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«No sé qué haremos con La Budellera, pero hoy no se habría considerado»

El secretari de Hàbitat Urbà i Territori, Agustí Serra, habla sobre la futura Llei de Territori, la cual conduce a una reflexión de los planteamientos urbanísticos y prevé eliminar algunos sectores que no se han desarrollado

Núria Riu

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Agustí Serra, esta semana el el Departament de Territori. FOTO: N.R.

Agustí Serra, esta semana el el Departament de Territori. FOTO: N.R.

Después de una dilatada trayectoria en el Departament de Territori, el pasado 11 de junio de 2018 Agustí Serra dejaba el cargo de director general de Urbanisme y era nombrado secretario de Hábitat Urbà i Territori de la Generalitat. 

La Generalitat impulsó una moratoria que no permite construir en el próximo año en la Costa Brava. ¿Se seguirá el mismo ejemplo en otros territorios?
Lo de la Costa Brava es una acción que se está haciendo en toda Catalunya. Es un plan director, que se inició en 2015, que tiene como objetivo revisar los suelos no sostenibles previstos en planeamientos urbanísticos que responden a modelos obsoletos. Se empezó con el Alt Pirineu, donde se suspendieron unos 80 sectores, y el segundo ámbito es Girona. Hemos avanzado la Costa Brava para afrontar la problemática situación generada por algunas promociones urbanísticas. Esto va a hacerse también en Tarragona y la Costa Daurada. 

¿Va a impulsarse en el conjunto del Camp de Tarragona o tan solo en los municipios de costa?
Estudiaremos los planeamientos de todos los municipios para seleccionar los sectores que a partir de diferentes criterios consideremos que hay que reordenar o desclasificar.

¿Cuándo prevén empezar en Tarragona?
Pasado el verano.

"En determinados de la Costa Daurada tramos hemos excedido las capacidades"

¿Qué objetivo tiene este plan director?
En los últimos cinco años en el Departament hemos estado trabajando en la nueva Llei de Territori, que ha supuesto una reflexión profunda sobre el modelo urbanístico del país de cara al futuro. Una de las conclusiones es que la planificación urbanística de las últimas décadas ha generado modelos muy expansivos, que han consumido mucho suelo, de forma poco sostenible. En el ámbito metropolitano de Barcelona casi hemos agotado el suelo. Seguramente determinados ámbitos deberían haberse replanteado. En el Camp de Tarragona aún estamos a tiempo. Hay que corregirlo de forma inmediata. Si cada municipio decide su modelo hay una falta de criterio en la organización del territorio. Por tanto, la acción más inmediata es intentar desactivar los sectores que aún no se han desarrollado. Es un trabajo muy complejo que supone una responsabilidad a partir de la irresponsabilidad de las últimas décadas.

¿Hablamos de una política más restrictiva?
Yo diría que es una mirada diferente, de más optimización de los tejidos urbanos. Reaprovechar y compactar. 

¿Qué características tiene la Costa Daurada?
En determinados tramos hemos excedido las capacidades. Algunos ámbitos se han preservado y protegido, pero hay puntos que deben repensarse y reconsiderarse.

¿Durante la revisión también se aplicará una moratoria?
Se identificarán los sectores que deben estudiarse y mientras se analizan se congela la posibilidad de obtener una licencia durante un año.

¿A qué viene que se actúe ahora? ¿Han detectado la posibilidad de un nuevo boom inmobiliario?
Está vinculado a una realidad. En Catalunya tenemos una problemática muy grave a nivel urbanístico, que son las urbanizaciones. Tenemos alrededor de 1.550 y de éstas 730 tienen déficits urbanísticos y ni siquiera están recepcionadas. Es un tema que la Llei de Territori quiere abordar. Y, simultáneamente, esta ley quiere que no vuelva a reproducirse este modelo. Por tanto, lo primero es borrar de los planeamientos vigentes los ámbitos que quieren reproducirlo.

¿Qué se entiende cómo urbanización?
Los sectores discontinuos o con cierta discontinuidad respecto a la estructura urbana principal. Se desarrollaron aleatoriamente en función de la propiedad en espacios que desde el punto de vista topográfico y paisajístico tienen mucha incidencia, y tienen una tipología residencial de baja densidad.

Los terrenos en los que se construirá La Budellera. Foto: Pere Ferré

¿La Budellera sería una urbanización?
La Budellera no es una urbanización, sino una estrategia de nueva extensión urbana de la ciudad. 

¿Puede verse afectado el proyecto?
Sería imprudente avanzar acontecimientos, pero revisaremos los sectores, La Budellera incluido, y después determinaremos si se incluye en el plan director.

