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Los treinta pisos de la antigua comandancia se prevé que estén acabados en verano

TARRAGONA. El proyecto arrancó en 2012 y se ha encontrado con varios problemas, entre los cuales el hallazgo de restos arqueológicos

N. RIU

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Los treinta pisos de la antigua comandancia se prevé que estén acabados en verano

Los treinta pisos de la antigua comandancia se prevé que estén acabados en verano

El consejo de administración del Servei Municipal de l’Habitatge i Actuacions Urbanes (SMHAUSA) acordó por unanimidad en marzo de 2012 la construcción de pisos de protección oficial en la antigua comandancia de la Guardia Civil. Cuando están a punto de cumplirse ocho años desde que se tomó esta decisión, las obras se encuentran en la recta final de su ejecución.

Desde SMHAUSA se asegura que los trabajos finalizarán «este verano» y que finalmente podrán entregarse las llaves de los treinta pisos de protección oficial de este nuevo edificio ubicado en la calle López Peláez. Las viviendas serán de una a tres habitaciones y una superficie desde 65 a 105 metros cuadrados. Asimismo, contará con dos locales comerciales, 31 trasteros y 27 plazas de aparcamiento.

La empresa Eiffage Infraestructuras Sau está llevando a cabo los trabajos de construcción tras adjudicarse el contrato de la obra en octubre de 2017, por valor de 3.097.097 euros. Pese a ello, no fue hasta el mes de otoño de 2018 cuando se iniciaron las obras.

El inicio de la construcción estuvo paralizado un durante algunos meses a la espera de finalizar las excavaciones arqueológicas, las cuales confirmaron que el subsuelo escondía un edificio del periodo flavio ubicado en la zona extramuros de la antigua ciudad de Tarraco. En concreto, los restos encontrados eran los de una construcción del siglo II dC, aunque también se encontraron evidencias de actividad anterior. Los indicios apuntaban a que la construcción no fue residencial, sino podría haber sido un almacén.

Los trabajos de excavación empezaron a mediados del año 2016. En un primer momento se descubrieron dos piezas de bronce, que correspondían a la cabeza de dos equinos, que podrían haber formado parte de la decoración de una cama señorial. El nuevo edificio preserva el yacimiento, lo que obligó a modificar el proyecto inicial. Esto es lo que finalmente acabó demorando su construcción.

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