Malos tiempos para las fantasías

Scan City Tarraco. «No me gusta la idea del Banco de España, auspiciada entre el Ayuntamiento y la Universidad. La URV no sabe donde se ha metido»

ENRIC CASANOVAS

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Malos tiempos para las fantasías

Malos tiempos para las fantasías

El 1 de junio de 2012 el Diari de Tarragona publicaba mi artículo sobre el jardín vertical de Tabacalera. Lo denominé la parra urbana. Algunos me criticaron. Pero lo cierto es que solo ha durado nueve años. Con una inversión, al parecer de 3,3 millones de euros del erario, tuvo que ser derribada hace escasos meses. Cual parra barriobajera, antaño convertida en puticlub de palomas, ha pasado a las postales de los recuerdos. ¿Alguna administración pública dirá algo por haber dilapidado dinero público?

Ahora emerge otra idea maravillosa en el Banco de España. Si he de ser sincero, no me gusta. Esta vez parece que es una idea con fondos Feder, auspiciada entre Ayuntamiento y la Universidad; nuestra Universidad; nuestra querida Universidad. Yo creo que la URV no sabe dónde se ha metido. ¿O quizás sí?

Digo esto porque uno ya no sabe dónde está la raya entre lo público y lo privado. Y la Universidad parece que tampoco. Hace pocos meses, la Universidad se presentaba en un concurso público con su impresionante Fundació URV para el proyecto redacció projecte bàsic i executiu recuperació, consolidació i restauració façanes exteriors nord i oest de la torre del Pretori. Y nada más y nada menos que con una baja del 64% en honorarios. Sí, lectores. Para un total de 13.000 euros (IVA excluido), una oferta de honorarios de 4.680 euros. No está mal si se usan las infraestructuras públicas como despachos profesionales sin coste. Pero ya me dirán donde está el fondo de I+D que reclama la Ley de Universidades estatal y catalana.

De hecho, es materia para una tesis doctoral sobre la competencia desleal y para el Tribunal de la Competencia. Y es que me resulta sospechoso el uso que hacen algunos de las instituciones que tiene a su mando, ya que el problema, quizás no es de la institución, sino del supuesto cabecilla de departamento que usa la universidad, a fines propio bajo un paraguas legal perversamente ambiguo donde todo cabe en nombre de la investigación y el desarrollo.

No me cabe duda que esta no es la primera ni será la última usurpación del espacio profesional de las universidades. Ir a licitaciones de este tipo choca de frente con la directa competencia a sectores profesionales como arquitectos y aparejadores; por cierto, demasiado callados. Y posiblemente nadie se dirige al Tribunal de la Competencia para pedirle opinión. Y por supuesto, para denuncia. Lamentable papelón de los Colegios Profesionales y de su Consejo General. Y es que la buena relación institucional pasa por el no me mires, que yo no te toco. Y así nos va.

Volviendo al proyecto ejecutivo que hay redactado sobre el Banco de España, uno descubre al verlo colgado en la licitación, decreto 14/2021/G629, que el Ayuntamiento, saca ahora a licitación el proyecto ejecutivo de estructura e instalaciones dando gran peso a participación de titulados ingenieros más que a arquitectos. Y me pregunto. ¿Es que los proyectistas que redactan el proyecto arquitectónico y ejecutivo no saben de instalaciones y estructuras? ¿Y los alumnos que participan en el proyecto a través de la URV tampoco? ¡Serán futuros arquitectos! ¡Vaya imagen universitaria se está dando! ¿Ya que han decidido redactarlo desde la administración, porque no se asume la redacción de la totalidad íntegra de todo este proyecto arquitectónico con la estructura e instalaciones?

Resulta sospechoso, además, se mire como se mire, sacar a concurso esta licitación de proyecto de instalaciones y estructuras habiendo dado a despachos profesionales arquitectos e ingeniarías un plazo de 8 días para presentarse. Pero, además, cuando uno se pone a leer las bases ya da para llorar. Se debe tener redactado este proyecto en un mes y medio, ya que 15 días antes de los dos meses hay que hacer una entrega previa. Francamente tiene mala pinta. Y hasta aquí puedo leer, que luego todos son quejas.

En las bases administrativas, hasta el mal gusto sorprende cuando se plantean los honorarios del redactor ingeniero sin decir arquitecto. Que yo sepa un arquitecto sabe calcular estructuras e instalaciones. Y cuanto menos, la URV debería proteger estas licitaciones para que no queden excluidos de estos campos, los alumnos que forman en materia de estructuras e instalaciones en edificación.

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