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Se buscan donantes de plasma que hayan pasado la Covid-19

Esta parte de la sangre es rica en anticuerpos y su tratamiento en personas convalecientes de coronavirus puede ayudar a reducir su gravedad, días de hospitalización y mortalidad

JOAN MORALES

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Un hombre donando plasma el pasado miércoles en el Banc de Sang i Teixits del Hospital Universitari Sant Joan de Reus. FOTO: ALBA MARINÉ

Un hombre donando plasma el pasado miércoles en el Banc de Sang i Teixits del Hospital Universitari Sant Joan de Reus. FOTO: ALBA MARINÉ

Se buscan donantes de plasma que hayan superado la Covid-19. Este es el llamamiento que hacen los bancos de sangre y tejidos de los hospitales después de que los resultados preliminares de diferentes estudios y ensayos clínicos hayan demostrado que el plasma de personas convalecientes del virus puede servir como tratamiento para los enfermos de coronavirus.

Enric Contreras, director asistencial del Banc de Sang i Teixits de Catalunya, explica al Diari que «el sistema inmunitario de los enfermos de Covid-19 desarrolla unos anticuerpos específicos contra el virus que están en el plasma y si se administran a un enfermo podemos ayudarlo a superar la infección».

Contreras especifica que «estamos hablando de un tratamiento experimental, con ensayos clínicos. Ahora mismo lo que tenemos es información preliminar». El responsable asistencial de los bancos de sangre y tejidos catalanes añade que «en un principio se pensaba que estos anticuerpos eran más útiles en pacientes más graves de Covid, pero últimamente se ha comprobado que no, que va mejor para enfermos que no estén tan graves».

Los beneficios de tratar a los enfermos de Covid-19 con estos anticuerpos son varios. «Ayuda a tener una menor incidencia de complicaciones entre los enfermos de coronavirus y a reducir el número de días que están hospitalizados y también su mortalidad. Además se está comprobando su utilidad en pacientes con dificultades para crear sus propias defensas (inmunodeprimidos)», explica Enric Contreras.

En el caso de Catalunya, y según fuentes del Banc de Sang i Teixits, ya se están tratando enfermos de Covid-19 en los hospitales catalanes gracias a las más de 3.000 donaciones de plasma que se han hecho. Entre estas 3.000 donaciones están las que ha hecho el reusense Jordi Cervera (cinco, en concreto), quien reconoce que «donar plasma es una experiencia muy bonita. Te reconforta porque te dicen a quién han ido a parar tus anticuerpos».

Cervera se contagió de Covid-19 en abril del año pasado, durante la primera ola de la pandemia. Recuerda que «estuve ingresado una semana en el hospital y la verdad es que lo pasé mal, sobre todo por tener que estar solo. Cuando salí, y me recuperé, recibí una llamada a los 15 días de la coordinadora del Banc de Sang i Teixits del Camp de Tarragona i Terres de l’Ebre, Núria Vilanova, para decirme que sería importante que donase plasma por los anticuerpos que tenía y me dijo las palabras claves que hicieron decidirme a hacerlo sin pensármelo mucho más: que podía ayudar a salvar personas. Hasta el día de hoy he hecho cinco donaciones de plasma».

Jordi Cervera, que es donante de sangre desde hace muchos años, reconoce que el primer día «iba un poco asustado por el hecho de que tenía que estar más rato que en una donación normal de sangre. Pero después te das cuenta de que no pasa nada y el resultado final es lo mejor: poder ayudar a la gente y salvar vidas. La mejor vacuna es el plasma».

Plasma como el de Jordi Cervera ha ayudado estos meses a otros enfermos de coronavirus, como es el caso de Vicenç Farré, un testimonio que aporta el Banc de Sang i Teixits de Catalunya y que cuando estaba ingresado recibió una transfusión de plasma de un enfermo que ya había superado la Covid-19. «Me dijeron que me pondrían una bolsa de plasma, de defensas, de un enfermo recuperado de Covid-19. Creo que fue un litro de un líquido amarillento oscuro. Dije que me podían poner todo lo que fuese necesario si lo creían conveniente si servía para recuperarme. Y la verdad es que lo pasé muy ligeramente», explica.

