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Procesado un comercial de una empresa por quedarse 396.000==euro==

Era el representante para Castelló y Tarragona de una sociedad de Banyoles distribuidora de harina a panaderías

Àngel Juanpere

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El acusado se encargaba de vender harina a pequeñas panaderías para la fabricación de pan y otros productos.  Foto: DT

El acusado se encargaba de vender harina a pequeñas panaderías para la fabricación de pan y otros productos. Foto: DT

El comercial de una empresa distribuidora de harinas se enfrenta a una pena de cuatro años de prisión y al pago de una multa de 4.050 euros por un delito continuado de apropiación indebida. Según el Ministerio Público, cobraba el dinero de las panaderías a las que vendía su producto pero dicho importe no lo ingresaba en las cuentas de la empresa para la que trabajaba. Por ello, se le pide que devuelva los 396.004,19 euros de los que presuntamente se apropió. El juicio tendrá lugar próximamente en la Audiencia Provincial de Tarragona.

Según el escrito de acusación, a partir del 5 de febrero de 2003 el acusado, Manuel B.G., trabajaba como vendedor de una empresa proveedora y productora de harinas, ubicada en Banyoles (Pla de l’Estany). El hombre llevaba a cabo su labor en las provincias de Castelló y Tarragona. Su cometido consistía en vender harina en establecimientos de poco movimiento comercial, los cuales fabricaban bollos, pan y otros productos semejantes.

Las partidas de venta solían oscilar sobre los 200 euros, lo que originaba un recibo que el acusado cobraba a cada comprador y cuyo importe debía entregar a la empresa para la que trabajaba.

Este sistema, que utilizó correctamente a lo largo del año 2003, dejó de hacerse a partir de 2004. Desde ese momento, «viendo el Sr. (...) las posibilidades que él creía tener de disponer del dinero por la escasa cuantía de cada una de las ventas», dejó de dar cuenta de todas las ventas que hacía e incorporó a su patrimonio diversas cantidades, de pequeña cuantía individual, pero que entre los años 2004 y 2012 sumaron un total de 396.004,19 euros, que debía haber entregado a su empresa. Esta cantidad la consiguió con los cobros de los recibos que entregaba a los clientes de su empresa a cambio del suministro del producto que les servía.

Si bien muchas cantidades recibidas de los clientes y con las que se quedaba no sobrepasaban los mil euros, de algunos se apropió de más de 40.000 euros.

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