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"Tarragona es una ciudad muerta"

Entrevista a Àngel Òdena, barítono, uno de los músicos más internacionales de Tarragona

Xavier Fernández José

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El barítono tarraconense, en el salón de casa,  con su piano, un Yahama, en el que ha ensayado el ´Falstaff´ que ha interpretado este fin de semana en Palma de  Mallorca y Mahón. FOTO: P. FERRÉ FOTOS: PERE FERR&

El barítono tarraconense, en el salón de casa, con su piano, un Yahama, en el que ha ensayado el ´Falstaff´ que ha interpretado este fin de semana en Palma de Mallorca y Mahón. FOTO: P. FERRÉ FOTOS: PERE FERR&

Àngel Òdena (Tarragona, 1968) es uno de los músicos más internacionales con que cuenta la ciudad. Como barítono ha actuado en los principales teatros de ópera de todo el mundo. Debutó en 1994 con ‘La Bohème’. Está casado y tiene dos hijos, de 9 años de edad. Más allá de su carrera profesional, Òdena se caracteriza por no tener pelos en la lengua y hablar claro sobre las carencias de la ciudad. Es miembro del ‘Senat Tarragoní’.


– ¿Qué significa Tarragona para usted?

– Es mi casa. Nací y crecí aquí, aunque luego estudié en Barcelona y otros sitios. Aquí vive mi familia. Aquí nacieron mis hijos. Es mi casa. Para lo bueno y lo malo. Conozco cada rincón. Soy muy crítico con mi ciudad, pero no me gusta que los demás lo sean.

– Usted viaja por todo el mundo. ¿Qué oye de Tarragona?

– Por desgracia, se habla poco. Y cuando sale en los medios de comunicación es por algo de la petroquímica. Yo siempre intento llevar el nombre de Tarragona a donde viajo, pero Tarragona no es conocida. Hay un problema, además.

– ¿Cuál?

– Los tarraconenses somos ásperos, secos, poco abiertos, no de mente, ojo, sino de trato. Somos poco acogedores. Y se puede comprobar.

– En el comercio.

– Sí. A veces vas a comprar y parece que te hagan un favor al atenderte. Aparte de esto –y quizá siendo injusto con mucha gente– he llegado a la conclusión de que Tarragona es una ciudad muerta.

– ¿Se refiere en concreto al retraso a 2018 de los Juegos del Mediterráneo?

– Algo así hubiera sido impensable en Manresa, Vic, Reus, Barcelona... No sólo el retraso en sí mismo sino todo lo que ha pasado. Es un vodevil extraño. Los políticos han fracasado estrepitosamente.

– ¿En qué?

– Si uno va a comprar una casa tiene claro el dinero que tiene, el que necesita y a quién se lo va a pedir. Si no te dan la hipoteca, no compras el piso. No actúas al revés: primero compras el piso y luego pides el dinero. Alguien nos ha engañado. Y estamos hablando del dinero de los tarraconenses, no el del alcalde o el de Alejandro Fernández.

– Las cosas no se han hecho bien.

– No. Además nadie habla de los actores principales de los Juegos: los deportistas. ¿Se imagina que alguien hubiese salido antes de los Juegos de Barcelona y los hubiese aplazado a 1993? Los deportistas necesitan una preparación.

– ¿Quién cree que es responsable del fiasco? ¿El alcalde?

– No sé si ha sido mal aconsejado. Pero es evidente que ha habido una mala gestión. La Generalitat ha cumplido, la Diputación ha cumplido, el Ayuntamiento ha cumplido... El Estado no lo ha hecho.

– Ni con pacto mediante.

– Hubo un pacto de Gobierno con el PP por los Juegos. Si Alejandro Fernández no ha conseguido ni un duro, también tiene culpa. Si tienes el acontecimiento concedido desde hace años, tienes que planificar la financiación. Ha sido todo muy improvisado. Si quieres improvisar con tu vida, perfecto. Pero no con el dinero del ciudadano.

– ¿Qué piensa del papel de la oposición en este tema?

– No tiene un discurso claro. Lo utilizan electoralmente. Una persona metida en política – no revelaré quien– me comentó que el Ayuntamiento le había dicho que los Juegos se tenían que hacer por coj... pasase lo que pasase. Y ha pasado que se han tenido que aplazar. Es un fracaso horrible, estrepitoso.

– Ballesteros dice que el fracaso hubiese sido suspenderlos.

– ¿Hay algún compromiso firmado de financiación para 2018? Estamos jugando con el dinero de los tarraconenses. El Ayuntamiento ha solicitado un crédito de 12 millones de euros, que urbanísticamente podrían servir para muchas otras cosas.

– Se supone que los Juegos dejarán un legado de instalaciones deportivas.

– Sí, pero ya hay un pabellón y una piscina casi en cada barrio... Pensaba que ya había pasado la época en que los políticos planeaban grandes obras para ganar votos, que ahora se preocupaban de las pequeñas cosas, pero parece que no.

