Reciclar vidrio como motivo de satisfacción

Medioambiente. La ciudad es la octava capital de provincia que más separa este material y para celebrarlo instalan un contenedor gigante

NORIÁN MUÑOZ

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Reciclar vidrio como motivo de satisfacción

Reciclar vidrio como motivo de satisfacción

Quienes pasen desde ahora y hasta el dos de noviembre por el Parc de la Ciutat se encantarán con un contenedor de vidrio de ocho metros de altura, «el más grande del mundo», explican desde Ecovidrio, entidad que se encarga del reciclaje de este material.

Aunque en realidad el contenedor es solo un símbolo (no se puede lanzar nada dentro) es una manera de dar las gracias a la ciudadanía por su buen hacer a la hora de separar el vidrio. La ciudad de Tarragona, de hecho, es la octava capital de provincia de España donde más se recicla esta fracción. La lista la encabeza San Sebastián en el País Vasco, donde se reciclan 34,2 kilos por habitante al año. Aquí se reciclan, de media 22,8 kilos (unos 79 envases), lo que nos coloca por encima de la media de Catalunya, que está en los 22 kilos y de la española, en 17 kg.

La demarcación de Tarragona en su conjunto también obtiene buenos resultados y está entre las 10 provincias que más reciclan (también en la octava posición). Un dato que se explica, en parte por la buena ratio de contenedores por habitante. Aquí hay uno por cada 145 vecinos.

Como 5.000 coches menos

Silvia Mayo, gerente de zona de Ecovidrio, explica que hay que tener en cuenta que el vidrio es un material completamente circular, es decir, cuando los envases se reciclan sirven para hacer nuevos envases. Además, se hace un reciclaje de proximidad. En el caso del que se recoge en la ciudad Tarragona, por ejemplo, se recicla en Montblanc.

El concejal de neteja, Jordi Fortuny, presente en la instalación del contenedor gigante, ratificó el compromiso de la ciudad con el reciclaje.

El impacto ambiental está clarísimo. Con las 18.591 toneladas de envases de vidrio reciclado por los ciudadanos de la provincia de Tarragona en 2020 se evitó la emisión de 10.783 toneladas de CO2, una cantidad equivalente a retirar más de 5.000 coches de la circulación durante un año.

También se evitó la extracción de 22.309 toneladas de materias primas (arena, sosa y caliza) para hacer envases nuevos de vidrio. Es el equivalente a dos veces el peso de la Torre Eiffel.

Lo que se puede mejorar

A diferencia de lo que sucede con otras fracciones, en los contenedores de vidrio el porcentaje de ‘impropios’,es decir, elementos que son lanzados erróneamente al contenedor, es escaso; apenas del 2%, y generalmente se trata de las tapas de los envases, (desde tapas de metal a corcho) y bolsas de plástico.

También existe cierta confusión respecto a lo que es vidrio y lo que no. En resumen, lo que debe ir al contenedor verde son: tarros, frascos, botellas y botellines.

Nótese pues que en la lista no están restos de ventanas, espejos, copas de cristal, vajillas o bombillas. Y es que los envases de vidrio se reciclan para hacer nuevos envases de uso alimentario, por lo que deben ser de unos materiales concretos.

En torno al enorme contenedor verde del Parc de la Ciutat tendrán lugar talleres de educación ambiental y actividades de concienciación para niños este sábado 30 de octubre de 16:00 a 20:00 h. y el domingo 31 de octubre de 10:00 a 14:00 h. Quienes acudan recibirán una bolsa para separar en casa.

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