Ricomà y Ballesteros: ni diálogo ni deshielo

Cartas a las entidades. El PSC carga contra el alcalde en misivas enviadas a asociaciones, lo que es calificado como de política «marginal» por ERC

OCTAVI SAUMELL

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Pau Ricomà (ERC) y Josep Fèlix Ballesteros, el día de la investidura del político de ERC. FOTO: PERE FERRÉIMAGEN RECIENTE DE UN PLENO DE LA CÁMARA LEGISLATIVA CATALANA, QUE EN POCAS SEMANAS DARÁ EL PISTOLETAZO DE SALIDA A LA COMISIÓN DE ESTUDIO DE IQOXE. FOTO: PARLAMENT DE CATALUNYA

Pau Ricomà (ERC) y Josep Fèlix Ballesteros, el día de la investidura del político de ERC. FOTO: PERE FERRÉIMAGEN RECIENTE DE UN PLENO DE LA CÁMARA LEGISLATIVA CATALANA, QUE EN POCAS SEMANAS DARÁ EL PISTOLETAZO DE SALIDA A LA COMISIÓN DE ESTUDIO DE IQOXE. FOTO: PARLAMENT DE CATALUNYA

Dicen que la venganza es un plato que se sirve en frío. Casi nueve meses después de las elecciones municipales del pasado 26 de mayo, el exalcalde Josep Fèlix Ballesteros (PSC) –que públicamente mantiene un perfil bajo pero que lidera desde la sombra el grupo municipal socialista– se ha tomado ya una primera tapa de ella, tras convertir el pasado viernes a Pau Ricomà (ERC) en el primer alcalde del siglo XXI que no puede aprobar un modificativo de crédito. Esto supone una relativa paralización de la gestión del gobierno de la Plaça de la Font, que ahora ve como no puede usar a corto plazo 455.000 euros destinados a gastos ordinarios, proyectos, actividades y obras, como la del Camp de Mart.

La relación entre ambos políticos no ha sido nunca buena, y ahora –con la debilidad de solo 9 de los 27 concejales del ejecutivo de Esquerra y En Comú Podem– este hecho se pone aún más de relieve, sobre todo con la escasa confianza que el líder republicano está consolidando con las dos ediles de la CUP.

El exalcalde mantuvo entre 2007 y 2011 un pacto de gobierno con ERC en su primer mandato, del que siempre ha hablado muy bien. De hecho, en más de una ocasión ha reconocido «añorar» al republicano Sergi de los Rios, en lo que es una evidente crítica hacia un Ricomà que, en la pasada campaña electoral, centró su mensaje en el «cambio» y en el «no» a un posible pacto con el PSC de Ballesteros, sin cerrar –esto sí– la puerta a una formación socialista sin el exalcalde y su núcleo duro, formado por Pau Pérez y Begoña Floria.

El viernes, un punto de inflexión

La situación de Tarragona es, pues, diametralmente opuesta al deshielo que, en Madrid, han capitaneado Adriana Lastra (PSOE) y Gabriel Rufián (ERC), que han impulsado la mesa de diálogo que se reúne por primera vez este miércoles. En el Saló de Plens, sin embargo, los puentes parecen haberse roto definitivamente, sobre todo después del pleno del pasado viernes, que puede suponer el punto de inflexión del presente mandato municipal.

Después de votar «no» junto a Cs, CUP y PP a los modificativos de crédito, la formación socialista envió el mismo viernes una carta a las entidades que se vieron afectadas, ya que estas no podrán cobrar o ver a corto plazo las obras esperadas. En las misivas, el PSC justifica su rechazo a las operaciones «porque, por motivos técnicos, el gobierno no ha hecho los pasos correctos», y denuncia que el ejecutivo «no ha negociado estas partidas con la oposición». Asimismo, los dirigentes socialistas recalcan en la carta que «el gobierno tiene mecanismos para llevar a cabo las mejoras necesarias con los instrumentos adecuados», y resaltan que «el Ayuntamiento dispone de recursos económicos para hacer frente a sus demandas».

«Quieren blanquear su voto»

Tras tener conocimiento de los escritos, Esquerra contestó de inmediato. «Es evidente que el PSC tiene mala conciencia, y que debe justificarse», afirmó el portavoz Xavier Puig, quien añadió que «el envío de estas cartas no es más que una acción para blanquear su votación. Si uno lo hace convencido, no corre después a dar explicaciones», añadió el edil. Por si no fuera poco, el portavoz de Esquerra cargó contra «una actitud que es propia de un partido marginal y no de uno que ha tenido responsabilidad de gobierno». Si Ricomà no empieza a tejer alianzas con la CUP para tener mayoría en el pleno, el mandato se le puede hacer muy largo, ya que con el PSC el diálogo está congelado. El viernes ya tuvo el primer aviso.

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