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Seis de cada diez tarraconenses votarían ‘no’ a la Constitución

Tarragona ha pasado de ser la novena provincia con más ‘síes’ en el referéndum del 6 de diciembre de 1978, a la demarcación catalana que más rechaza la Carta Magna

Xavier Fernández José

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Cola para votar el 6 de diciembre de 1978 sobre la Constitución española en el antiguo edificio de la Aduana, en Tarragona. FOTO: vallvé/CIT-L’arxiu

Cola para votar el 6 de diciembre de 1978 sobre la Constitución española en el antiguo edificio de la Aduana, en Tarragona. FOTO: vallvé/CIT-L’arxiu

Eran otros tiempos. En 1978 Tarragona, Catalunya y España salían de una dictadura. En el edificio que ahora es la sede de la Cambra de Comerç aún resonaban los gritos de las personas que habían sido encarceladas en los sótanos de lo que entonces era una comisaría. No eran pocos los que desfilaban por las calles brazo en alto y con gritos de «¡Franco!, ¡José Antonio! ¡Presentes!».

No es de extrañar que la Constitución, pactada a base de horas de conversaciones, de diálogo, de cesiones, fuese vista como un soplo, más bien un huracán, de libertad. En aquel contexto los tarraconenses se volcaron en la aprobación de la Carta Magna.

Tarragona fue la novena provincia con más ‘síes’ a la Constitución en el referéndum del 6 de diciembre de 1978. Con un 91,7% de votos favorables, sólo fue superada por Santa Cruz de Tenerife (93,6%), Cádiz (93,5%), Sevilla (93,2%), Almería (93,2%), Huelva (93,1%), Málaga (92,8%) Granada (92,1%) y Lleida (91,9%).

En el conjunto de la demarcación, la participación fue del 67%. Votaron 247.540 personas de las 369.237 que estaban llamadas a las urnas. 225.330 votantes apoyaron la Carta Magna.

Cuatro décadas después, la situación ha cambiado completamente, según el último Baròmetre d’Opinió Política, elaborada por el Centre d’Estudis d’Opinió, el equivalente catalán al CIS español.

Por primera vez el CEO indagó sobre la Carta Magna. A la pregunta «si se volviese a celebrar un referéndum para decidir sobre la actual Constitución española aprobada en 1978, tal como es ahora, ¿usted qué haría?», un 65,74% de tarraconenses respondió ‘no’ y sólo un 11,18% que ‘sí’.  Un 2,62% votaría en blanco, un 0,66% votaría nulo expresamente, un 3,14% no sabía qué votaría y un 1,11% no contestó. Además un 15,55% aseguró que ni se molestaría en acudir a las urnas. 

Si se suman los ‘noes’ y la abstención como acto voluntario, no fruto del pasotismo, el 80% de tarraconenses no aprobarían hoy la Constitución frente a cerca del 92% que sí lo hicieron en 1978.

Un sondeo no es lo mismo que un referéndum real, cierto, pero el contraste de las cifras refleja el enorme cambio que ha vivido Tarragona. Muchos jóvenes a los que el franquismo apenas les suena ven la Constitución como algo caduco, fuera de la realidad sobre todo en una Catalunya que aspira a mucho más que ser una autonomía como cualquier otra dentro del Estado y con la espada de Damocles de aquellos, léase PP, Ciudadanos y Vox, que quieren no sólo no consolidar sus competencias sino retirarle algunas básicas, como la educación o el control de los Mossos d’Esquadra.

Las cifras del CEO no cuadran con los resultados electorales. En las últimas elecciones autonómicas, las del 21 de diciembre del 2017, impuestas por el artículo 155, Ciudadanos fue el partido más votado con un 27,35% de los sufragios, seguido de ERC (23,73%), JuntsxCat (21,74%), PSC (11,77%), CatComúPodem (5,35%), PP (4,57%) y CUP (4%). Los partidos independentista sumaron un 49,47% de votos y los constitucionalistas, un 49,04%. Son cifras muy alejadas del 66% de ‘noes’ a la Constitución, pero que reflejan la división que vive la sociedad catalana, una división que se plasma en el cada vez mayor rechazo a la Constitución.

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