Estudios internacionales

Desde el inicio de la pandemia, los principales hospitales e institutos de investigación de todo el mundo han buscado un tratamiento eficaz contra la Covid-19. Según indican los principales estudios publicados en las revistas científicas de referencia, el plasma de los enfermos que han superado el virus es el principal tratamiento que, hasta ahora, ha demostrado su eficacia.

Además, las transfusiones de plasma con anticuerpos han mostrado una evolución positiva, tanto en enfermos con un estado leve o moderado como en enfermos en unidades de cuidados intensivos, con o sin intubación. Algunas de sus principales conclusiones son la reducción de la mortalidad o la reducción de la gravedad de los síntomas.

Uno de los últimos estudios realizado por la Fundació INFANT y publicado en The New England Journal of Medicine habla de manera concluyente sobre la reducción de un 60% de la progresión del virus en enfermos graves de edad avanzada tratado con plasma de convalecientes. El director científico del estudio es el doctor Fernando Polack, quien también ha coordinado el ensayo de la vacuna de Pfizer con más de 44.000 voluntarios.

Un producto deficitario

Enric Contreras confirma que «la donación de plasma en Catalunya se ha ido incrementando desde que empezó la pandemia porque se han hecho nuevos ensayos clínicos. Es una buena noticia porque el plasma, en general, es un producto deficitario en Catalunya y no llegamos a cubrir las necesidades que tenemos. Por ejemplo, el uso de medicamentos derivados del plasma se ha incrementado en los últimos años, por lo que necesitamos mucho plasma».

Las donaciones y la pandemia

El año pasado, coincidiendo con el inicio de la pandemia de la Covid-19, en la provincia de Tarragona se contabilizaron 25.849 donaciones de sangre y 2.593 de plasma, unos registros algo inferiores en comparación con los de 2019 (30.325 donaciones de sangre y 2.834 de plasma). La coordinadora del Banc de Sang i Teixits del Camp de Tarragona i Terres de l’Ebre, Núria Vilanova, sale en defensa de los donantes de la provincia y puntualiza que «las donaciones bajaron, pero no porque el donante nos abandonase, todo lo contrario, sino por un problema de infraestructuras».

En este sentido, Vilanova explica que «con la pandemia, nuestro planning saltó por los aires. Nos encontramos que las campañas de donación, visitas a pueblos, empresas, centros de salud, etc., se anularon por la Covid y sólo se podía donar en los hospitales».

Fue aquí cuando nació el proyecto ‘reserva de litera’, a partir del cual los donantes podían reservar, a través de la página web, día y hora para donar en los hospitales. «Fue digna de admirar la voluntad de los donantes durante el confinamiento, porque siempre dieron la cara y se sintieron imprescindibles y por eso venían a donar sangre a los hospitales. Recuerdo aquellos días de silencio y respeto con mucha emoción», comenta la coordinadora de los bancos de sangre y tejidos de la provincia de Tarragona. La entidad tuvo que reinventarse para que no bajasen las donaciones. Vilanova recuerda que «los ayuntamientos nos ayudaron muchísimo y nosotros tuvimos que inventarnos alternativas, como por ejemplo medias maratones de donación como la que hicimos en Cal Massó, en Reus, que duró dos días».

La sangre siempre es necesaria, por eso Vilanova explica que «en plena pandemia se aplazaron muchas cirugías y parecía que no hacía falta tanta sangre. Pero en verano, cuando se retomó la actividad, faltaba más sangre. Esta Navidad llegamos muy bajos de reservas aunque gracias a la Marató de Catalunya ahora estamos bien».

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