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Los marchantes aparcan en las zonas de carga y descarga del Mercat de TGN

El colectivo pide que el Ayuntamiento habilite zonas gratuitas para dejar las furgonetas, y amenazan con no pagar las cuotas hasta que no se cumplan las condiciones presentadas

Carla Pomerol

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Ayer llegó la normalidad a la Plaça Corsini, con la totalidad de paradas. FOTO: Pere Ferré

Ayer llegó la normalidad a la Plaça Corsini, con la totalidad de paradas. FOTO: Pere Ferré

La vida en la Plaça Corsini vuelve a la normalidad. Los marchantes han decidido instalarse definitivamente en Corsini, aunque aseguran que no pagarán las cuotas hasta que no se cumpla la lista de condiciones presentada ayer a Espimsa. Una de las principales preocupaciones de los vendedores ambulantes es el aparcamiento. El colectivo ha pedido al Ayuntamiento que se habiliten algunas zonas de carga y descarga para aparcar sus camiones y furgonetas una vez descargado el género. 

Por el momento, ayer, algunos marchantes optaron por aparcar en las calles Canyelles y Cervantes. La Guàrdia Urbana no puso ningún impedimento. Otros llegaron más tarde y se vieron obligados a  dejar el vehículo en el párking de Corsini o en zona azul. Los marchantes aseguran que Espimsa se ha comprometido a habilitar espacios en las zonas de carga y descarga de las calles Lleida, Cardenal Cervantes, Soler y Canyelles. De hecho, ésta es una de las condiciones que pone el colectivo para quedarse definitivamente en la Plaça Corsini.

El pasado miércoles por la tarde, después de la jornada de reivindicación, los marchantes acordaron nueve requisitos indispensables para seguir en su ubicación original. Ayer por la mañana, la lista fue enviada a Espimsa. «Ahora son ellos quienes deben mover ficha. Nosotros ya hemos cedido», aseguraba el presidente de la Associació de Marxants de la Província de Tarragona, Josep Joaquim Gómez.

Entre las exigencias está cambiar de interlocutor. Hasta ahora es la concejal de Comerç, Elvira Ferrando. Los marchantes reivindican que sea el alcalde. Además, piden tener la opción de votar, más adelante, si es necesario trasladar el mercadillo a otro lado, y amenazan con hacer movilizaciones. También piden que Espimsa destine una parte de los ingresos a publicidad y señalización. Por último, el colectivo tiene claro que no pagarán las cuotas hasta que no se cumplan estas condiciones.

Y ahora, las terrazas

Uno de los daños colaterales del retorno del mercadillo a Corsini es la retirada de las terrazas de los bares de la plaza. Espimsa notificó a la mayoría de establecimientos que no se podía poner ni sillas ni mesas durante las mañanas de los martes y jueves. Las sanciones si no se cumple la normativa van desde los 1.000 a los 3.000 euros.

Pero algunos de los restauradores hicieron caso omiso al aviso y ayer montaron la terraza. Otros fueron más prudentes y decidieron no hacerlo. Es el caso de August Pagès, propietario de Cafè i Entrepans d’Or, quien aseguraba que «no quiero arriesgarme a tener que pagar una multa, pero para nuestro negocio significa perder un 80% de las ventas». La mayoría de restauradores reclamarán soluciones al consistorio. «Hay espacio suficiente para todos», aseguraban.

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