Tarragona alza la voz para pedir la nueva biblioteca

El Ayuntamiento solicita al Estado que la incluya en los presupuestos

CARLA POMEROL

Whatsapp
Foto de archivo de la biblioteca provincial  que ha quedado pequeña. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Foto de archivo de la biblioteca provincial que ha quedado pequeña. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Tarragona, una capital de provincia de más de 132.000 habitantes, solo tiene funcionando dos bibliotecas públicas: la provincial, en la calle Gasòmetre, y la municipal, en Torreforta. Ambas han quedado pequeñas y anticuadas. Si en alguna cosa hay consenso entre las administraciones es en la necesidad de que la ciudad amplíe y renueve las bibliotecas. Un primer paso sería trasladar la biblioteca provincial, la de Gasòmetre, a la Tabacalera, una idea que cuenta con el acuerdo de casi todas las instituciones. El problema es que el proyecto no acaba de desencallarse. Prueba de ello es que en la propuesta de presupuestos presentados por Pedro Sánchez solo hay partida para la biblioteca general de Barcelona. De la de Tarragona, igual o más necesaria que la de la ciudad condal, ni rastro. Por eso, el alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, anuncia que el Ayuntamiento reclamará una enmienda a los presupuestos del Estado para que se incorpore la partida de la redacción del proyecto de la nueva biblioteca, prevista en las instalaciones de la Tabacalera.

Es el gobierno central el encargado de pagar el nuevo equipamiento, mientras que, una vez construido, será la Generalitat quien deberá gestionarlo. Trasladar y ampliar la biblioteca provincial es urgente. El edificio de la calle Gasòmetre se ha quedado pequeño y sus instalaciones antiguas e inaccesibles. Alguien en silla de ruedas, por ejemplo, no puede acceder al recinto por la entrada principal. La biblioteca de Tarragona se construyó en el año 1962 y ha sido remodelada hasta en cuatro ocasiones. El agravio comparativo con las otras capitales de provincia es evidente. Tarragona es la que sale más mal parada. La de Lleida, ubicada en el edificio de la antigua maternidad, cuenta con casi 6.000 metros cuadrados. La de Girona, que recibe el nombre de Carles Rahola, fue inaugurada a principios de 2015, convirtiéndose en la más grande de toda Catalunya –más de 7.000 metros cuadrados–.

Ahora, en las cuentas generales del gobierno central, Sánchez guarda una partida de 32 millones de euros para construir lo que debe ser la superbiblioteca de Barcelona, que se ubicará en la conocida como ala de correos de la Estació de França. La Generalitat, por su parte, asegura que «el proyecto de la biblioteca de Barcelona está más avanzado porque también se empezó a trabajar antes que el de Tarragona».

Sin embargo, el alcalde Pau Ricomà, asegura que la falta de este equipamiento «es una deuda que el Estado tiene con la ciudad desde hace tiempo», y manifiesta que «para tirar adelante con esto es necesario un compromiso firme por parte de todas las administraciones. También de la Generalitat, que es quien deberá gestionar la biblioteca». Ricomà dice que reclamó el compromiso el pasado mes de febrero, cuando visitó Madrid y mantuvo una reunión conjunta con las otras dos instituciones implicadas.

De hecho, entre las tres administraciones existen consensos importantes referentes al proyecto. Coinciden en que es la Tabacalera el espacio perfecto para la nueva biblioteca central de Tarragona, tal como lo contempla el plan de usos del macroequipamiento. Lo que por el momento se desconoce es cuando empezarán a ver la luz compromisos reales en forma de partidas presupuestarias, un primer paso para su construcción.

El Ayuntamiento está de acuerdo en desarrollar el proyecto de la Tabacalera por fases y una buena manera de empezar sería poner en marcha la biblioteca. Pese a ello, fuentes municipales reconocen que lo ven complicado, teniendo en cuenta la inversión que el Estado está haciendo ahora en el Museu Arqueològic.

Ricomà, en declaraciones a este medio hace unos meses, responsabilizaba del retraso al antiguo gobierno municipal socialista. «Cuando llegamos al Ayuntamiento nos encontramos con la sorpresa de que el anterior ejecutivo no había hecho ninguna gestión acerca de la biblioteca», decía Ricomà. Fuentes del antiguo gobierno niegan esta información y aseguran haberse reunido con representantes de Moncloa envarias ocasiones para trasladar la propuesta.

Por su parte, el Diari ha contactado con el Ministerio de Cultura del Gobierno español, quien se ha limitado a recordar que «Tarragona, igual que Lleida y Girona, ya cuenta con una biblioteca del Estado».

Situación preocupante

La situación en Tarragona respecto al servicio de bibliotecas es preocupante. Según la planificación de la Generalitat, Tarragona debería tener un mínimo de cuatro bibliotecas públicas: tres de titularidad municipal y una de estatal, pero gestionada por el ente autonómico.

«Nos consta que el gobierno municipal está trabajando en la mejora de dos bibliotecas municipales», dicen fuentes de la Generalitat. Lo cierto es que, a parte de la de la calle Gasòmetre, la ciudad de Tarragona solo cuenta con otra biblioteca más, la de Torreforta, que debe trasladarse de manera urgente por falta de espacio. Además, el compromiso de Ricomà es también poner en marcha otra biblioteca municipal en el barrio de Sant Pere i Sant Pau. De momento la idea se queda en palabras y promesas incumplidas.

Con estos datos encima de la mesa es más que evidente que Tarragona necesita un nuevo plan de bibliotecas acorde con el tamaño de la ciudad y con el número de habitantes. Para ello, es indispensable que las tres administraciones –Estado, Generalitat y Ayuntamiento– se pongan las pilas y tiren adelante el proyecto.

Temas

Comentarios

Lea También