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Los calçots sí caben en los food trucks

Desde el viernes hasta hoy la Tarraco Arena Plaza está animada por la peculiar feria que incluye diferentes comidas, artesanía y una variedad de actividades

Rossi Vas

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Dos personas degustan calçots en la feria de la Tarraco Arena Plaça. FOTO: Lluís Milián

Dos personas degustan calçots en la feria de la Tarraco Arena Plaça. FOTO: Lluís Milián

Los amantes de los eventos tienen el placer de revivir la alegría de la primera Feria de food trucks y calçots, organizada por la Tarraco Arena Plaza (TAP) y Botiguers de Tarragona. «La idea es repetirla convirtiéndola en anual», anunciaban entusiasmados ayer los organizadores. Ya desde la entrada al recinto de la TAP se escuchan la música y las conversaciones entre los comerciantes y los visitantes. Los cuarenta tenderetes repartidos fuera de la plaza representan la pasión por la artesanía, a través del peculiar Mercat de pagès. Sus paradas proponen alimentos ecológicos y una cantidad abundante de objetos artesanales, más una zona para los pequeños, con varios talleres. 

Montse Ceosialls, dinamizadora del Botiguers de Tarragona, lleva nueve años con la asociación y expone su satisfacción: «Es maravilloso que funcione este ‘cóctel’ entre la TAP y nosotros, así nos complementamos». Con Roberto Iserte, de la TAP, lanzan la iniciativa, apoyando de esta manera este negocio con cuya ayuda se mantiene viva la actividad de los artesanos. Y decidieron ampliar la feria, incorporando calçots al menú.

Cervezas y ‘petonets’

Entre las delicias que se pueden probar están el licor y los increíbles bombones Petonet, y más de doce tipos de pan cuyos panaderos vienen de Móra la Nova. «Desde hace diez años nos levantamos a las cuatro de la madrugada para hacer el pan», cuenta la pareja, y añade que «el pan sano es el artesano, hecho con mucho cariño en un horno de leña y con la técnica de fermentación antigua». Sobre la diferencia entre el pan industrial, su breve respuesta es: «Es mejor probarlo para entenderlo». 
Cuando uno se lleva un bocado de este pan a la boca, decide entrar en la plaza para disfrutar de los catorce tenderetes llegados de toda Catalunya en los que se venden varios tipos de comida de otros países, comida vegana, carnes, helados… La gente se pasea curiosa para probar un poco de todo, muchos se sientan en las mesas especialmente montadas para ochocientas personas. 

Un panadero artesano compara su pan con el industrial: «Es mejor probarlo para entenderlo»

En uno de los tenderetes se propone comida exótica proveniente de Japón y Tailandia. El dueño es el tarraconense Ismael Moreno, de 33 años. Narra encantado acerca de sus viajes a estos países lejanos, y marca las diferencias: «Son culturas distintas, de gente que sonríe mucho. Allí se puede cocinar en la calle y las personas son más abiertas». Ha participado en las cuatro ediciones de la Feria de food trucks, y ha notado que los clientes de entre 28 y 40 años se lanzan enseguida y con ganas de probarla.   

Entre la multitud, al lado del podio preparado para la participación de diferentes escuelas de baile en la ciudad, en el baile lindy hop, se encuentran los camareros de la TAP proponiendo cerveza. Tienen mucha experiencia en eventos y confiesan que en los conciertos se venden más de cien cervezas en una hora. Un poco más allá, se ve el llamado box bar del patrocinador ‘San Miguel’. Detrás de la barra de este contenedor marítimo reformado y convertido en un bar está Juan Ramon Dodas, el manager de la famosa marca. Es de Barcelona y se dedica a su trabajo desde hace 13 años. Le entusiasma porque es «divertido y dinámico», y dice que le permite interactuar con mucha gente. Le gusta la cerveza. «Sería muy duro que no me gustase», dice sonriendo. Explica que a diferencia del vino, esta bebida te da opciones de jugar con los sabores y matices. Además, combinada con la comida, «limpia el paladar». La innovación de este proyecto llamado Tap Station consiste en educar al consumidor cómo debería tomársela. Con los cuatro tipos de barriles se hacen hasta diez cervezas diferentes. Las divide según varios criterios: por grado de alcohol, por grado de tueste del cereal y por grado de amargor, que viene por la planta lúpulo en su contenido. Lo dice con la energía de un amante de esta bebida tan antigua.

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