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Preguntan a alumnos de Tarragona: ¿Y si el ‘sintecho’ fueras tú?

La Cátedra de Vivienda de la URV crea un juego de simulación, basado en datos científicos, para que los adolescentes se pongan en la piel de personas sin hogar  

Norián Muñoz

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Durante el juego: a la izquierda, los alumnos que hacen de personas vulnerables; a la derecha, las mesas de las entidades. FOTO: Pere Ferré

Durante el juego: a la izquierda, los alumnos que hacen de personas vulnerables; a la derecha, las mesas de las entidades. FOTO: Pere Ferré

¿Y si el ‘sintecho’ fueras tú? Esta es, en resumen, la pregunta a la que se enfrentó un grupo de alumnos de bachillerato de La Salle. Fue durante el juego de experimentación y simulación que ha creado la Cátedra Unesco de la Vivienda de la URV para conseguir que estudiantes de instituto se pongan en el papel de una persona vulnerable y de las entidades y administraciones que les atienden.

Nada más empezar, los chicos comienzan a desmontar un montón de mitos gracias a los datos que les ofrece el director de la cátedra, Sergio Nasarre, como el hecho de que perder el trabajo es el principal motivo para quedarse en la calle, pero el segundo son las rupturas sentimentales, «que te dejen de querer»...

O el saber que no todas las personas que viven en la calle tienen una adicción y que, en muchos casos, esa adicción llega después. 

Pero lo mejor es comenzar a jugar. De un lado, las personas que están sin hogar o a punto de quedarse sin uno. Del otro, los que pueden ayudarles: familia, organizaciones no gubernamentales y administraciones.

Todos los ‘sintecho’ tienen personajes que podrían encontrar perfectamente en las calles de Tarragona, con su edad, su nombre, sus circunstancias... 

En sus cartas hay dos grupos de estados que pueden ir cambiando, los relacionados con su economía: «Estable», «en riesgo», «en impago» y «sin hogar». Pero en el otro margen también hay cuatro categorías en función del mejor o peor estado de ánimo.

En un principio no parece tener mayor importancia, pero luego se darían cuenta, como en la vida real, de que la situación emocional es clave. Quien está anímicamente hundido muchas veces no es capaz de buscar ayuda o piensa que no merece la pena luchar.

Pero si los ‘sintecho’ lo tenían difícil, la posición de quienes estaban en las entidades tampoco era fácil. Una vez más, como en la realidad, tenían pocas cartas para repartir: un trabajo precario, una ayuda económica temporal, alojamiento por unos días...

Y con este panorama comenzaban los «eventos». Un ejemplo: «Llega la crisis: los que tienen un trabajo lo pierden» o «Hay una campaña exitosa de sensibilización social, las ONGsganan una carta»  o  «Las entidades pueden ponerse de acuerdo e intercambiar cartas».

Pero a pesar de que en algún momento está permitido que las entidades hablen, el tiempo apremia y la coordinación es difícil. 

Al final las entidades tienen que decidir a quién dan sus escasos recursos. La mayoría quiere cambiar sus decisiones cuando se dan cuenta de que han asignando recursos a una misma persona, que han dado ayudas a personas que no las necesitaban (como alojamiento temporal para una mujer que tiene a cargo a su padre, con discapacidad y no puede dejarle solo). Hay, incluso, quien recibe ayudas que no necesita.

La decepción entre quienes ejercen de entidades es  evidente. A María y Raquel, dos jóvenes a quienes les ha tocado ejercer este papel, les  parece «dificilísimo».

Juego piloto

El juego fue diseñado por Xavier Coca, Joan Gonzalo y Jordi de Andrés, expertos en gamificación (acercar al gran público temas relevantes a través del juego de mesa o de rol con finalidades didácticas).

Es uno de los esfuerzos que ha realizado la Cátedra de la Vivienda por dar a conocer al gran público los resultados  de un estudio europeo en el que se analizaron las condiciones de vida de las personas sin hogar con propuestas de expertos incluidas y que se negaban a dejar «en un cajón».

En ese empeño se realizó recientemente el documental El Umbral, basado en los datos científicos del estudio y se diseñó este juego que, de momento, es un piloto antes de elaborar el material definitivo que se pondrá a  disposición de más institutos.

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