio de régimen no ha influido en nuestra música. Eso sí, no tiene nada que ver un concierto de los 60 con los de ahora: antes íbamos al Palacio de los Deportes y tocábamos a pelo. Pero nuestra música se sigue basando en lo que creamos entonces. Tenemos una serie de temas de referencia que, como les pasa a los Rolling Stones o a The Who, siempre tenemos que tocar en directo.

¿Su repertorio sigue siendo como el de los 60?

Sí, pero es un repertorio que no ha caducado. Desde nuestro regreso a finales de los noventa hemos mantenido nuestra esencia para que las nuevas generaciones vean lo que se hacía entonces. Los Rolling Stones siguen tocando lo mismo que en los 70.

A sus conciertos van abuelos con sus nietos...

Eso es muy bonito y emocionante. Es importante ver que después de cincuenta y pico años aún nos recuerdan y somos un grupo de culto que despierta cierto respeto y admiración.

Mañana tienen vermut en Tarragona. Un horario raro ¿no?

Ahora sí es raro, pero en los años 60 se hacían muchos conciertos-vermut. Lo que pasa es que se hacían en domingo, aunque ahora los sábados también son casi festivos. Hace tiempo que no pasamos por Tarragona y nos hace ilusión.

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