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Música clásica para concentrarse

La URV analiza en alumnos de dos escuelas de la provincia (Mediterrani, de L´Ampolla, y Pla de Mar, de Coma-ruga) la aplicación del Método Tomatis, cuyo objetivo es mejorar el rendimiento lectivo
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A pesar de llevar auriculares, el ritmo de la clase para los niños era el mismo que otros años. Foto: Escola Mediterrani

A pesar de llevar auriculares, el ritmo de la clase para los niños era el mismo que otros años. Foto: Escola Mediterrani

Al entrar en una aula de la Escola Mediterrani, de L’Ampolla, o en la de Pla de Mar, en Coma-ruga, lo primero que sorprendía es que cada alumno llevaba auriculares. «Tienen una función específica», explica Conxa Torres, profesora de la Facultat de Ciències de l’Educació i Psicologia de la URV. «Estos auriculares transmiten por vía aérea y por vía ósea una música tratada a nivel de laboratorio, parecida a la música clásica», añade su compañera en esta investigación, Mònica Casellas.

A las dos investigadoras de la URV se les planteó el curso pasado evaluar la eficiencia del Método Tomatis, un proceso descrito por el doctor Alfred Tomatis para disminuir el estrés de los alumnos y optimizar el rendimiento académico.

La propuesta, a cargo de la propia fundación que impulsa este método de enseñanza con tecnología, quería comprobar la eficacia del método en escuelas de perfiles diferentes para proponer, después, al Departament d’Ensenyament la posibilidad de incorporarlo progresivamente a los planes educativos.

Para llevar a cabo el experimento, primero se contó con la predisposición de las dos escuelas tarraconenses. Tras ello, se escogió a una treintena de alumnos por centro de edades comprendidas entre los seis y los 12 años de edad (de P5 hasta 6 de Primaria). «Y a partir de allí, durante el curso se puso en práctica el método», explican Torres y Casellas, que han contado con la ayuda de la pedagoga Judit Ferrándiz.

El método Tomatis se desarrolla sobre tres campos de aplicación: escucha activa (atención y concentración para la mejora del rendimiento académico y reducir el fracaso escolar del alumno); tratamiento de las dificultades de aprendizaje y sus trastornos relacionados (niños que necesitan atención especial), y finalmente integración de los sonidos propios de una lengua extranjera, en este caso el inglés, para potenciar el aprendizaje de un nuevo idioma.

«El experimento intentó recopilar datos en estos tres campos y la verdad es que las conclusiones han sido positivas», explica Torres. De hecho, los resultados obtenidos se presentaron en el Congreso de Investigación Científica de Valencia y también en una feria internacional sobre tecnología y educación celebrada en Londres.

Los alumnos, a excepción de algunos casos muy concretos, «han mejorado su concentración, han potenciado su capacidad cognitiva y en definitiva el rendimiento escolar ha aumentado en todos los aspectos», explican las dos profesoras tras analizar los datos. La comparativa fue posible porque antes de poner en marcha el proyecto los alumnos y los profesores pasaron un test, que repitieron al terminar para ver las diferencias entre ambos.

 

Preparar el oído

La música que emiten estos auriculares está pensada para aumentar la capacidad auditiva del alumnado. El sonido actúa sobre diferentes músculos y huesos de la oreja para la correcta recepción de las nuevas frecuencias que permiten aumentar la atención y la concentración.

«El funcionamiento de la clase era el mismo que cuando se trabajaba sin cascos. El experimento se aplicó en aquelles materias que permitían mayor flexibilidad para este experimento y la verdad es que tanto la predisposición como los resultados han sido muy buenos», concluyen las dos profesoras de la URV.

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