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Ramon Franquès: «Cuatro ladrones nos cometen 1.000 robos en vehículos»

Mientras los asaltos a coches suben, han bajado los de vivienda: un 30 por ciento en la zona de Llevant y un 15 en el resto de la ciudad

Àngel Juanpere

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Ramon Franquès, delante de la comisaría de Campclar. FOTO: Pere Ferré

Ramon Franquès, delante de la comisaría de Campclar. FOTO: Pere Ferré

Ramon Franquès tiene un amplio bagaje policial. De inspector, fue el subjefe de la comisaría de Tarragona, hasta que en septiembre de 2016 fue trasladado a Reus para dirigir las dependencias policiales. Tras el trabajo realizado en el Baix Camp, el pasado mes de enero volvía a la comisaría de Campclar para hacerse cargo del Àrea Bàsica Policial (ABP) del Tarragonès. 

Usted ya estuvo en la comisaría de Tarragona como segundo a bordo. ¿Qué ha encontrado diferente de cuando se marchó? 

Básicamente, el tipo de delitos, que acentúa nuestra actuación. Ahora, algunos son los principales y hace cinco o seis años eran residuales. Me estoy refiriendo principalmente al tema de las estafas, que históricamente era un delito residual, que se situaba entre el uno y el dos por ciento del total de delitos. Actualmente es el tercero o cuarto en hechos delictivos.

Desde hace meses, Tarragona se ha caracterizado por los continuos asaltos a vehículos aparcados en la calle. ¿Los ciudadanos se han vuelto descuidados?
No, en absoluto. Los ciudadanos tienen que estar tranquilos. Nunca se les puede culpar, aunque se dejen del coche abierto. La culpa es siempre del ladrón. 

¿Cómo es que, de repente, ha resurgido este fenómeno?
Es un fenómeno que depende exclusivamente de tener una o dos personas en la calle; si tenemos dos, duplicamos los delitos. En la ciudad de Tarragona hay más de 1.500 robos de vehículos en un año. Un solo delincuente puede cometer de 20 a 25 en un día. Si logramos detenerlo, supondrá un descenso en el número de delitos. Aparte de algún individuo que actúa suelto, podríamos decir que son tres o cuatro las personas que nos comenten estos más de mil robos. Lo tenemos comprobado porque siempre detenemos a los mismos. Un solo individuo puede cometer en un mes unos 200 robos. 

¿La mayoría de los autores, visto el poco o nulo botín que consiguen, son toxicómanos?
Sí. Su paso por la prisión les ayuda, pero pierden hábitos en su desintoxicación.

«El 90 por ciento de los ladrones de viviendas son de aquí, aunque se pueden desplazar entre las poblaciones para delinquir»

¿Realmente se lucha contra esta lacra?
Se tiene como un hecho prioritario por la sensación de inseguridad que causa entre la ciudadanía. Se pasan por una calle, asaltan 20 coches y a lo mejor solo sustraen efectos de dos de ellos. Da lugar a una percepción nefasta de inseguridad, a pesar de que el botín sea poco. 

Pero en los últimos meses las detenciones de los Mossos en este tema son relativamente pocas...
No. En ningún caso. Las detenciones que hacen los Mossos o los dispositivos están basados a medio plazo en conseguir que estas personas ingresen en prisión. Investigamos para que estos hechos tengan la suficiente carga para que el juez envíe a la cárcel a los ladrones.

Antes parecía un fenómeno muy localizado en determinadas zonas de la ciudad, como la Part Baixa. Ahora se ha extendido incluso al centro...
Los delincuentes se desplazan. Llega un momento en que cambian de emplazamiento porque no hay un botín y tienen que variar la zona.

¿Qué medios ponen los Mossos para luchar contra esta problemática?
Básicamente hacemos una vigilancia de paisano y, aparte, realizamos  funciones de investigación para que estos individuos terminen en prisión. Buscamos a través de internet y en portales de segunda mano objetos sustraídos. A partir de la recuperación de diferentes piezas en una tienda de segunda mano hemos esclarecido varios robos.