Hace unos dos años usted aseguró que era un proyecto que no respondía al modelo de crecimiento de las ciudades.
La Budellera es un sector muy delicado por su gran superficie, por la ubicación y por la topografía. Seguramente responde a un modelo que no es el de conexión urbana, que es el que pretendemos.

¿Hoy no se aceptaría?
Seguramente no.

¿Con la revisión podría frenarse?
En algunos casos hablamos de desclasificación directa; en otros, de reordenar.

¿Qué pasa con los propietarios si hay una desclasificación?
Es muy complejo y tampoco quiero anticiparme. No sé qué haremos con La Budellera pero es un modelo que a día de hoy no se habría considerado. No estoy diciendo que no pueda incluirse. Hay una parte de este ámbito que sí, el problema es cómo se dispersa hacia el norte, sobre todo hacia la A-7 y el bosque.

«La acción más inmediata es intentar desactivar los sectores que no se han desarrollado, que no son sostenibles»

Proponían fases que se ejecutaran en función de la demanda.
Efectivamente. Hace quince días que se publicó un decreto ley sobre medidas urgentes en materia de acceso a la vivienda en el que se trata desde el urbanismo. Por primera vez se incorpora la catalogación de suelo para la vivienda de alquiler. Es una reflexión que debe hacerse con La Budellera. 

¿Que una parte de esta vivienda vaya al mercado de alquiler?
Sí, de forma obligatoria.

Como se hizo con la vivienda protegida.
Exactamente. Si queremos fomentar la vivienda de alquiler debe hacerse desde el suelo, por tanto, incluyendo la calificación obligatoria.

¿El mecanismo también es establecer un porcentaje en función de las dimensiones?
Se hace a través de un estudio de memoria social, en función de las necesidades de la ciudad. 

El proyecto de La Budellera ha conducido al debate de si debe revisarse o no el POUM. ¿Es imprudente abordar un nuevo plan general?
Es un planeamiento que creo que satisface a muy poca gente. Todos tenemos un sabor agridulce y somos conscientes de que tarde o temprano deberá revisarse, pero lo que recomendaría es levantar la mirada. Tener una visión más metropolitana, planificar el triángulo Tarragona- Reus- Salou. Pensar en la potencialidad de regular usos independientemente del municipio y que cuando se decida la ubicación de un nuevo centro comercial se coloque en el puesto más óptimo.

Muchos de estos aspectos estaban recogidos en el Pla Director Urbanístic de l’Àmbit Central del Camp de Tarragona, que quedó en un cajón.
Era un plan director que tenía una obsesión por el tema de infraestructuras y ambiental. Es diferente. 

«No podemos seguir haciendo nuevos sectores y nuevas urbanizaciones y descuidar el centro la ciudad»

¿Tarragona debe crecer cuando en el centro hay muchas viviendas desocupadas?
Debemos empezar a pensar que se ha acabado el nuevo crecimiento y la nueva ocupación. Los centros históricos tienen una potencialidad que hay que poner en valor. No podemos seguir haciendo nuevas urbanizaciones descuidando la ciudad. 

También hay más personas que viven solas y vivimos más tiempo, lo que supone más demanda de nueva vivienda.
O no. Hay nuevas modalidades como el coliving. Es evidente que se necesitarán nuevas viviendas pero la tipología tendrá que replantearse. El potencial que tienen las ciudades como Tarragona desde el punto de vista de la ciudad construida aún es excelente como para ir haciendo nueva extensiones.

Un instrumento clave para esta recuperación era la Llei de Barris, que desapareció. ¿Se descarta poder recuperar esta iniciativa?
Es una ley que se desplegó con un presupuesto de alrededor de mil millones. Ojalá hoy dispusiéramos de este dinero.

¿Por qué el POUM apostó por crecer desde Llevant en lugar de recoser la zona de Ponent?
Por razones obvias. Ponent tiene toda la zona industrial y es evidente que desde el punto de vista de calidad ambiental y por configuración, la ciudad se ha ido estirando alrededor de la Via Augusta. 

Los terrenos del PP10. Foto: Pere Ferré

El reto es compactar los barrios de Ponent.
Evidentemente es un reto que de hecho se está abordando con la recuperación de Tabacalera. Es una operación de transformación urbana para todo este entorno.

El último pleno daba luz verde a la urbanización de los terrenos del PP10, donde estaba previsto Ikea. ¿Tiene sentido este proyecto ahora?
Sí. Es un claro ejemplo de la mixticidad de usos, con una parte comercial y una parte muy importante de vivienda protegida. 

Supone seguir alargando la ciudad, en lugar de ir tapando agujeros.
Sí, lo que pasa es que en cierto modo es un vacío urbano configurado por las grandes infraestructuras. 

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