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Los fiascos del Fòrum de la Colònia

La reconstrucción en los sesenta dejó como legado todo un conjunto de restos falsos. La tarea del historiador Serra Vilaró no se interpretó bien y el Consistorio quiere solucionar los errores
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Lo que mucha gente no sabe es que además de ser falsas no se corresponden con la realidad. El friso y la cornisa deberían de ser dobles.

Lo que mucha gente no sabe es que además de ser falsas no se corresponden con la realidad. El friso y la cornisa deberían de ser dobles.

Estas salas que Ferrant reconstruyó como ?tabernae? realmente no lo son. Cabe recordar que las tabernae en la época romana eran usadas como tiendas. Se encontraban en los bajos de las insulae (casas) y estaban abiertas a la calle por un pórtico.

Estas salas que Ferrant reconstruyó como ?tabernae? realmente no lo son. Cabe recordar que las tabernae en la época romana eran usadas como tiendas. Se encontraban en los bajos de las insulae (casas) y estaban abiertas a la calle por un pórtico.

La reconstrucción de esta calle está totalmente fuera de lugar. Los encargados de la reconstrucción fueron a Pompeya y vieron que ahí había aceras. Llegaron aquí y las pusieron.

La reconstrucción de esta calle está totalmente fuera de lugar. Los encargados de la reconstrucción fueron a Pompeya y vieron que ahí había aceras. Llegaron aquí y las pusieron.

El equipo de Ferrant construyó un muro que lleva al visitante a creer que en la zona fotografiada había una casa. Lo que se debe saber es que realmente se trata de una esquina, es decir, del cruce entre el ?cardo? y el ?decumanus?.

El equipo de Ferrant construyó un muro que lleva al visitante a creer que en la zona fotografiada había una casa. Lo que se debe saber es que realmente se trata de una esquina, es decir, del cruce entre el ?cardo? y el ?decumanus?.

No se descubrió el origen de los restos hasta hace una década. No se pudieronterminar la faena porque los vecinos tenían filtraciones. Y por eso hoy no se aprecia lo que es.

No se descubrió el origen de los restos hasta hace una década. No se pudieronterminar la faena porque los vecinos tenían filtraciones. Y por eso hoy no se aprecia lo que es.

Algunos de los restos que se encuentran en el Fòrum de la Colònia son falsos. Este es el titular principal. Y de la mano de Lluís Balart, director del Museu d’Història de Tarragona, y Joaquín Ruiz de Arbulo, uno de los más prestigiosos arqueólogos de Catalunya, descubrirán el porqué y todos sus detalles.

En primer lugar hay que situarse. El Fòrum de la Colònia fue el centro comercial, social y administrativo de la provincia de Tarraco en la época romana. Sus restos se descubrieron a finales del siglo XIX, cuando la ciudad necesitaba expandirse. Al excavar en lo que serían las calles Lleida, Soler y Cervantes, los constructores se encontraron con una sorpresa. No muy grata para muchos en aquel entonces. El motivo de esta negativa lo narraba así Joaquín Ruiz de Arbulo: «Los restos que hoy podemos visitar están en un terreno que pertenecía a un constructor que tuvo mala suerte. No pudo edificar. Sin embargo, las casas construidas también están encima de restos, que fueron tapados rápidamente para no arruinar sus planes. Y además aprovecharon las bases de los edificios enterrados».

Como se puede comprobar, encontrar restos romanos en el siglo XIX era algo nefasto para los constructores ya que edificar se convertía en misión imposible. Comprar un terreno y encontrar restos era como tirar dinero a la basura. Todavía no se daba importancia al valor histórico.

‘Siglo XX’

Años más tarde se llevó a cabo la primera gran excavación. Era la segunda década del siglo XX y la preocupación por el origen de los restos empezaba a cuajar. Serra Vilaró, uno de los mejores historiadores de la época, fue el encargado de descifrar todo el entramado de restos. Desgraciadamente, la Guerra Civil provocó que muchos de los archivos desaparecieran. Sin embargo, la faena de Serra fue de gran importancia para los años posteriores. Los archivos conservados marcaron la hoja de ruta de los que llegaron después. Él consiguió entender qué había ahí y qué eran los restos encontrados. Aunque tan sólo se desenterraron completamente y permanecieron en el lugar hasta los años sesenta.

Fue en el año 1969 cuando se intentó hacer una reconstrucción de todo lo que formaba parte del Fòrum. Una reconstrucción que, tal y como indicaba Balart, fue «algo desafortunada». «Al arquitecto le mandaron construir un jardín, hizo una gran tarea para ser los sesenta, pero hay muchísimos errores que no se han querido corregir», sentenciaba Ruiz de Arbulo. Así es. Todos los errores que encontramos pertenecen a la reconstrucción de finales de los sesenta, dirigida por Alejandro Ferrant. Los expertos actuales sostienen que no se supo interpretar el trabajo de Serra Vilaró. Y esa fue la última actuación que se llevó a cabo.

Este verano, el Ayuntamiento anunció su intención de ejecutar un proyecto de renovación del espacio, y durante aquella presentación se hizo mención a esta serie de restos que no son auténticos y que en la pieza adjunta quedan sintetizados del modo más claro y didáctico posible.

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