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«Mi mujer falleció esperando una ambulancia»

Denuncia. Magda se fue a descansar tras una noche en vela por un fuerte dolor de espalda. Ya no despertó. Por su parte, el SEM asegura que el procedimiento de atención fue el adecuado, teniendo en cuenta criterios clínicos

CARLA POMEROL

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Ramón García, mostrando la fotografía de su mujer. FOTO: Alfredo González

Ramón García, mostrando la fotografía de su mujer. FOTO: Alfredo González

Ramón García quiere contar su historia. No busca venganza ni perdón. Lo explica porque no quiere que vuelva a ocurrir nunca más, dice. Hoy se cumple un mes desde que falleció su mujer por una hemorragia interna. Ramón está convencido de que si una ambulancia hubiera acudido a su llamada, el amor de su vida todavía seguiría vivo. Empecemos por el principio.

Los hechos tuvieron lugar el pasado 26 de diciembre, día de Sant Esteve. Magdalena Margalef, pareja de Ramón y protagonista de esta historia, se despertó a las cuatro de la madrugada con un fuerte dolor de espalda. Un rato después, Ramón fue al lavabo para ver cómo se encontraba. «Había sangrado y, aunque ella le quitaba importancia, yo sabía desde el primer momento que se trataba de algo importante», explica Ramón, quien recuerda que, en 2007, Magda –así es como él la llamaba– ya sufrió una hemorragia interna que casi le cuesta la vida.

«A las ocho de la mañana, ella ya se veía apurada y me pidió que llamase a una ambulancia», relata Ramón, quien marcó el 112 enseguida. «Me pasaron con una doctora. Le expliqué que a mi mujer le dolía mucho la espalda, que había sangrado y, durante un cuarto de hora, insistí en que podría tratarse de una hemorragia, teniendo en cuenta sus antecedentes. Pedí explícitamente que viniera una ambulancia. Pensé en llevarla a un hospital, pero es que ella se encontraba tan mal que no podía ni levantarla», cuenta. La médica, siempre según la versión de Ramón, le dijo que su mujer se tomara un Nolotil, que le calmaría el dolor. «Y nada más. Aquí terminó la conversación», explica Ramón.

Magda, cansada y con sueño tras no dormir en toda la noche, decidió tumbarse un rato en la cama hasta la hora de comer. «Me dijo que calentara la comida. Teníamos sopa de pescado y canelones. Así lo hice. La esperé sentado en el sofá», relata Ramón, quien, viendo que eran casi las cuatro de la tarde y Magda no se levantaba de la cama, decidió ir a despertarla. «¡Magda, Magda, Magda... Y todavía no me ha contestado», dice Ramón. Su mujer había fallecido por una hemorragia interna mientras él la esperaba para comer.

Magda tenía 61 años, era enfermera de profesión y contaba con un buen estado de salud. «Cuando el forense vino a casa, me dijo que no era el primer caso que se encontraba. La Covid-19 está absorbiendo el sistema sanitario y voy a llegar hasta al final para saber por qué no vino una ambulancia ese día a mi casa», apunta Ramón, quien justo hoy tiene la primera reunión con el abogado con la intención de interponer una denuncia. «Mi mujer falleció esperando que viniera la ambulancia. No quiero que vuelva a ocurrir», dice.

«La asistencia fue óptima»

El Diari se ha puesto en contacto con el Servei d’Emergències Mèdiques (SEM) para conocer su versión de los hechos. «Con la información que teníamos, y siguiendo los protocolos establecidos, valoramos que la asistencia fue óptima. El procedimiento de atención fue el adecuado», aseguran fuentes del SEM, quienes argumentan que la doctora dijo a Ramón que, si en cuestión de dos horas la cosa no mejoraba, que volviera a llamar o que fuera al hospital. La segunda llamada no llegó nunca porque Magda se durmió.

Respecto a la acusación que Ramón vierte sobre el sistema sanitario en general, y concretamente sobre que los servicios de emergencia se están centrando en la Covid-19, desde el SEM aseguran que el nivel de actividad de las ambulancias es menor que en otras épocas. «Sí que es cierto que el volumen de trabajo en los centros hospitalarios ha aumentado, pero nuestra actividad es menor», explica el SEM.

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