Los vecinos de la Part Alta buscan integrar a los menores inmigrantes

El objetivo es que estos jóvenes se integren y participen activamente de los actos festivos y sociales organizados desde las entidades. Se quiere evitar la estigmatización

20 marzo 2019 08:55 | Actualizado a 20 marzo 2019 09:38
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Es muy habitual encontrarse grupos de jóvenes sentados en algunas zonas de la Part Alta de Tarragona, como por ejemplo en la Plaça Carles Llorach o en el Portal de Sant Antoni. La mayoría son menas –menores extranjeros no acompañados– que viven en el Centre d’Acollida La Mercè y en la Llar Garbí, ambos ubicados en el Camí de la Cuixa. Su presencia causa, en los últimos tiempos, una percepción de inseguridad por parte de los vecinos. Pero los datos, según fuentes policiales y de la Generalitat, dejan entrever que los menores ingresados en estos centros no son los responsables de los delitos que se les atribuyen. Después de muchas reuniones y encuentros entre las asociaciones de vecinos de la Part Alta y los equipos directivos de los centros de acogida se ha llegado a un acuerdo. 

Las entidades vecinales se comprometen a colaborar con los MENA para integrarlos, de una manera u otra, en el día a día del barrio. Así lo acordó una representación vecinal con los responsables del centro. La idea es que estos jóvenes participen activamente de las actividades y actos sociales, culturales y festivos que se organizan en la Part Alta. El objetivo es común: acabar con la estigmatización de los MENA y trabajar para poner punto final a la percepción de inseguridad en el barrio. 

El proyecto se encuentra en un estado muy embrionario y su implementación se hará de manera gradual. El primer paso es reunir a las entidades vecinales con los educadores e invitar a estos jóvenes de entre 16 y 18 años para que cuenten su historia. El diputado tarraconense Carles Castillo asistió a esta primera reunión. «La idea es no cerrar los ojos ante  una situación que nos preocupa y hacer ver que no pasa nada», asegura Castillo, quien añade que «no podemos permitir que ocurra lo que pasó hace unos días en Castelldefels». 

«Una cosa es lo que vemos y la otra es la realidad. Las entidades debemos involucrarnos más», Balbino Lucas, Ass. de Veïns La Catedral

Por su parte, las entidades vecinales de la Part Alta, consultadas por el Diari, se muestran de acuerdo con la iniciativa. «Una cosa es lo que vemos y la otra es la realidad. Por esto es importante que las asociaciones se involucren en este tema», explica Balbino Lucas, el portavoz de la Associació de Veïns de la Catedral, quien añade que «llegarán más menores sin sus padres y debemos estar preparados». En algún municipio del área metropolitana de Barcelona ya se está haciendo una prueba piloto. 

Manel Rovira, presidente de la Associació de Veïns de la Part Alta, asegura que dará apoyo a todas aquellas iniciativas que fomenten la integración de estos adolescentes en el barrio. «Creemos en la necesidad de que hagan alguna cosa más que estar con el móvil», añade Rovira. 

La Part Alta es uno de los barrios con más actividad durante todo el año. Desde fiestas mayores, conciertos, muestras de cultura popular o ferias. La idea es que los MENA puedan encontrar su sitio.

En busca del 'wifi'

Durante las horas libres, los MENA se dedican a buscar puntos de la ciudad donde haya ‘wifi’. Por esto es habitual encontrarse un grupo de jóvenes mirando el móvil en algunas zonas como la Plaça Carles Llorach, el Carrefour o delante de las Teresianes.

Los exMENA
Según fuentes policiales y de la Generalitat, los MENA que viven en los centros de acogida no serían los responsables del incremento de robos de móviles u de otros delitos que los vecinos les atribuyen. La problemática se centra en aquellos jóvenes exMENA que ya son mayores de edad y viven de okupas –en la mayoría de casos–, también en la Part Alta. Se camuflan entre los menores que pasan ratos en busca de wifi. Pero éstos tienen una rutina muy marcada. Los menores que no cuentan con recursos formativos tienen cuatro horas diarias libres –dos por la mañana y dos por la tarde–, y a las ocho todos deben estar dentro del centro para cenar. Según ha podido saber el Diari, es extraño el día que alguien no cumple con las normas. 

Las complicaciones llegan cuando estos jóvenes deben abandonar el centro de acogida y buscarse la vida. Los educadores hacen un acompañamiento al extutelado. Puede ser en forma de prestación económica, de vivienda o asesoramiento psicológico. Para poder recibir la ayuda, el extutelado debe hacer frente a una serie de compromisos de buena conducta. Pero hay veces que no se cumplen y el joven está totalmente desprotegido. Fuentes vecinales apuntan que éstos podrían ser los causantes de los robos de móviles y también al interior de domicilios durante los últimos meses. 

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