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Los campings representan el 80% de las plazas de alojamiento

El año pasado registraron más de un millón de pernoctaciones, la mitad de las que hubo en Tarragona

Núria Riu

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Representantes de los campings de Tarragona presentaron junto al alcalde el nuevo marco de relaciones. Foto: Pere Ferré.

Representantes de los campings de Tarragona presentaron junto al alcalde el nuevo marco de relaciones. Foto: Pere Ferré.

La Associació Càmpings Tarragona Ciutat está integrada por siete negocios (Las Salinas, Platja Llarga, Las Palmeras, Torre de la Móra, Tamarit Park, Trillas Platja y Caledònia). En total suman 10.000 plazas de alojamiento, lo que representa el 80% de la oferta disponible, según cifras que daba a conocer el colectivo. 

Tan solo durante el año pasado registraron un millón de pernoctaciones, lo que representa la mitad de las registradas en el conjunto de la ciudad. 

El alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, reconocía que es una oferta «en la que contamos muy pocas veces». «Prueba de ello es el reciente cierre del hotel Imperial Tarraco, del que se habló largo y tendido. En cambio, en este caso quizás no se han dado tantas noticias, pero se ha hecho un importante esfuerzo de transformación».

Nada tienen que ver las actuales instalaciones con el concepto que había en la década de los noventa. De hecho, el sector ha registrado una evolución hacia la excelencia que ha permitido que algunos de estos negocios sean referenciados en algunas de las guías europeas más importantes.

Se trata de un sector que ha experimentado una enorme transformación

La tradición campista en Tarragona arrancó hace sesenta años. A finales de la década de los cincuenta la mayoría de los terrenos que actualmente ocupan eran campos de cultivo en los que «empezaron a aparecer turistas a los que echaban. Hasta que se registró un cambio de actitud y en lugar de invitarlos a irse empezaron a cobrarles», describía el presidente de esta entidad y gerente de Las Palmeras, Agustí Peyra.

Ya en los sesenta y setenta empezaron a construirse algunas de las infraestructuras actuales, mientras que en los ochenta experimentaron un crecimiento en el que ya alcanzaron las dimensiones actuales. 

Fue a partir de los noventa cuanto se experimentó la primera gran transformación. La crisis económica obligó a los propietarios a impulsar importantes inversiones para ser más atractivos. Es en este periodo cuando empiezan a dotarse de piscinas y de las primeras instalaciones deportivas. Ha sido con la apuesta con los bungalows y el auge del caravaning que el sector del camping «ha captado otro tipo de cliente», reconocía Peyra. Y tanto la gastronomía como la salud, el deporte y el bienestar constituyen los principales ejes. El sector afirma que reinvierte el 70% de sus ingresos en la mejora de sus instalaciones.

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