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'Quiero saber dónde llevarle flores'

Una veintena de tarraconenses acudió ayer al hospital Joan XXIII a dar muestras de ADN para localizar a sus familiares desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista

Redacción/ACN

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Una de las personas que ayer acudieron al hospital Joan XXIII a dar muestras de ADN. FOTO: LLUÍS MILIÁN

Una de las personas que ayer acudieron al hospital Joan XXIII a dar muestras de ADN. FOTO: LLUÍS MILIÁN

«Si no podemos encontrar sus restos, aunque sea saber dónde cayó para poder llevar cuatro flores, no pido nada más». Maria Dolors Palau es de Valls, tiene 61 años y lleva toda la vida buscando a su tío, muerto durante la Guerra Civil, cuando tenía unos 20 años. Sólo sabe que posiblemente murió en Valdelinares (Aragón), donde el año pasado fue, acompañada de su hermano, a investigar, sin éxito.

Maria Dolors fue una de las vein te personas que se sometieron ayer a las pruebas genéticas que se realizaron en el hospital Joan XXIII para ayudarles a encontrar a sus familiares, aunque la mayoría no tiene muchas esperanzas de que esto ocurra. «No creo que podamos cerrar esta herida», se lamentó Palau, que compartía su experiencia con una vecina de La Secuita, Maria Teresa Miravall, también sobrina de un soldado desaparecido. Familiares directos, como hijos y hermanos, pero también de segundo grado, como sobrinos y nietos, pueden dar muestras gestionadas desde el Hospital Vall d’Hebron, que es donde se hicieron las primeras pruebas, en noviembre. Desde entonces se han empezado a hacer en Lleida, Girona y Tarragona.

Acompañada de familiares, Mercè Navarro, de la Serra d’Almos, también se presentó ayer en el hospital tarraconense con documentación de la época. Su hermano desapareció en el frente de Aragón. «Creemos que estaba en un nido de metralletas, que cayó una bomba y que debieron enterrarle allí mismo. De hecho, la última carta que escribió fue desde allí», relató. También Eudald Salvat, de Riudoms, confía encontrar algún día los restos de su hermano, camillero en Andalucía, y al que nunca conoció porque él nació al cabo de unos meses de su desaparición.


Sesenta tarraconenses
Cerca de 600 catalanes ya se han hecho estas pruebas, de los cuales más de 60 son de la provicnia de Tarragona.

El Departament d’Afers Exteriors, a través de la Direcció de Relacions Institucionals y con el Parlament, está informando a los más de 5.400 registrados de toda Catalunya en el censo de personas desaparecidas sobre el procedimiento a seguir para programar la extracción de muestras genéticas en los centros médicos.

En efecto, el Govern está enviando cartas a todas estas personas por si desean dar muestras para extraer el ADN –a través de un frotis bucal– con la esperanza de que algún día se pueda entrecruzar con el perfil genético de los restos óseos del familiar desaparecido durante la guerra, si es localizado.

Es aquí donde, en una segunda fase, entra en juego el plan de fosas, a partir del cual se localizarán y exhumarán fosas de toda Catalunya. Hay 380 identificadas, 36 en el Camp de Tarragona.

De momento, y durante dos años, se están haciendo estas pruebas genéticas en varios centros médicos de Catalunya. «Hemos comenzado tarde, lo sabemos, pero tenemos la firme voluntad de llegar hasta el final», asgura la directora general de Relacions Institucionals y con el Parlament, Carme García.

«Y no queremos que la gente no se haga la prueba por creer que ha pasado demasiado tiempo y que ya no vale la pena; al revés, abrimos la puerta para que todos dispongan de esta posibilidad y nuestra intención es intentar ayudarles en este reto», añade el jefe de Genética del Hospital Vall d’Hebron, el doctor Eduardo Tizzano.

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