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Muere el histórico fotógrafo de Torreforta Carlos Legaz

Era presidente de la Unió de Comerciants de Torreforta y ha sido todo un referente de la fotografía en Tarragona durante más de 50 años

Diari de Tarragona

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Carlos Legaz (derecha), con su hijo Javier, en el estudio de su tienda en Torreforta, en una imagen tomada en 2017. Foto: Lluís Milián

Carlos Legaz (derecha), con su hijo Javier, en el estudio de su tienda en Torreforta, en una imagen tomada en 2017. Foto: Lluís Milián

El presidente de la Unió de Comerciants de Torreforta, Carlos Legaz, ha fallecido en la mañana de este lunes a los 73 años después de sufrir un infarto cuando se encontraba en la tienda de la calle Amposta que regentó durante mucho tiempo. Legaz era todo un referente en el mundo de la fotografía de Tarragona y, en especial, de los barrios de Ponent. De hecho, el apellido Legaz forma parte ya indisoluble de la historia del comercio en Tarragona. Carlos empezó retratando a turistas y acabó impulsando una casa de fotos pionera y emblemática para el álbum de muchos hogares. La familia Legaz, muy popular y querida por tanto tiempo de dedicación, tuvo tiendas en La Granja, Torreforta, Bonavista y también en Sant Pere i Sant Pau. La casa de fotos con ese nombre está en marcha desde 1964. 

"He hecho fotos a la boda, luego al bautizo de ese hijo que nació, a su comunión y finalmente a la boda de ese niño cuando se ha hecho mayor", decía en una entrevista al Diari en enero de 2017, en la que desgranaba algunas de las claves de su trabajo, ligado a varias generaciones de vecinos. "Una buena foto tiene que decir algo, lograr una expresión que sea llamativa, como si esa persona te estuviera hablando. Hay que conseguir eso, aunque sea un bebé que está durmiendo", afirmaba Carlos, después de toda una vida dedicada a la imagen y a los retratos en particular.  

Sus hijos han heredado la profesión, después de haber mamado desde bien pequeños esta afición a la fotografía que se ha acabado convirtiendo en un oficio y en una forma de vida. El propio Carlos, que nació en la Part Alta, vivió en Palma de Mallorca, donde aprendió el oficio, antes de regresar a Tarragona e instalarse definitivamente. Una vez aquí trabajó en fábricas poco antes de dar el salto definitivo y dedicarse ya para siempre a la fotografía: "Me gusta mucho hablar con las personas. Eso me lo da salir a hacer una boda, conocer a la gente. Trabajar en una fábrica encerrado era fatal para mí. Preferí dedicarme más horas y ganar menos pero poder realizarme". Carlos era una persona muy conocida que siempre tuvo la estima de sus vecinos, sobre todo por su pasión: "El secreto es la entrega, que no te importe hacer horas de más por esperar a un cliente. Tenía la puerta de la tienda cerrada, venía alguien que necesitaba una foto carnet y le abría. No me ha importado sacrificarme". 

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