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Los proveedores, las otras víctimas de la crisis de la hostelería

La caída de ventas a los bares y los restaurantes rondaría el 40% por culpa de los cierres de negocios y las restricciones horarias

JOAN MORALES

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Actividad, ayer por la mañana, en la empresa cárnica Luis Colet . FOTO: P.F.

Actividad, ayer por la mañana, en la empresa cárnica Luis Colet . FOTO: P.F.

La crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus ha llevado al sector de la hostelería y la restauración a una situación límite. El largo tiempo de inactividad durante el último año, unido a las actuales restricciones horarias (no hay que olvidar que estos negocios tienen que estar cerrados a las cinco de la tarde), se han traducido en unos meses de pérdidas. Pero estas restricciones y cierres no sólo afectan a bares y restaurantes, sino también a los miles de proveedores que los surten de comida, bebida, vajillas, mantelerías, etc..., unas víctimas en muchas ocasiones silenciadas y sin ayudas en la crisis que atraviesa el sector por la pandemia.

A finales de año, la asociación de distribuidores de bebidas y alimentación en Catalunya (Adiscat) cifraba en un 85% las pérdidas por el cierre de bares y restaurantes. Su director general, José Manuel Fernández, detallaba que durante el 2020 la caída de ventas respecto al ejercicio anterior superó el 40%. Según los datos que se maneja desde el Foods Service Institut, la caída de negocio de los proveedores de la hostelería y restauración estaría sobre el 46 por ciento.

En la empresa de productos cárnicos Luis Colet, de Tarragona, constatan la difícil situación por la que atraviesan muchos proveedores de la hostelería. Su gerente, Xavier Colet, explica al Diari que «nunca habíamos vivido una situación como la actual. Ni con la crisis de las ‘vacas locas’, ni con anteriores crisis económicas». Esta firma cuenta con dos líneas de negocio: una compuesta por dos tiendas propias y otra dedicada a la venta a restauración y hoteles. En este segundo caso, la caída de la facturación durante el año pasado, en comparación con el 2019, fue del 66,7%, mientras que en las dos tiendas crecieron un 44%. Traducido en el global del 2020, Colet puntualiza que «acabamos el 2020 con un descenso de nuestra facturación del 41%. La suerte que tuvimos es que los ingresos de las dos tiendas nos permitieron que el golpe no fuese tan fuerte».

A pesar de que bares y restaurantes, actualmente, están abiertos hasta las cinco de la tarde, Colet recuerda que «el inicio de 2021 no ha sido bueno. En el primer trimestre la facturación no llega al 40% de la que tuvimos en el mismo periodo del año pasado en este canal de venta». Para este empresario cárnico, la clave pasa por que los restaurantes puedan abrir por la noche. «El servicio de la noche, con las cenas, es fundamental para la restauración y para nosotros», comenta Colet, quien añade que «lo ideal es que se recupere totalmente la actividad. Hasta que no abra PortAventura o las cadenas de hoteles y no se reactive todo seguiremos igual. Nosotros esperamos que esto sea a partir de mayo».

Una cadena

En la empresa de arroces Nomen Foods, ubicada en Deltebre, también reconocen que el «impacto del cierre y las restricciones en el sector de la hostelería ha sido importante», comenta el director de hostelería de esta firma, Santos Martínez, quien añade que «es una cadena y se ha visto afectado desde el repartidor de cervezas hasta el de la fruta, el vino, etc. El consumo fuera del hogar se ha desplomado y los proveedores lo hemos sufrido, junto a la hostelería y la restauración».

Martínez echa la vista atrás, al año pasado, para recordar que «de marzo a junio de 2020 este consumo fuera del hogar fue inexistente, sólo existió el take away. En verano se recuperó un poco la cosa, pero en otoño volvieron las restricciones. Por ejemplo, la Navidad, que pensábamos que sería buena, no lo fue y después de Semana Santa el confinamiento comarcal ha vuelto a afectar a hosteleros y restauradores».

En esta empresa alimentaria están aprovechando el momento actual para «prepararnos para cuando vuelva la normalidad. Trabajamos para cuando las puertas se abran y para ver dónde están las grandes oportunidades a partir de ahora», explica Santos Martínez, quien no se olvida de la hostelería: «También trabajamos para intentar ayudar a la hostelería. Piensa que el 38% del consumo de nuestro producto va a la hostelería. Por ejemplo, queremos activar y esponsorizar las jornadas gastronómicas del arroz junto a la Associació d’Empresaris d’Hostaleria de la Província de Tarragona».

Un año malo

Los proveedores de fruta también califican el año como «malo. Aunque gracias a las ventas a las tiendas de barrio hemos logrado que no sea catastrófico», explica el propietario de una empresa frutícola que prefiere no dar su nombre. Este empresario añade que «durante el inicio de la pandemia aumentaron las ventas a las tiendas de barrio y esto sirvió para compensar las pérdidas en las ventas a la hostelería. Quien únicamente se dedica a las tiendas de barrio ha sobrevivido, pero los que solamente lo hacen a la hostelería son los que peor lo han pasado». Por último, añade que «hemos notado mucho las restricciones horarias, al no haber cenas, porque los suministros han sido de menos cantidad».

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