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Nadal atiza a Ballesteros

El mitin del PDeCAT en Tarragona tuvo su morbo. Nadal, independentista converso, se imaginó de alcalde poniendo urnas. Criticó a Ballesteros sin nombrarlo. Luego vino Mas: ‘No hay cadenas para precintar Catalunya’

Raúl Cosano

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Ni siquiera pronunció el nombre. No hizo falta. Pero Joan Miquel Nadal criticó veladamente a Ballesteros, y la cosa tuvo su morbo. Uno, 18 años alcalde; el otro, diez, de momento. Entre los dos, casi tres décadas de gobierno en una ciudad que ayer acogió un mitin multitudinario del PDeCAT, en ese último esprint hacia el 1-O. 

Junto al Balcó, en el Passeig de les Palmeres, con el Mediterráneo detrás –por si faltaba poca escenografía pelacanyes– Nadal se entregó a la crítica a rebufo de esa Santa Tecla convulsa en las calles por su trasfondo político. «Una vez llegas al máximo en política municipal, que es ser alcalde de tu ciudad, no te debes al partido, sino a los ciudadanos. Y el alcalde lo es de todos. Un alcalde no puede limitar los derechos de las personas. Cuando se agacha ante la libertad, se agacha la ciudad».

Nadal se acabó gustando, y acabó haciendo un ejercicio de política ficción que en realidad fue una broma, situándose él de alcalde: «Me hubiese gustado decir a mis ciudadanos que las puertas del ayuntamiento estaban abiertas para que pudieran ejercer el derecho a voto». 

‘Me han sacado del rincón’
Joan Miquel, converso al independentismo, se sabe vieja gloria retirada pero aún con carisma, y jugó con eso: «Mi partido me ha sacado del rincón, con cuidado para que no me rompa, porque la edad no perdona, aunque la verdad es que me conservo bien». Casi recuerda aquella teoría de Felipe González, que comparaba a los expresidentes con los jarrones chinos: «Todos les suponen un gran valor, pero nadie sabe dónde ponerlos». Así que Nadal fue uno más de la causa ante unos 500 asistentes y desplegó su verbo más punzante: «La Constitución española ha involucionando. Se ha ido haciendo pequeña, adaptándose a todos aquellos que no la votaron. Hay gente joven que no la ve como su Constitución, que no se identifica con ella. A mí me pasa lo mismo». Sobre el 1-O añadió: «No es una cuestión de obediencia, sino de libertad, y eso es sagrado».

De Nadal a Albert Batet, porque el alcalde de Valls fue recibido por los asistentes con la envidia sana del valiente que planta cara al Estado, al requerimiento de Fiscalía y a los registros en los medios de su municipio. Él también hizo un guiño:«Durante las fiestas de Santa Tecla habéis expresado que queréis votar en los momentos más mágicos de vuestra ciudad. Estáis recuperando el orgullo de ciudad, a pesar de vuestro alcalde». Ahí llegó el fervor y los gritos persistentes de 'Votarem!'. Hubo dardos para Rajoy: «Ha conseguido unir a todo el mundo, a los estibadores con la gente del Liceu». A tres días del 1-O, la consigna todavía es la misma: votar. «Siempre se dice que si no votas estás aceptando el resultado que salga, pero el 1-O tiene un componente más. Si no votas, ellos se quedan. Votar es la forma de echar al PP», dijo Batet. 

‘Contigo esto no habría pasado’
Le siguió Jordi Sendra, diputado en el Parlament, otro tarragoní ilustre, que habló de orgullo, de orgullo de los alcaldes que se la juegan, de orgullo por la firmeza de la gente que hace campaña y de orgullo, también, por el exalcalde: «Contigo, Joan Miquel, esto no habría pasado, y hoy tendríamos en Tarragona locales, urnas y papeletas. Pero la ciudadanía es muy sabia y sabrá juzgar a Ballesteros». Emplazó a votar a aquellos que se sienten españoles pero tienen profundos valores democráticos. Y comparó el 1-O con el Muro de Berlín:«No cayó por que fuera constitucional o inconstitucional. Cayó por el papel de la gente. Este domingo tiene que caer nuestro muro de Berlín». 

Para acabar vino el plato fuerte, el expresidente Artur Mas, otra exhibición de contundencia. Dijo el presidente del PDeCATque todo está preparado para votar: «No hay cadenas suficientes para precintar Catalunya. Aquí estamos y no tenemos miedo». 

Mas recordó que precisamente este miércoles se cumplían tres años de la firma del decreto de la convocatoria de la consulta del 9-N: «Y cuando vieron que 2.344.828 personas salieron a votar, entendieron que aquello era la semilla de la independencia». 

El expresidente se refirió a las valoraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que tras la visita de Rajoy dijo que el pueblo catalán se opondrá a que no le dejen votar. Suscribió las palabras del máximo mandatario francés, Emmanuel Macron, sobre que se ha acabado la Europa sin los pueblos: «Ahora Catalunya le dice al Estado que se ha acabado la España de los pueblos».

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