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Playa de la Arrabassada: la Rambla de arena

Las tumbonas, los toldos y poder llegar en autobús son algunas de las virtudes con las que cuenta la playa más familiar de Tarragona

Carla Pomerol

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La orilla está llena de personas conversando.

La orilla está llena de personas conversando.

Es la Rambla Nova, pero en lugar de azulejos, hay arena. Así es la playa de la Arrabassada, donde los tarraconenses se pasean por la orilla y se encuentran con amigos y familiares y se paran a hablar. No es una playa naturista de estas que están ahora de moda. Más bien es una playa familiar, de barrio. Porque casi todos los bañistas se conocen. «Siempre somos los mismos», asegura Dídac Segura, un joven bañista. Además, la Arrabassada cuenta con muchos servicios, y sobretodo, cuenta con un equipo de profesionales que consiguen que personas con movilidad reducida puedan disfrutar de la playa como los que más. 

Platja de l'Arrabassada
En esta playa se celebra el Campus de voley playa.

Este año, por primera vez, la playa también cuenta con nuevos servicios, cosa que hace decantar a los bañistas a la hora de decidir ir a una playa. Las tumbonas y los toldos han sido un éxito. Sebastián Cabrera, responsable del servicio, asegura que, durante el fin de semana, las tumbonas están llenas. No cabe ni un alfiler. Y es que, tal como dice Maria Paz, una joven de Barcelona, «si alquilamos una tumbona y un toldo, nos ahorramos tener que llevar la sombrilla y la silla de casa. La iniciativa es perfecta». Maria Paz vive en Barcelona y es la primera vez que se baña en la playa de la Arrabassada. «Hemos decidido venir porqué en las playas de Barcelona hay mucha gente», asegura la joven. Otros de los servicios con los que cuenta la playa son el paddle surf, el kayak y los patines. Sebastián Cabrera, responsable de los servicios, reconoce que «este año, el paddle surf es la actividad que está más de moda».

Pero si hay algo que convence a los tarraconenses para ir a la Arrabassada es la facilidad de acceder a ella a través del autobús. «Venimos cada día. A las diez menos algo cogemos el autobús que nos lleva hasta aquí. Nos bañamos pero, sobretodo, andamos playa arriba y playa abajo», explican dos vecinas de Tarragona, Dolors Torrell y Maria Bardina. Lo cierto es que a partir de las nueve de la mañana, el autobús de la línea 8 –dirección playas– siempre está lleno. Aquí sí que no cabe ni un alfiler.

Platja de l'Arrabassada
Las tumbonas y los toldos, principales novedades.

Un grupo de once jóvenes jugando a voley playa sorprende a los bañistas. Se trata de la sexta edición del Campus de Voley Playa, organizado por el Club Voleibol Sant Pere i Sant Pau y que cada año se celebra en la playa de la Arrabassada. Pero los niños no están cinco horas al sol. A parte de entrenar fuerte en la arena, también lo hacen en el agua. Por suerte. 

Mientras tanto, Ignacio Díaz fotografía con el móvil a su hija. Es su primera vez y vale la pena inmortalizar el momento. «No me gusta la playa, me molesta la arena. Por eso siempre voy al chiringuito». Y es que hay tres y muy completos. La especialidad el mojito. Pero ayer tocaba hacer fotos y vídeos a la pequeña. Otra de las novedades de este año es la casita de alquiler de taquillas, que va perfecto para aquellos jóvenes que quieren irse a dar una vuelta en los patines. Pero ayer, la alegría de la playa fueron las hermanas Pilar y Adela Moreno. Una vive en Tarragona, la otra en Aranjuez. Pero los veranos los pasan, día sí y día también, en la playa de la Arrabassada.

Platja de l'Arrabassada
Pilar y Adela Moreno disfrutan de un día en familia.

¿Ir en muletas y nadar? Aquí es posible

Rafael de Miguel va en muletas. Pero le encanta nadar. En la playa de la Arrabassada, esta combinación  es posible. Y todo gracias a la nueva zona para personas con movilidad reducida, que controla la Cruz Roja. Rafael lo tiene claro. «Es la mejor playa para aparcar, ya que hay muchas plazas de aparcamiento para personas con movilidad reducida. Y además, la atención de los socorristas es muy buena. Xavier Ortuño, responsable del servicio, se encarga de acompañar a Rafael hasta el agua. «Cuando él se encuentra seguro, le cojo las muletas y él se baña libremente. Cuando acaba, nos avisa y le devolvemos las muletas», explica Ortuño. 

Platja Arrabassada
El socorrista acompaña a Rafael de Miguel en su aventura.

Por otro lado, este servicio también cuenta con sillas anfibias que flotan y permiten que personas con problemas de movilidad puedan disfrutar del agua. Pero la clave es una pasarela de madera que une las escaleras de acceso a la playas hasta la orilla. «Parece muy difícil adaptar las playas, pero aquí está la demostración de que no», asegura Ortuño. Los bañistas de la Arrabassada, destacan, por encima de todo, la labor de estos jóvenes socorristas.

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