TGN prevé la peatonalización del primer tramo de la Rambla Nova

El Ayuntamiento trabaja en el pliegue de condiciones para encargar el proyecto, mientras que gran parte de los restauradores y comerciantes piden convertir el lugar «en una plaza»

Carla Pomerol

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Cada vez son más los restaurantes que abren y las tiendas que cierran en el tramo inicial de la Rambla Nova. FOTO: pere ferré

Cada vez son más los restaurantes que abren y las tiendas que cierran en el tramo inicial de la Rambla Nova. FOTO: pere ferré

Si hay alguna cosa en Tarragona que genera bastante consenso entre la ciudadanía es la necesidad de peatonalizar el tramo inicial de la Rambla Nova, el más cercano al Balcó del Mediterrani. Sin embargo, la idea no se ha desarrollado nunca pese a las repetidas demandas de los restauradores y comerciantes del lugar. Ahora, el Ayuntamiento se posiciona a favor de esta actuación urbanística y los técnicos ya han empezado a trabajar en el pliegue de condiciones técnicas para encargar un proyecto que renueve la Rambla Nova. Una de las propuestas que contemplará este proyecto es la peatonalización del tramo en cuestión. 

Lo que ya es un hecho es que, en esta coca inicial de la Rambla, están proliferando los bares y restaurantes, en detrimento de los locales comerciales. Con los dedos de una mano podríamos contar las tiendas que hay: dos joyerías, dos tiendas de ropa y una óptica. Poca cosa más. Se trata de un fenómeno que ya ocurrió en otros puntos de la ciudad, como por ejemplo, en el entorno de la Plaça Corsini. Los pocos comerciantes que quedan piden a gritos actuaciones urbanísticas que permitan dinamizar de nuevo la zona. Salvador Minguella, presidente de la Via T y propietario de una joyería en este tramo de la Rambla, lo tiene claro: «Hay que llamar la atención de los tarraconenses para que suban hasta aquí. Sino, dan la vuelta por la calle Sant Agustí». 

Minguella es uno de los fieles defensores de la peatonalización de esta parte de la Rambla. «Solo es necesario dar una vuelta por las principales ciudades Europeas: Milán, París, etc. Los centros neurálgicos son peatonales, siempre respetando las rutinas y costumbres de los vecinos», explica el presidente de la Via T, quien añade que «además, esta intervención no implicaría un cambio importante en la circulación ni en la pérdida de aparcamiento». Y es que, en ese tramo, solo hay unas cincuenta plazas de coches, «que podría acoger el parking soterrado de la Rambla, ahora que por seis euros puedes aparcar todo el día», añade Minguella. Para el presidente de la Via T, esta sería la acción urbanística más importante de la ciudad, aunque confiesa que «no creo que estemos hablando a corto plazo, teniendo en cuenta la lentitud de la burocracia municipal».

En esta misma línea, Stefan Vasilev, propietario de un restaurante de la Rambla, defiende que este tramo inicial debe dejar de ser una calle para coches y convertirse en una plaza. «Es penoso ver como esto se llena de autocares y camiones. Algunos de ellos se quedan trabados y montan un buen jaleo», dice Vasilev, quien añade que «lo más lógico es, que teniendo el atractivo del Balcó del Mediterrani, se prohibiera el paso de vehículos y la zona se convirtiera en una plaza, como la de la Font o la Corsini». 
Desde hace unos años, la coca central de este tramo de la Rambla Nova se ha llenado de terrazas de bares y restaurantes. Los camareros cruzan millones de veces la calle para poder servir las comidas. Vasilev asegura que «hay que hacer un replanteamiento general en la Rambla. No puede ser la calle más sucia y dejada de la ciudad», dice.
Pero no todo el mundo opina igual. Jordi Represa, de la Botiga Roba, asegura que «Tarragona no tiene capacidad para tener más plazas peatonales dignas». Según su punto de vista, las aceras de la Rambla deben ser para los comerciantes, y la parte central para las terrazas. Represa avisa de la proliferación de restaurantes y de la desaparición de comercios en esta parte de la ciudad.

Uniformar la Rambla

Por su parte, el Ayuntamiento se posiciona finalmente con la idea de peatonalizar la zona y, por eso, los técnicos municipales están elaborando actualmente el pliegue de condiciones para encargar el proyecto a un equipo de arquitectos. «Queremos uniformar, renovar y mejorar la Rambla Nova, desde la Font del Centenari hasta el Balcó del Mediterrani», explica el concejal de Territori, Xavi Puig, quien añade que «no puede ser que la Rambla esté tan urbanísticamente despeinada, con trozos asfaltados y otros con baldosas, por ejemplo». 

Según Puig, esta propuesta contemplará cómo debe ser el tramo inicial de la Rambla Nova. «No será un proyecto centrado únicamente en esta zona, pero también se incluirá», dice el concejal, quien asegura que «ese tramo pide a gritos eliminar los vehículos». No obstante, Puig tiene claro que se haga como se haga, se permitirá tanto la vida vecinal como la carga y descarga, teniendo en cuenta la gran cantidad de restaurantes que hay. De hecho, el Ayuntamiento quiere hacer con esta zona lo que se está haciendo –o se hará en un futuro– en otros puntos de la ciudad, como son El Serrallo, la calle Orosi o López Peláez. El principal objetivo es revitalizar y dar un empujón al tejido comercial.

El calendario con el que trabaja el Ayuntamiento es encargar el proyecto a un despacho de arquitectos externo antes de acabar este año y empezar a buscar la financiación. Puig no se atreve a dar fechas, pero no se prevé que la peatonalización de este tramo de la Rambla sea una realidad en esta legislatura.

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