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Los padres ya cogen más permisos que las madres

La ampliación de la prestación paterna a cuatro semanas disparó un 14,7% las solicitudes. En 2017 4.986 padres gozaron de la prestación, por 4.587 mujeres. Es un avance hacia la igualdad 

Raúl Cosano

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Un hombre, con un niño en brazos y un carrito, en el centro de Tarragona. Los expertos destacan el aumento de la conciliación. FOTO: pere ferré

Un hombre, con un niño en brazos y un carrito, en el centro de Tarragona. Los expertos destacan el aumento de la conciliación. FOTO: pere ferré

El cambio de tendencia lo ilustra la estampa de un padre en el parque, con su hijo recién nacido en brazos. O llevándolo en carrito por la calle. O manejándose entre biberones, nanas y pañales. Será una escena cada vez más habitual, al calor de la nueva prestación de paternidad. Por primera vez, en 2017 los padres que se acogieron a esa opción pudieron disfrutar de cuatro semanas de permiso y gozaron del primer mes de vida de sus retoños con todos los derechos sociales. 

Los permisos de paternidad se incrementaron en Tarragona un 14,78%, un aumento tan marcado que ha supuesto un cambio de tendencia: por primera vez en la provincia los permisos de paternidad superaron a los de maternidad, un hecho insólito, leído como un acercamiento a la igualdad y un progreso en la conciliación. «Hay un poco más de conciencia social al respecto. Lo de los cuatro meses de permiso fue un logro. Hay más implicación de los padres en la crianza y a nivel social no es raro ver a un padre en horas de oficina paseando a su bebé», cuenta Ana Pacheco, abogada y presidenta de la asociación Do de pit. En 2017 se dieron en las comarcas tarraconenses 4.986 permisos de paternidad, por los 4.587 en el caso de las mujeres, según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. 

Ambas libranzas laborales llevan caminos contrarios. Las solicitadas por las féminas no han dejado de caer en los últimos ejercicios, en línea con la debacle de la natalidad en la provincia, mientras que las de los varones firman un ascenso ligero pero sostenido, a pesar de que se frenaron de forma importante en los años más duros de la crisis. A partir de 2010, hubo un bajón, que ahora parece llegar a su fin con el resurgimiento a partir de la ampliación del permiso, que en 2017 pasó de dos a cuatro semanas. 

Las bajas laborales por maternidad van en retroceso por varios motivos. Por un lado, el número de nacimientos no deja de retroceder. Por el otro, lastra la situación del mercado laboral para las mujeres. Para lograr una prestación así se deben dar unos requisitos que en los últimos años resultan más difíciles de cumplir. 

Dentro de ese punto de inflexión hay algunos matices. «El hecho de que los permisos de las mujeres sean más reducidos y hayan bajado en los últimos años indica que la prestación muchas veces no se pide porque la mujer no está trabajando, no está incorporada al mercado laboral y por tanto no necesita acogerse a eso», diagnostica Ana Pacheco. 

El mundo sindical también relativiza los datos. «Seis de las 16 semanas del permiso de maternidad son de la mujer pero el resto son intercambiables. Pues bien: sólo el 2% de los padres utilizan ese permiso de la madre que es transferible. Otro dato más: cuando hablamos de excedencias para cuidar al hijo, sólo el 5,7% de padres se las cogen», denuncia Mar Vázquez, secretaria de igualdad de UGT en Tarragona. 

El aumento de permisos ha duplicado en Tarragona el gasto de la Seguridad Social

Ese capítulo de cesión de prestaciones parece que cuesta cuajar en Tarragona, siguiendo la inercia estatal. De los 4.587 permisos de maternidad, sólo 104 fueron disfrutados por el padre, una cesión de parte de los días de permiso de la mujer al hombre, una posibilidad contemplada por la legislación pero que en la provincia es sólo el 2,2% de los casos. Va en la línea del dato global en España.

Prestaciones intransferibles

«El cambio es bueno, pero eso nos lleva a pedir con más fuerza que se modernicen los permisos para adaptarlos a la realidad social y económica», añade Vázquez, que concreta después: «Tienen que ser permisos de corresponsabilidad y que sean intransferibles. Si no lo son, el hombre no los pide. Si el permiso no se puede transferir y además se aproxima a cobrar el 100% del salario, entonces los hombres sí lo cogen». 

El aumento de permisos ha comportado que la Seguridad Social tenga que desembolsar una cantidad para hacer frente a la prestación que dobla la anterior. En Tarragona, se ha pasado de 3,8 millones a 7,7, un aumento de más del 103%. Algo menor fue el incremento en el global de España, donde de los 206 millones se pasó a los 399, una subida del 93%. Eso sí, el gasto de los permisos parentales es sólo un tercio respecto al de las madres, que costaron al Estado 25,8 millones. La diferencia es lógica, ya que la Seguridad Social financia 16 semanas para las mujeres que tienen un hijo, por las cuatro de los hombres, pese al incremento. 

Inma Pastor, profesora de Sociología y director del Observatori de la Igualtat de la URV, también extrae conclusiones: «No hay que fijarse tanto en que los hombres superen a las mujeres en permisos como en la tendencia en el caso de ellos. Vemos que sube. Eso es lo relevante. Se nos está diciendo que los hombres sí pueden tener más interés en criar a sus hijos. Se desmonta eso que se decía antes de que ellos no se iban a coger permisos, que no querían cuidar a sus hijos. Parece que eso no es así. Es razonable que a medida en que mejoren las condiciones, habrá más hombres que lo pidan». 

Pastor, como otras voces, apuesta por hacer las prestaciones «iguales e intransferibles», incluyendo eso prolongar la de paternidad hasta los 16 meses, equilibrándola. La profesora también hace una radiografía general no tan esperanzadora: «Bajan los permisos pedidos por ellas. Eso quiere decir que las mujeres trabajadoras están teniendo pocos hijos o bien que no tienen que pedir un permiso porque están fuera del mercado laboral. En ambos casos son dos malas noticias». 

¿Y qué más hay detrás de esa fotografía? «Hay menos mujeres ocupadas a tiempo completo. La igualdad pasa por que las mujeres trabajadoras puedan ser madres», añade Pastor, que se queda con una conclusión alentadora: «Los hombres también cuidarán de sus hijos si tienen las condiciones para hacerlo posible».  

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