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'Mi empresa necesitaba estabilidad y aquí no había. Por eso cambié la sede'

Dos firmas que han trasladado el domicilio social de Tarragona a Aragón narran sus motivaciones y quitan hierro a su decisión

Raúl Cosano

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Javier Garcés, director técnico de IGS Research. La firma sigue en La Pobla pero ha cambiado el domicilio social. Foto: Pere Ferré

Javier Garcés, director técnico de IGS Research. La firma sigue en La Pobla pero ha cambiado el domicilio social. Foto: Pere Ferré

«Que quede claro que no me voy porque esté a favor o en contra de la independencia. Yo me dedico a los negocios y necesito estabilidad. Me voy por el miedo y por la incertidumbre», señala Javier Garcés, director técnico de IGS Research, una empresa de La Pobla de Mafumet que unos días después de la DUI y la aplicación del artículo 155 trasladó su domicilio social fuera de Catalunya, en concreto a Zaragoza capital. 

Fue una decisión meditada, tomada en frío y consensuada con los socios. «Influyó todo el ambiente. En la misma empresa había trabajadores que decían que tenían miedo ante lo que pudiera pasar», cuenta Garcés. 

El empresario quiere restar trascendencia a la marcha: «Al fin y al cabo seguimos aquí, estamos bien, continuamos pagando los impuestos en Catalunya. El funcionamiento de la empresa no cambia en nada», cuenta Garcés, que pese a todo no descarta otras operaciones futuras, en función de acontecimientos venideros: «No sabemos qué pasará, habrá que esperar a las próximas semanas o meses. No descartamos volver o incluso irnos del todo, hasta instalarnos en otro lugar, si la situación se complica más. De momento, no supone un cambio importante para nosotros. Seguimos trabajando de la misma forma». 

IGS Research emplea actualmente a 14 trabajadores, en su mayoría ingenieros electrónicos e informáticos, procedentes de Tarragona, Reus y otros municipios de la zona. «También barajamos en su momento irnos a la República Checa, donde tenemos socios y sede, pero al final nos decantamos por Zaragoza, pero sabemos que si la cosa se complica nos iremos sin problemas donde sea. Lo que queremos es seguir trabajando y produciendo». 

Garcés admite que en los últimos tiempos «se han frenado las inversiones», sobre todo por parte de los ayuntamientos, uno de los clientes principales de una firma puntera dedicada al desarrollo de soluciones de ingeniería y software para entornos industriales.

IGS Research es sólo una más de las empresas tarraconenses que han cambiado su domicilio  social por la escalada de incertidumbre política de los últimos tiempos. Hay otras sociedades que se han marchado. «Nos hemos ido por la inestabilidad política. Trabajamos con proveedores de otras comunidades y la situación nos creaba una inseguridad, así que hemos cambiado para estar seguros y continuar trabajando», comenta el responsable de una compañía de transporte en la provincia que prefiere no dar su nombre y que ha llevado la sede social a un municipio de Aragón. 

A diario, el Boletín Oficial del Registro Mercantil se hace eco de los traslados oficiales y cerrados, a provincias geográficamente cercanas como Teruel, Castellón o Huesca. IGS Research tiene sus oficinas y su centro de producción en La Pobla de Mafumet. 

‘No voy contra la independencia’

Javier Garcés espera que la situación vuelva pronto a la normalidad. «Haber cambiado el domicilio era una forma de llevarse una parte fuera y, si luego se torcía la situación, trasladar el resto. Tampoco descartamos volver si todo se estabiliza. Yo no estoy contra la independencia, simplemente quiero estabilidad para mis negocios. No quiero pulsos entre un lado y otro», cuenta Garcés, responsable de una empresa de dimensión internacional. 

«Trabajamos mucho para la industria, para el sector petroquímico, para multinacionales de diversos ámbitos y en todo el tema de las comunicaciones», añade Garcés. La empresa ha externalizado la instalación de sus dispositivos. Ahora cuenta con esos 14 empleados, después de que tampoco la compañía se salvara de los perjuicios de la crisis. «Nos afectó, como a todos. En la buena época llegamos a tener a 45 personas trabajando», apunta Javier. 

La compañía tarraconense se ha especializado en el diseño de sensores electromagnéticos. La firma ha encontrado en la electrónica un nicho de negocio que ha colocado a la empresa en la vanguardia del desarrollo tecnológico. 

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