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TGN no usará pienso anticonceptivo contra las palomas

A pesar de que en 2015 se aprobó su implementación, el consistorio dice que informes técnicos lo desaconsejan

Norián Muñoz

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Un edificio abandonado en la Part Alta se ha convertido en un palomar. FOTO: Alfredo González

Un edificio abandonado en la Part Alta se ha convertido en un palomar. FOTO: Alfredo González

La semana pasada el Ayuntamiento de Reus iniciaba su nuevo y flamante plan para acabar con la sobrepoblación de palomas: el pienso anticonceptivo, un método que ya está siendo usado en una veintena de municipios catalanes.

La iniciativa de la ciudad vecina llamaba a preguntarse si esta no sería la solución para Tarragona. De hecho, en octubre de 2015 el pleno municipal aprobó una moción impulsada por Ciutadans (con la abstención única del PSC) para implementar el pienso con nicarbacina. En la misma se hablaba de comenzar a suministrar el fármaco en 2016, pero no hubo más noticias.

Desde el consistorio aclaran ahora que dicho método finalmente no se empleará. Aseguran que los informes, tanto de técnicos municipales como de empresas especializadas, lo desaconsejan.

Posibles efectos indeseables

Desde la Conselleria de Medi Ambient señalan que la nicarbacina está actualmente autorizada para su consumo como antibiótico (fármaco veterinario) y no está considerada como biocida (sustancia que se emplea para matar organismos vivos o para detener su desarrollo) según el Reglamento Europeo sobre biocidas, ni está incluida en la lista de sustancias biocidas autorizadas en Europa.

Apuntan que el pienso con nicarbacina tiene que ser administrado de manera continuada (no se podría interrumpir) puesto que transcurridas 48 horas se ha eliminado completamente del cuerpo, de forma que el efecto anticonceptivo desaparece.

Para ser realmente efectivo, las aves no pueden comer otro tipo de pienso y/o comida, lo cual no se puede controlar en una ciudad como la nuestra, donde la proximidad del puerto ( donde se descarga grano) hace que las palomas puedan acceder fácilmente a otros alimentos.

El Ayuntamiento argumenta también una posible afectación sobre otros pájaros y que «se desconocen los efectos hacia otras aves e, incluso, perros y gatos. 

Por otro lado, la Sociedad Española de Ornitología, SEO/Birdlife, ha desaconsejado el uso de piensos esterilitzantes. Su desaprobación se basa en la falta de información científica consolidada sobre su impacto en los animales y el medio ambiente y en la incertidumbre legal que envuelve el hecho de utilizar un fármaco veterinario para uso biocida.

 

«Por todo el mencionado, y a pesar de tratarse de un método más ético, puesto que no implica sacrificio de ejemplares, no se consideró oportuno incorporarlo a Tarragona», concluyen. 

No obstante, otros estudios como el realizado por el Museu de Ciències Naturals de Barcelona y la Agència de Salut Pública de Catalunya apuntaban que el método que actualmente está usando Tarragona, de captura en jaulas y posterior sacrificio, no estaría siendo efectivo. 
Apuntaban que de esta forma las palomas que se acercan a comer y son enjauladas son las más jóvenes y enfermas que, de por sí, tienen una alta mortalidad y apenas se reproducen. A la vez, quedan por fuera las palomas dominantes, que tienen acceso a recursos y que son las que más se reproducen, con lo que el vacío que dejan los animales sacrificados se llena rápidamente.

Adjudican el contrato para controlar la población tras vencer en 2018

Hace dos semanas se adjudicó el contrato para el control de la población de palomas en la ciudad. El anterior había vencido en abril del año pasado.

Tras consultar al Ayuntamiento no ha sido posible conocer cómo se ha estado prestando el servicio desde entonces hasta ahora. 
El nuevo contrato, que salió a licitación por 14.990 euros, fue adjudicado a la empresa de Castellón Adda Proyectos Servicios y será sólo para ocho meses. La intención es que en 2020 se convoque un contrato más amplio y de mayor duración.

Excrementos de paloma en una calle de la Part Alta. FOTO: A. González

La nueva empresa ha comenzado a instalar las 15 jaulas en diferentes terrazas de edificios, tanto públicos como privados, de la ciudad. Un veterinario se encargará de determinar si los animales están sanos, en cuyo caso son liberados, o si están enfermos y se les sacrifica.

La empresa también deberá hacer unas 75 capturas masivas (8 al mes) de mayo a diciembre, utilizando redes hidráulicas. 

El contrato contempla, además, la limpieza, como mínimo, de «80 nidos de fácil acceso». La retirada se realizará, entre otros, en la estación de autobuses, la antigua Facultat de Lletres, la Tabacalera, el Ayuntamiento, el Teatre Metropol, el Pretori, el Banc d’Espanya y el puente de la Platja del Miracle. Además se realizarán otras retiradas si se reciben peticiones específicas.

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