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Se reabre la polémica en las escuelas de Tarragona por la jornada intensiva

Ensenyament señala que no se podrá implantar hasta que termine el proyecto piloto que acaba el curso que viene, pero algunos centros insisten en que sería mejor para los niños 

Norián Muñoz

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Ayer comenzó la jornada intensiva de verano en los centros públicos y se mantendrá hasta final de curso. FOTO: Alfredo González

Ayer comenzó la jornada intensiva de verano en los centros públicos y se mantendrá hasta final de curso. FOTO: Alfredo González

Las vacaciones de verano se acercan y no lo dice sólo el calor, sino, en el caso de los escolares, el inicio de la jornada intensiva de mañana que comenzó ayer y que se mantendrá los 15 días que quedan hasta que acabe el curso. Y con estas fechas retorna el eterno debate: ¿Se debería hacer clases de mañana todo el año? Son muchas las escuelas que sacan la cuestión a consideración de los padres. Es el caso de la Escola Cèsar August, que ha enviado una encuesta telemática (que todavía está en curso) a los padres con el fin de saber detalles logísticos como los horarios de los progenitores y distancia del domicilio, entre otros.

Justamente con el fin de pulsar la opinión de algunos padres y alumnos, acudimos a esta escuela. En general, en una encuesta informal la opinión es, con algún pero, a favor de la jornada intensiva. Es muy similar a lo que ya  quedó reflejado en otras encuestas que ya se han realizado en años anteriores.

Ana Lafuente, una madre, opina que en infantil la jornada intensiva se puede hacer muy larga, pero a partir de primaria a los niños les permitiría poder organizarse mejor por las tardes para hacer actividades que les gustan y llegar antes a casa.  Por su parte, otro padre, David González, también entiende que podría ser beneficioso para los niños, pero para las familias en que ambos padres trabajan supondría un auténtico quebradero de cabeza para no dejar a los niños desatendidos. «Los horarios escolares no tienen que ver con los laborales», lamenta. 

Otros padres son abiertamente contrarios, como una madre que asegura que ya hace una reducción de jornada para poder salir a tiempo a recoger a los niños.

Tiempo para jugar

En el caso de los niños la opinión se decanta mayoritariamente por ir de mañana. En la consulta a una docena de alumnos de sexto curso todos abogan por la jornada intensiva. «Jugar», «estar un rato con los amigos», «hacer deberes y estudiar», «ir antes a las extraescolares» y «estar en casa tranquilos» son algunas de las cosas que aseguran que harían si tuvieran la tarde libre.

En el caso de los docentes la directora del centro, Blanca Carrión, reconoce que están al principio del proceso y la encuesta es el primer paso para presentar una propuesta al Departament de Ensenyament de la Generalitat. Asegura Carrión que la experiencia les indica que los niños por la mañana absorben mejor los conceptos mientras que después de la pausa de la tarde, que se hace muy larga, están menos receptivos y les cuesta reconectar.

La idea, no obstante, sería que en coordinación con el Ampa se pudieran ofrecer otras actividades deportivas y lúdicas que permitieran que los niños puedan seguir estando en la escuela durante la tarde.  

Una jornada que se hace eterna

Aunque esta no es la única escuela donde se ha planteado el debate. En la Escola Els Àngels también defienden la idea. Aquí la jefa de estudios, Núria Díaz, recuerda que hicieron la consulta el año pasado y participó casi el 70% de los padres. Más del 80% estaba a favor de la jornada continuada. 

Ella también considera que la tarde, después de una pausa de dos horas y media (en algunas escuelas de la ciudad, tres) se hace dura para los pequeños que pasan unas «largas jornadas en la escuela» que se convierten en interminables cuando los niños van a música o a actividades deportivas.

Cree que es algo perfectamente factible, como demuestran justo estos días de finales de curso en que sólo se va por las mañanas. «Bastaría con aumentar media hora por la mañana y media por la tarde», apunta. En los últimos años también se han realizado encuestas en otras escuelas como El Serrallo o Sant Pere i Sant Pau, también con opinión mayoritaria de los padres a favor de la jornada intensiva.

El curso que viene no será

No obstante, las posibilidades de que la jornada de mañana se implante no se concretarán en breve, al menos no en el curso que viene, tal como señala la Directora Territorial d’Ensenyament en Tarragona, Imma Reguant, quien recuerda que actualmente hay un proyecto piloto en marcha en el que participan 25 escuelas de diferentes municipios de Catalunya y hasta que no se evalúen los resultados de la experiencia no se tomará la decisión de permitir que otras escuelas hagan la jornada compactada. El proyecto comenzó en el curso 2016-2017 y terminará en el 2018-2019. 

Una de las escuelas que participa en el proyecto piloto es la Escola Mestral de L’Hospitalet de l’Infant. Su directora, Magda Salsench, lo valora muy favorablemente, los niños están más predispuestos por la mañana para las clases y los padres están contentos con la nueva organización.

Eso sí, apunta que cuando se decidieron a implantar esta jornada estaban seguros de que contarían con el apoyo del Ampa, del Ayuntamiento y de otras entidades del pueblo que garantizarían suficientes actividades durante la tarde y, además, que habría subvenciones en caso de que fueran necesarias, «fuimos todos a una».

Que no se recorten servicios

Y es que una de las cosas que más preocupa es el riesgo de que la jornada intensiva cree desigualdades entre los alumnos que pueden y los que no permitirse pagar actividades por la tarde, como ya sucede en la educación secundaria obligatoria donde los alumnos van sólo por la mañana.

Es una de las advertencias que hace Lluís Pallejà, delegado territorial en Tarragona de  la Federació d’Ampas de Catalunya (Fapac). Señala que esa es una de las preocupaciones; que la intensiva sirva para recortar en personal y en  servicios como el comedor escolar, algo que ya ha sucedido en los institutos.

Siempre partiendo, claro está, de que las familias estén a favor del cambio, considera también que habría que garantizar que haya suficientes actividades para cubrir las horas de la tarde a un precio accesible y que, en caso necesario, los alumnos que lo necesiten puedan ser becados. 

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