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Los parques urbanos de la ciudad no llegan al aprobado en calidad

Un estudio que evalúa la accesibilidad, la vegetación y los equipamientos le otorga a Tarragona un 4,78 sobre 10

Norian Muñoz

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El parque que obtiene mejor nota en el estudio es el del Ríu Francolí, un 6,72. Es el que más servicios tiene. FOTO: Lluís Milián

El parque que obtiene mejor nota en el estudio es el del Ríu Francolí, un 6,72. Es el que más servicios tiene. FOTO: Lluís Milián

4,78 sobre 10. Esa es la calificación global que otorga el estudio Evaluación preliminar de la calidad de los parques de la ciudad de Tarragona en el municipio. La nota no llega al aprobado aunque el autor de la investigación, Adrià Balart, matiza que este promedio se debe a que hay diferencias sustanciales entre los parques que obtienen mejor y peor nota.

En la investigación, que fue su trabajo de final de carrera en la Universitat Rovira i Virgili, Balart analizó tres aspectos para medir la calidad: la accesibilidad y vialidad, la presencia de vegetación (metros de sombra y número de árboles) y la presencia de equipamientos (desde juegos infantiles hasta zonas para conciertos, o fuentes, por ejemplo).

A cada aspecto se otorgó una parte de los 10 puntos: a la a accesibilidad 4, a la presencia de vegetación 3 y a la presencia de equipamientos 3. 
Bajo este baremo, el parque que obtuvo la mejor calificación fue el del Francolí, con un 6,72. Obtiene muy buena calificación en accesibilidad y equipamientos, aunque no consigue el mejor nivel en lo que se refiere a cantidad de vegetación.

El que tuvo la peor nota fue el de Sant Pere i Sant Pau. A diferencia del Francolí, obtiene muy buena nota en cantidad de vegetación, pero muy poca en accesos y equipamientos. Balart explica que en un parque como éste, de 12,67 hectáreas, apenas encontró dos equipamientos: unos columpios y una pequeña zona de juegos infantiles «y los parques también tienen una razón social, tienen que ser útiles para los ciudadanos desde los 0 hasta los 100 años», argumenta.

En general, la baja cantidad de equipamientos es la que lastra la calificación en la mayoría de los parques estudiados.
Eso sí, pese a lo que pudiera pensarse, tampoco están tan mal en lo que se refiere a la cantidad de sombra como cabría suponer en los soleados días de verano.  La falta de confort térmico, recuerda Balart, no sólo tiene que ver con la sombra, sino con la cercanía de Tarragona a la costa y el alto nivel de humedad que hace menos soportable el calor.

En lo que atañe a la vegetación, los parques que logran mejor puntuación, son el de Bonavista (2,62 sobre 3) y el del Amfiteatre, con la misma calificación. Los que peor el del Camí de la Coma y el del Francolí: 0,22.

También advierte que en los parques de la cuidad hay cierta ‘especialización’, es decir, contrastan parques con buena vegetación y pocos equipamientos y viceversa.

Zonas huérfanas de parques

Otra de las cosas que dejó en evidencia el trabajo de este geógrafo es que hay zonas de la ciudad donde la presencia de parques es mínima o nula. Es lo que sucede, por ejemplo, en la Part Alta, aunque en este caso Balart reconoce que allí si hay motivos históricos que lo justifican por tratarse de la  parte antigua de la ciudad y porque ha estado poblada durante siglos e, incluso rodeada por murallas.

Balart le encuentra menos sentido a que haya barrios enteros, como Bonavista o Sant Salvador, sin parques. También recalca, por ejemplo, que en las urbanizaciones de Llevant hay 1,27 hectáreas de parque, aunque en la zona hay 59 hectáreas de espacios libres, según el POUM.
Balart, que ahora está cursando un máster en geografía y ordenación del territorio, tiene intención de seguir analizando la calidad de los parques de Tarragona, esta vez añadiendo otros factores también claves para evaluar la calidad, como por ejemplo el estado del mobiliario, el mantenimiento, la percepción de los usuarios o la integración en el medio urbano, entre otros. «Y si estudiamos estos factores la ciudad sí que aprueba seguro», adelanta.

Balart presentó su trabajo ayer durante la GeoJornada de la Facultat de Turisme i Geografia de la URV que ayer estuvo dedicada a la ciudad de Tarragona. 

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