Los robos en viviendas han supuesto también desde hace unos dos años un quebradero de cabeza para los ciudadanos y también para los Mossos. Y sigue habiéndolos...
Desde principios de año, en los barrios de Llevant se ha reducido este delito un 30 por ciento. En el último mes no tenemos constancia de ningún robo en las urbanizaciones de Llevant. Y en el resto de la ciudad ha bajado entre un 10 y un 15 por ciento desde diciembre. En 2018 la tasa fue muy elevada. Y ello se debe a las detenciones, no al incremento de la vigilancia.

¿Los ladrones de este tipo son cada vez más sofisticados en su modo de operar?
No, para nada. Tres personas –una en la esquina y dos subiendo a la casa– son suficientes para robar. Son ladrones oportunistas, patrullan al igual que la Policía, pero inversamente.

¿Son muy pocos los que dejan huellas dactilares?
En todos los robos en el interior de domicilio realizamos inspección ocular y miramos las huellas. 

¿Se puede hablar de bandas organizadas?
Con carácter general, el concepto de bandas organizadas quizás sí, pero de baja organización. No estamos hablando de profesionales preparados, que planifiquen los robos haciendo vigilancias expresas e intensas a personas o domicilios. Son más bien ladrones oportunistas.

«Los grupos que roban en vivienda son de baja organización. No estamos hablando de profesionales, sino de oportunistas»

¿Cuál es el ‘modus operandi’ más habitual?
Es el de forzar la cerradura con el método de la radiografía. Y por otra parte el bec de lloro –una especie de ganzúa–, que consiste en vulnerar la cerradura de la puerta. También hay delincuentes que acceden a las escaleras llamando a todos los timbres o bien aprovechando el descuido de una persona al salir o entrar por el portal. Si encuentran a alguien dentro marchan corriendo. La violencia ha desaparecido en este tipo de robos.

¿Destacan por su fácil movilidad entre las poblaciones del Camp de Tarragona?
El 90 por ciento son ladrones de aquí, de la zona, que en un momento se pueden desplazar a Reus, Salou o Vila-seca. Cuando hablamos de grupo organizado los miembros sí que provienen de fuera. Pero eso representaría un porcentaje muy bajo de los robos que tenemos.

¿La comisaría de Tarragona tiene una falta importante de efectivos?
No lo diría así. Tiene un incremento de tareas, que hace que quizás no nos podamos dedicar tanto como quisiéramos a las tareas de prevención. Pero la tareas son las que son, cada vez se necesitan más policías. Donde antes enviabas a una patrulla ahora tienen que ir dos o tres. También es verdad que tenemos que dedicar muchos esfuerzos y recursos a concentraciones y a las manifestaciones.

¿Qué le gustaría hacer o fomentar y no lo puede hacer por falta de efectivos? ¿O a qué ha tenido que renunciar?
Fomentar todo el sistema de seguridad pública, todos los elementos implicados en la seguridad pública en general, para poder ir más de la mano, más coordinados, en el sentido de que todos tendrían que saber cuáles son las principales problemáticas de la seguridad ciudadana, más allá de que un grupo de ciudadanos se queje de un fenómeno en concreto. No se tiene que ir a golpe de Twitter, de Facebook o de la noticia. Tristemente, hay lugares en los que hay inseguridad y nunca tienen un altavoz para reproducirlo. Y aquí es donde nosotros, como servidores públicos, damos servicio. 

¿Cómo explicaría a un ciudadano que las patrullas que tendrían que estar evitando la delincuencia estén plantadas durante todo el día vigilando un edificio que quizás tendría que tener su propia seguridad privada?
Se ha recibido un orden de la más alta instancia judicial de Catalunya y se tiene que cumplir. Somos un cuerpo jerarquizado, dependiente orgánicamente del gobierno y funcionalmente en según qué cosas de los estamentos judiciales. Y cumplimos unas órdenes. Somos lo más eficientes que podemos. 

Debido a esta nueva ‘misión’, ¿se están apoyando todavía más en las Policías Locales o la Guàrdia Urbana en el caso de Tarragona?
No. Pedimos lo mismo que siempre. No somos autónomos, ni lo hemos pretendido. Entendemos el sistema de seguridad en un conjunto de Mossos d’Esquadra y de Policías Locales. A veces, ellos, con motivo de alguna celebración, no pueden dar respuesta y nos piden que lo hagamos nosotros. No conozco ningún incidente grave en el que no hayan aparecido  dos, tres o cuatro patrullas de los Mossos d’Esquadra. Ante una mayor carga de trabajo tenemos que ser más eficientes.

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