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Tarragona, cuarta provincia de España donde más golpea el paro de la Covid-19

Solo Baleares, Girona y Málaga, todos ellas zonas turísticas, superan a Tarragona en aumento del desempleo, a pesar de que los datos de mayo muestran una ligerísima recuperación

Raúl Cosano

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Imagen de archivo. EFE

Imagen de archivo. EFE

«Busco trabajo porque me quedé en el paro nada más empezar el estado de alarma», confiesa Elena, estudiante de cocina que, a la semana de comenzar en un restaurante en las Terres de l’Ebre, se quedó sin su empleo. «Empezó todo a cerrar. Como aún no llevaba mucho tiempo y era novata, ni siquiera tengo derecho a cobrar nada de paro», comenta esta vecina de Alcanar, donde vive con su marido. «Vamos muy justos. Él está en el paro también. Cobramos 425 euros y con eso tenemos que vivir. Por suerte, no pagamos ni hipoteca ni alquiler, pero se hace difícil subsistir con tan pocos ingresos», reconoce. Ahora ha retomado los estudios de cocina pero busca un empleo durante la desescalada para poder remontar: «Espero que pueda conseguir algo, tengo muchas ganas de trabajar y aprendo bastante rápido».

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Su caso ilustra la debacle del empleo en la provincia, solo amortiguada en el mes de mayo: en Tarragona siguió subiendo el paro (en un mes que, tradicionalmente, está asociado a descensos) aunque lo hizo a un ritmo mucho menor que en abril: solo un 1,02% frente a aquel devastador 12%. 590 personas más pasaron a engrosar las listas del desempleo tarraconense, nada que ver con las 6.172 de abril en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre.

La recuperación es mínima pero puede suponer un punto de inflexión. Otro dato para la esperanza: la afiliación a la Seguridad Social repuntó en 2.827 personas respecto al mes de abril, con un total de 294.901 afiliados, lo que supone un repunte del 0,97%, según los últimos datos oficiales del Ministerio de Inclusión, también publicados ayer.

Todo ello responde a la tímida resurrección económica que ha generado la provincia, una de las pioneras en ir pasando de fases debido a la contención de la pandemia y a la menor afectación en comparación con otros territorios.

Las cifras, sin embargo, son enormemente crudas si se comparan con las del año pasado y con otras zonas. En Tarragona, hay 15.000 parados más que en mayo de 2019. Un análisis comparativo al respecto deja ver que Tarragona es la cuarta provincia de España más impactada por el paro generado por la Covid-19. En esa comparación anual, el desempleo ha subido un 34,7%, solo por detrás de Girona (38,7%) y de Málaga (35,2%). Mención aparte merecen las Islas Baleares, primeras del ranking, de calle, con un brutal aumento del 92%.

Una peor posición de inicio

Son, todos ellos, lugares marcados por el peso del sector turístico, especialmente agraviado por los cierres y el veto a la movilidad. Estos balance vienen a corroborar las tesis que sostenía un informe de la URV, de inicios del estado de alarma, que apuntaba a Tarragona como la provincia catalana que peor lo pasaría debido a un tejido productivo donde adquieren importancia los servicios logísticos y de transporte pero, sobre todo, las actividades ligadas al turismo como la hostelería y la oferta recreativa. «Es natural que haya una correlación entre el aumento del paro y las zonas con más dependencia del turismo, aunque hay que tener en cuenta que nuestro territorio ya partía de entrada de una tasa de desempleo más elevada que el resto de Catalunya», indica Mercedes Teruel, directora de la Càtedra per al Foment de la Innovació Empresarial de la URV.

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La restauración es otro nicho vapuleado. «Desde el 11 de marzo estoy sin poder trabajar», admite Emili, responsable del bar y del mantenimiento de unas instalaciones deportivas en Tarragona. «Tanto yo como mi madre nos encargábamos de la limpieza y de llevar el bar. Aún no hemos podido volver, esperemos poderlo hacer a partir del lunes, en fase 3», cuenta.

En este tiempo, el bar que regentaban ha dejado de facturar unos 30.000 euros (una ganancia vinculada a los partidos de fútbol que se celebraban en el campo) y la familia se ha sumido en una situación más que precaria: ha podido ingresar alrededor de 900 euros en dos meses, a raíz de atrasos que tenían pendientes, algo insuficiente para pagar el alquiler mensual de 445 euros de su vivienda. «Lo que hemos hecho ha sido priorizar la compra para poder comer. Hemos tenido que dejar de pagar el alquiler y, por suerte, el casero nos ha entendido y nos ha dicho que no nos va a presionar», relata Emili.

Tanto él como su madre subsisten con el dinero que les dan algunas amistades y con los ingresos extra que han podido conseguir en este tiempo. «Hemos tenido que vender cosas como un ordenador portátil o un móvil para poder tener algo de dinero», narra Emili, que al inicio del estado de alarma puso anuncios en internet para buscar trabajo, sin encontrar nada. Ahora solo espera que la reactivación pueda llevarle a recuperar su puesto y empezar a recobrar la normalidad poco a poco, también a rebufo del regreso de las actividades deportivas.

Los jóvenes, principales afectados

Por sectores, los servicios vuelven a aparecer como los más afectados. En mayo se registraron 753 parados más en la provincia, en contraposición con el descenso que se dio en la construcción (-363) y la agricultura (-24) y con la cifra prácticamente igual de la industria (solo cuatro desempleados más).

Por edades, el paro juvenil, de menos de 25 años, sube un 9,3%, y se muestra «especialmente afectado», según un balance de la Generalitat, mientras que el desempleo de los de más de 25 crece, pero más moderadamente (un 2,8%), lo que vuelve a demostrar que los jóvenes se perfilan de nuevo como el perfil más perjudicado por la crisis laboral que deja este coronavirus.

El balance también refleja la sangría en los contratos de trabajo, otro de los indicadores a tener en cuenta en esta radiografía del mercado laboral. En Tarragona se firmaron durante el mes de mayo 13.041 contratos. Son 2.907 más con respecto a abril (una halagüeña subida de un 28,6%) pero a años luz del mes de mayo del año pasado, cuando se cerraron 18.570 contratos más, un 58,7%.

Todo ello, además, sin contar los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), que afectan a más de 54.000 trabajadores tarraconenses. En esa línea, el SEPE comunicó ayer que había reconocido y abonado en Tarragona 101.506 prestaciones desde el inicio de la crisis sanitaria.

De lo que suceda con el turismo dependerá buena parte de la economía tarraconense post-Covid. «Creo que hay algunos ERTE que no se recuperarán y puede haber parte del sector de la automoción que se vea arrastrado por la marcha de Nissan de Barcelona. Es solo una impresión, pero considero que el turismo se empezará a recuperar desde el mundo rural y doméstico, que evitará las masificaciones. Puede ser que haya una cierta recuperación este verano y que la caída no sea tan grave», añade Mercedes Teruel.

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