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Santa Tecla: política sí, política no

El debate sobre si las fiestas deben politizarse está encima de la mesa. La Baixada de l’Àliga fue reivindicativa y estuvo marcada por el amarillo

Carla Pomerol

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La Mulassa en la Plaça de les Cols, el viernes. FOTO:  Marta Esteve

La Mulassa en la Plaça de les Cols, el viernes. FOTO: Marta Esteve

L’Àliga bajaba las escaleras de la Catedral durante la medianoche del viernes con un ramo de flores amarillas en el pico. Unos minutos más tarde, también lo hacía la Mulassa quien, de repente, cambiaba el vestido verde por uno íntegramente de color amarillo. Y ni una entidad ni la otra se escondían de su intención. En la Baixada de l’Àliga –el acto más multitudinario de las Festes de Santa Tecla–, las dos bestias del Seguici Popular de Tarragona querían reivindicar la libertad de los políticos catalanes encarcelados y el retorno de los exiliados.

Definitivamente las fiestas se han politizado. Hay quien cree que durante estos días festivos, la política debe quedar en un segundo plano. Otros opinan que no se debe desaprovechar ninguna oportunidad para reivindicar la puesta en libertad de los políticos catalanes. Sea como sea, la de este año, está siendo la Santa Tecla con mayor contenido político de la historia.

Entre el deseo de independencia de unos cuantos y el machaque continuo al alcalde Ballesteros, no hay acto que se salve de momentos de crispación, según unos, o de instantes para libertad de expresión, según otros. Algunos de los tarraconenses que asistían el viernes en la Baixada de l’Àliga opinaban que «este acto se parece cada día más a la Diada de Catalunya. Ya no nos lo sentimos nuestro. Parece que sólo es para los indepes».

En los últimos dos años he asistido en las fiestas mayores de otros municipios, también importantes, como la Patum de Berga, les Santes de Mataró o el Aquelarre de Cervera. Y la tendencia es que la política tiene un papel muy destacado en las fiestas. No se trata de un hecho propio de nuestra ciudad. Pasa en muchas fiestas e incluso con más intensidad.

El ‘hit’: Ballesteros dimisión

Pero si hay algún cántico que se lleva la palma durante estas fiestas es «Ballesteros, dimisión». Da igual la hora, el momento y el lugar. En el acto del Café, copa i puro per un duro, en la Baixada de l’Àliga, en la Diada Castellera o en la media parte del concierto de Doctor Prats en la Plaça de la Font. La cuestión es hacer notar al alcalde la disconformidad de parte de los vecinos de Tarragona.

Soy una acérrima defensora de la libertad de expresión. Que cada uno diga lo que quiera cuando quiera y que no se juzgue el que. Eso sí, siempre sin faltas de respeto que rompan la convivencia entre vecinos. Entiendo, por otro lado, que no es lo mismo hacer una carta al director en un medio local que gritar al unísono en plena retransmisión de una Diada Castellera en la Plaça de la Font.

Pero animaría a todos los que quieren echar del poder al alcalde Ballesteros que buscaran también otras vías de expresión que no perjudicaran, si es que lo hacen, al trabajo y dedicación de centenares de entidades. En los últimos meses, he dado cobertura a muchos plenos municipales, donde el alcalde es el principal protagonista. Y nunca jamás he escuchado «Ballesteros, dimisión» en el salón de plenos del Ayuntamiento. Veremos que pasa hoy en la procesión del Braç de Santa Tecla.

El pilar de la Forcadell

Las collas castelleras tampoco se salvan de la politización. Ayer se hizo pública que la expresidenta del Parlament de Catalunya, Carme Forcadell –actualmente en la prisión de Mas Enric del Catllar–, será la madrina del pilar caminant de los Xiquets del Serrallo. Si mañana llega al Ayuntamiento, será la 23a vez consecutiva que lo hace.

«Queremos denunciar el momento político y social que estamos viviendo en Catalunya y, a la vez, hacer un homenaje a los presos políticos y exiliados», aseguran los de la camisa azul marino. La expresidenta del Parlament ha enviado una carta a la entidad, expresando su satisfacción por ser la madrina del pilar caminant.

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