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Tarragona Vida Social

Rabat Zaida celebra los 150 años de los relojes IWC Schaffhausen

Dedica su último afterwork a la firma suiza. La cita vuelve a contar con concierto en directo y cocktails.

Pablo Latorre

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El empresario Salva Minguella con los representantes de la marca de relojes suizos durante el evento.

El empresario Salva Minguella con los representantes de la marca de relojes suizos durante el evento.

«Empezamos más tarde, pero al final llenaremos». Salva Minguella, el propietario de Rabat Zaida y presidente de la asociación de comerciantes Via T, de Tarragona, lo tenía claro al inaugurar la última edición de su afterwork anteayer por la tarde. Nos conoce muy bien a los tarraconenses, y sabe que no podemos dejar pasar el tiempo estival que tenemos estos días. Pero tampoco nos perdemos «un buen sarao», como él mismo se refiere a sus fiestas.

Puntuales a las siete de la tarde, empezaron a llegar los asiduos del encuentro. «Ya se hacía esperar», le bromeaba uno al saludarle. Amigos, clientes y empresarios del Camp de Tarragona, y de las comarcas vecinas, acudieron una vez más al número 35 de la Rambla Nova tarraconense para conocer, esta vez, las nuevas propuestas de IWC Schaffhausen.

Representantes de la marca de relojes suizos fueron invitados coincidiendo con el 150 aniversario de la firma. En el encuentro presentaron las 6 familias de la marca, que comprenden las colecciones de Aviador, Portugués, Aquatimer, Ingenieur, Portofino y DaVinci. «Nuestros relojes mecánicos se elaboran a mano en nuestros talleres con una meticulosa atención al detalle», explicaba el director de IWC, Olivier Lebegue, a los interesados. Todo ello maridado por Minguella como solo él sabe, con un cocktail y un concierto de Maria Jacobs, que amenizaba la velada por tercera vez.

Las ostras del Ebre, el jamón cortado en directo y el Moët & Chandon volvían a correr por el local como lo hacen una vez cada mes. Paloma, la cabo primero de Minguella, iba de aquí para allá atendiendo a todo aquel que le preguntaba por alguna de las piezas expuestas en las brillantes vitrinas. «Al final, lo que busco es crear un ambiente exclusivo, distendido, con una compañía única, y en un marco incomparable como puede serlo una joyería», apuntó Minguella, que volvió a llenar como avanzaba. El próximo podría ser al aire libre sabiendo que nos gusta disfrutar del buen tiempo.

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