Promete quitarle la multa si le da su teléfono

Crónica. Un agente de la Guàrdia Urbana de Tarragona está siendo investigado por el Ayuntamiento por supuestamente haber «acosado» a una mujer

CARLA POMEROL

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Los hechos tuvieron lugar el pasado mes de julio en Sant Pere i Sant Pau. FOTO: PERE FERRÉ

Los hechos tuvieron lugar el pasado mes de julio en Sant Pere i Sant Pau. FOTO: PERE FERRÉ

Mal ambiente dentro de la Guàrdia Urbana por unos hechos que ocurrieron a principios de verano y que significaron un antes y un después para el cuerpo policial. El resultado es un agente apartado de sus funciones por haber aprovechado su condición de policía para presuntamente acosar a una mujer.

Los hechos se remontan al mes de julio, cuando una pareja de agentes de la Guàrdia Urbana estaban patrullando por el barrio de Sant Pere i Sant Pau. Según ha podido saber el Diari, uno de los policías habría puesto una multa a una mujer por haber estacionado mal el coche. Acto seguido, el otro agente se acercó a la persona denunciada y le ofreció llegar a un acuerdo: quitarle la multa a cambio de que le diera su número de teléfono.

La mujer, en shock por la propuesta indecente, primero se negó en rotundo, pero al cabo de un rato habría aceptado el trato tras la insistencia del policía. Durante los días siguientes, el agente la llamó en varias ocasiones y le escribió mensajes a través del WhatsApp, lo que hizo que la mujer se arrepintiera de la acción.

Finalmente, la chica acabó poniéndose en contacto con un alto cargo de la Urbana para explicarle los hechos. «Automáticamente, la llamamos para que viniera a la comisaría a declarar», explica la concejal de Seguretat Ciutadana del Ayuntamiento de Tarragona, Cristina Guzmán. La Urbana invitó a la mujer a denunciar los hechos, pero ella se negó. «La víctima solo quería poner en conocimiento los hechos, no quiso denunciar. Es un problema, ya que no podemos contemplar la vía penal, solo la administrativa», se lamenta Guzmán.

El policía que puso la sanción y que estaba presente el día de los hechos colaboró con el cuerpo para esclarecer lo ocurrido y avanzar en la investigación.

Con la información y acusación encima de la mesa, el instructor abrió diligencias reservadas y puso en marcha algunas medidas cautelares. La primera, la retirada del arma del agente investigado y, en segundo lugar, la suspensión de sus funciones habituales y su reubicación. El instructor abrió un expediente disciplinario contra el agente «por haberse, presuntamente, aprovechado de sus funciones policiales». Las medidas cautelares se alargaron hasta mediados de septiembre, cuando el policía en cuestión cogió la baja. Todavía no ha vuelto a su puesto de trabajo.

Después de las primeras diligencias y de las medidas provisionales, el cuerpo elevó los hechos al departamento de Recursos Humans del Ayuntamiento de Tarragona, organismo que deberá resolver el futuro del agente investigado. Por el momento, se ha activado el protocolo municipal de políticas de igualdad y acoso. «El procedimiento está en marcha y estamos esperando la resolución definitiva. No sabemos cuándo la tendremos», añade la concejal.

Con antecedentes

Según ha podido saber el Diari, este agente, de unos 50 años de edad y que hace entre dos y tres años que pertenece al cuerpo local, ya habría tenido algún incidente de este tipo anteriormente, mientras estaba realizando las prácticas en los Mossos d’Esquadra. En ese caso, el cuerpo acabó suspendiéndole.

Fue entonces cuando opositó para la policía local de otro municipio cercano a Tarragona y, finalmente, hace unos años, hizo una permuta con una agente de la Guàrdia Urbana de Tarragona. «No toleraremos ni una mala praxis dentro del cuerpo. Ni de este ni de otro tipo», acaba Guzmán.

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