– Aparte de los Juegos de Tarragona 2017 (o 2018), ¿qué otras fallos o carencias tiene Tarragona? ¿Y qué ventajas?

– Las ventajas nos vienen dadas: un clima fantástico, una luz espectacular, una calidad de vida excepcional, unas playas maravillosas que además no están masificadas... Todo lo demás nos lo que tenemos que currar.

– ¿Nos lo curramos?

– No. En absoluto. Yo soy muy crítico porque viajo mucho y veo que otras ciudades se lo curran mucho más. Aquí pagamos los impuestos más altos, tenemos unas infraestructuras tercemundistas... No exigimos a los políticos que la situación sea diferente. Yo me he sentido defraudado durante años por nuestros políticos. Pero los políticos no son extraterrestres. Salen de nuestra sociedad.

– Parece que usted tiene las cosas muy claras. ¿Por qué no se presenta a un cargo político e intenta cambiar la situación?

– No, no, no. ¡Qué va! ¡Qué va! Tengo ya mi vida y mi trabajo.

– Hablemos de los fallos. El preventorio de la Savinosa, por ejemplo. Desde la terraza de su casa se ven sus ruinas.

– La Savinosa lleva así 35 ó 40 años porque los tarraconenses lo hemos permitido. Permitimos que el alcalde Ballesteros propusiese construir un auditorio en la zona.

– Lo hizo en su discurso sobre el Estado de la ciudad, el 24 de febrero del año pasado.

– Es una propuesta falsa. No me gusta cuando los políticos dicen cosas para enredar a la gente. ¡Pero si ha ganado un proyecto arquitectónico en la Savinosa que no define su uso! Hay muchos más fallos.

– ¿Por ejemplo? – El Banco de España, el Mercat Central, la estación de tren... Es una vergüenza como tratan a Tarragona.

– El tema de la estación es especialmente sensible para usted. Viaja mucho en tren.

– Sí. He cogido mucho las Cercanías para ir a Barcelona. Y también he tomado el AVE. El problema es que los políticos viajan en coche oficial y no cogen el tren. ¿Cuántas veces has visto al alcalde en el tren?

– La estación depende del Ministerio de Fomento.

– Evidentemente. Pero ya está bien de que no inviertan.

– ¿El Estado no invierte en Tarragona porque no tenemos influencia?

– Hay un concejal que dice que todo es culpa de ‘Barcelunya’ (alude al edil del PP Alejandro Fernández, que acaba de ser nombrado portavoz del partido en el Parlament) . ¿Ha hecho algo él para cambiar esta situación? No construirán el Tercer Fil, el Corredor del Mediterrani está como está, la ubicación del AVE es incómoda... Habría soluciones pero desde aquí no se influye.

– ¿Cree que los tarraconenses no pintamos nada?

– No. Eso sí nuestros políticos se lanzan a las batalletes de campanar con Reus. Eso es barato. Capitalidad es disponer de una biblioteca como Dios manda y no la de la calle Gasòmetre, donde no caben. Capitalidad es contar con una Escola d’Idiomes digna. Han tardado 25 años en arreglarla. Capitalidad es diseñar y llevar a cabo una buena política cultural. Y no la hay. Tarragona tiene la inversión cultural más pequeña de Catalunya.

– Pero hace cuatro años se inauguró el Teatre Tarragona, en plena crisis.

– Hablo de la inversión anual en artes escénicas. Son 100.000 euros, más otros 100.000 de la Diputació y 100.000 más, creo, de Repsol. Manresa tiene millón y medio. Con eso se dice todo. ¿El Ayuntamiento se cree la cultura ? Ni se la cree ni quiere creérsela.

– Usted ya era muy crítico con Joan Miquel Nadal cuando éste era alcalde.

– A Nadal la cultura le repateaba. No le interesaba. Yo pensaba que con este nuevo gobierno iría mejor, pero no. Me siento defraudado. Todo son planes. Pero la realidad es otra.

– La programación de los teatros de Tarragona es variada. Incluso hay ópera.

– Sí, sí. El programador hace maravillas con el dinero con que cuenta. El problema es que el alcalde y el Ayuntamiento no se creen la industria cultural.

– ¿El Camp de Tarragona (Tarragona, Reus, Salou, Cambrils, Valls, Vila-seca.. ) debería tener un proyecto cultural común?

– Claro. No es lo mismo un proyecto, una infraestructura, para 120.000 personas, que para 400.000. Puede ser mucho mejor. No hacerlo es de catetos. Le pongo un ejemplo.

– Diga.

– La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, que un día actúa en Oviedo, otro en Gijón, otro en Avilés... Se debería hacer algo similar.

– Hay orquestas de música clásica en Tarragona.

– Sí. Y funcionan, pero no son fijas. Trabajan por proyectos. Los músicos de Tarragona no tienen salida profesional aquí.

– Le gustaría actuar más en Tarragona, supongo.

– Claro, pero no me llaman. El presupuesto no sería problema. Haría de más y de menos.

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