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Piden 22 años para un acusado de violación en TGN que había asesinado a su mujer

Además, también estaba condenado por violar a la hija, menor de edad, de ella

ACN

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Imagen de archivo de un detenido por los Mossos. Cedida

Imagen de archivo de un detenido por los Mossos. Cedida

El asesino confeso de su pareja en La Pobla de Mafumet fue juzgado ayer en la Audiencia de Tarragona por una violación ocurrida en 2003 en Tarragona.

El hombre, de 46 años, se encuentra en prisión provisional comunicada y sin fianza desde el 21 de diciembre de 2016 por la muerte de su mujer y por agredir sexualmente a la hija de ella.

Precisamente, a raíz de la supuesta agresión a la menor se obtuvo su ADN, el cual coincidió con el perfil de los restos biológicos que no se habían podido identificar durante la investigación de los hechos de 2003.

El hombre aseguró ayer que no recordaba los hechos. La fiscalía elevó su petición de 14 a 18 años de prisión y se adhirió parcialmente a las peticiones de la acusación particular, que solicitó 22 años de prisión. La defensa pidió la libre absolución.

Los hechos se remontan al 18 de abril de 2003. Hacia las cinco y cuarto de la madrugada, el acusado se acercó a un vehículo que acababa de aparcar en la calle San Antoni Maria Claret de Tarragona.

Antes de que la conductora saliera del turismo, el hombre abrió la puerta del copiloto y exhibió un destornillador de unos 20 centímetros. Obligó a la joven a volver a arrancar el coche y conducir hasta la Vall de l’Arrabassada.

En ese lugar, el acusado le dijo que se desnudara mientras exhibía el destornillador. Ante la negativa de la mujer, el hombre la amenazó, «o la vida, o te desnudas», y ésta finalmente accedió a sus pretensiones ante el miedo que le producía el acusado, según la fiscalía. A continuación, la violó.

Una vez consumada la relación sexual, el procesado obligó a la joven a volver a conducir hasta la calle Pin i Soler de Tarragona, donde bajó del vehículo. Antes, sin embargo, le exigió que le entregara el dinero y las tarjetas bancarias que llevara encima, por lo que ella le entregó 30 euros en efectivo. Como consecuencia de estos hechos, la víctima requirió de un largo tratamiento psicológico.

La fiscal defendió ante los magistrados que la exposición de la víctima presentaba «una claridad notable», a pesar del shock por haber revivido los hechos.

En su declaración, la mujer admitió que, en un primer momento, creía que el hombre sólo quería robarle el coche, pero que temió por su vida cuando vio que la llevaba a un lugar tan apartado y que fue entonces cuando accedió, bajo amenazas permanentes, a las pretensiones sexuales del individuo.

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