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Menos ventas en las tiendas y frenazo económico en empresas de Tarragona

Pimec, transportistas y Cambra de Comerç alertan de la parálisis por el COVID-19. El comercio ya se resiente en la provincia. Hay inquietud. Algunas compañías notan escasez de material

Raúl Cosano

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Una imagen de la calle Monterols, en Reus. Pimec Comerç sostiene que la afectación es generalizada en la provincia.  Foto: Alfredo González

Una imagen de la calle Monterols, en Reus. Pimec Comerç sostiene que la afectación es generalizada en la provincia. Foto: Alfredo González

«Hay menos gente, menos clientela en los comercios de la provincia en general, y también menos caja. Estamos ante un tema preocupante. No hay que hacer alarmismo, pero nos afecta lo que está pasando», reconoce Florenci Nieto, presidente de Pimec Comerç en Tarragona, uno de los agentes económicos que ya nota los perjuicios del COVID-19. Nieto añade que «está creciendo el número de contagios y mucha gente ha dejado de ir a comercios», algo que estas semanas está beneficiando a la venta ‘on line’ e incluso a las descargas de app debido a la reclusión en casa. 

«El comercio es un centro de atención y de relaciones de primer nivel. Hay contacto directo, así que recibimos muchas inquietudes y preguntas y aconsejamos sobre las medidas que hay que tomar», añade Nieto. No es la única voz que alerta de una afectación económica ya palpable en algunos casos y futura en otros. «Todo el mundo está preocupado. Las afectaciones no son procesos inmediatos, sino progresivos a medida en que se va extendiendo la psicosis», relata Josep Lluís Aymat, director de la Federació d’Empreses d’AutoTransport de Tarragona (Feat). 

Contenedores que no salen
Aymat es otro ejemplo de esa postura empresarial que expresa incertidumbre: «Ya hay contenedores que no salen de China o Italia, cargas que se tendrían que mover y no lo hacen o gente que no se desplaza. Que casi 20 millones de personas en Italia se queden confinadas tiene su peaje. Todo eso va a tener consecuencias. El norte de Italia es una de las primeras regiones de Europa a nivel industrial. A medio plazo las consecuencias serán importantes». El responsable del gremio del transporte en Tarragona ilustra con una frase esa idea de que las consecuencias del coronavirus serán más graves que la propia enfermedad: «El virus es peligroso pero el pánico lo es más aún».

No todos, eso sí, han notado un descenso o una deriva inquietante. Hay algunos que hablan de normalidad. «De momento, no hemos percibido nada, hay días de afluencia más fuerte y otros más flojos, pero no es achacable al virus», dice la comerciante Gemma Molné, presidenta del Tomb de Reus. Tampoco parece resentirse, por el momento, una opción de ocio como es el cine, a veces marcada por las aglomeraciones que ahora tanto se quieren vetar. «En febrero tuvimos un aumento de espectadores y en lo que va de marzo estamos bien. Puede ser que si la situación no mejora, nos afecte, pero de momento no notamos nada», aclara Josep Eduard Príncep, gerente de Ocine Les Gavarres. 

La cancelación de ferias y congresos hace decaer actividades de compraventa

«Se percibe un parón importante. La situación está afectando bastante», asesta rotundo Robert Barros, director internacional de la Cambra de Comerç de Tarragona, que desglosa algunos de los efectos en cadena provocados por el virus: «Si se cancelan ferias y congresos mucha actividad de compraventa se cae. Afecta a todo, desde la propia representación de los productos. Si no lo puedes presentar, no lo vendes. Esto afectará a las cuentas de explotación». 

Aún no hay estadísticas concretas sobre los daños. Los últimos datos de exportación e importación en la provincia son de diciembre de 2019, antes del parón casi total en China, del contagio a nivel internacional y, sobre todo, de las medidas drásticas de contención. La economía se mueve entre la reiterada llamada a la calma y la evidencia de que el coronavirus ya pasa factura. «Todo el mundo dice que nadie se alarme pero a la vez todos están asustados. Hay muchas cancelaciones. La preocupación está, llega un momento en el que no se puede disimular», expone Josep Antoni Belmonte, presidente de la Cepta. 

Otra patronal, Pimec, admite la coyuntura negativa, a través de su presidente en Tarragona, Jordi Ciuraneta: «No hay que entrar en pánico pero sí que hay que tratar esto como un problema de primer orden. Estamos en un mundo globalizado y todo afecta. Hay empresas que tenían proveedores en China y se han visto perjudicadas. Hay compañías a las que no les llega el material de China y no pueden tener fabricado el producto en un determinado momento».

En la provincia, firmas que trabajaban con componentes electrónicos se han quedado colgadas ante la paralización china. Otras, del ámbito de los fitosanitarios, reconocen que solo pueden suministrar producto hasta junio, por lo que queda en el aire su capacidad para continuar después. De ahí que gobierne la incertidumbre sobre cuánto va a durar la epidemia y sus efectos. «Es parecido a una gangrena. Va provocando un daño y no sabemos hasta dónde puede llegar. Esperemos a que el buen tiempo pueda frenar la expansión. De momento, la dinámica no es muy esperanzadora», añade Aymat. 

Vínculos comerciales
A todo eso se suma el estado de nerviosismo y expectativa del sector turístico, con la Semana Santa ya cercana, y las cancelaciones de viajes que están experimentando desde hace semanas las agencias, otro sector seriamente tocado, sobre todo desde que se extendiera el contagio por Italia. 

Especialmente grave puede ser lo que ocurra comercialmente en las relaciones de Tarragona con China e Italia. «Son dos países muy importantes para nosotros. Hay mucho vínculo», diagnostica Barros desde la Cambra de Comerç. 

Las importaciones de Italia crecieron un 10,8% en 2019, después de varios años de crecimiento, mientras que las exportaciones también van en aumento. De hecho, el mercado transalpino es el segundo en importancia en exportaciones en Tarragona, solo por detrás de Francia, según los datos de 2019 de la entidad pública Icex. Por otra parte, es el quinto país al que más importa. China, una nación prácticamente detenida, es el 13º exportador. Desde 2016, las exportaciones de las comarcas tarraconenses se han triplicado. 

A su vez, lo que compra Tarragona al gigante asiático creció un 16,5% durante el último año. China es el país número 11 en importación en la provincia, según esos últimos datos, que demuestran que la economía tarraconense se la juega si persiste esa dinámica negativa de las balanzas con mercados importantes del extranjero.

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