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Tarragona instalará cámaras de seguridad en todos los autobuses

La Empresa Municipal de Transports (EMT) ha tomado esta decisión después de la agresión que sufrió un inspector de la EMT el pasado domingo, dejándole inconsciente

CARLA POMEROL

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La agresión a un inspector de la EMT, el pasado domingo, tuvo lugar en la parada de autobús La Muntanyeta, en el Culubret. FOTO: PERE FERRÉ

La agresión a un inspector de la EMT, el pasado domingo, tuvo lugar en la parada de autobús La Muntanyeta, en el Culubret. FOTO: PERE FERRÉ

«He dado órdenes expresas para instalar, tan pronto como sea posible, las cámaras de seguridad en el interior de todos los autobuses de la flota». Esta es la respuesta del presidente de la Empresa Municipal de Transports de Tarragona (EMT), Jordi Fortuny, después de la agresión que sufrió el pasado domingo por la tarde un inspector de autobús. Se trata de una reivindicación histórica por parte de la plantilla de la EMT, que lleva semanas denunciando el aumento de actos vandálicos y agresiones en el interior de los vehículos.

La gota que ha colmado el vaso tuvo lugar el pasado domingo por la tarde. Los hechos ocurrieron en la parada de autobús La Muntanyeta, a la altura del Culubret –en la carretera que va dirección Sant Pere i Sant Pau–. La conductora pidió a dos jóvenes, que subían al autobús en estado presuntamente ebrio, que se pusieran la mascarilla. Ante su negativa y una actitud incívica, la conductora llamó al inspector que estaba de guardia para que les obligara a bajar del bus. Lo consiguió pero, cuando menos se lo esperaba, estos jóvenes le agredieron por la espalda, provocándole heridas importantes. El inspector perdió el conocimiento y fue trasladado hasta el Hospital Joan XXIII de Tarragona. Allí le atendieron y se pudo marchar a casa sin necesidad de quedarse hospitalizado. Por el momento, la Guàrdia Urbana no ha identificado los agresores.

Éste es uno más en la larga lista de episodios incívicos y de inseguridad que llevan meses sufriendo los conductores e inspectores de la EMT. El presidente del comité de empresa, Antonio Chacón, explica que la mala racha empezó hace unos días, cuando un grupo de jóvenes apedrearon, en varias ocasiones, el autobús número 8. «Se ponían arriba de la montaña y se dedicaban a tirar piedras, a la altura el CAP Llevant. Hasta un día que rompieron un cristal y por poco no matan a la conductora», explica Chacón.

Amenazas, gritos, insultos e incluso agresiones. Es el pan de cada día para la plantilla. «Es muy difícil conducir y, a la vez, controlar que todos los usuarios lleven puesta la mascarilla. Cuando les llamamos la atención, se nos encaran, se ponen chulos y la cosa se complica. Estamos solos ante el peligro», asegura el presidente del comité de empresa, quien añade que «creemos que la crisis económica se está notando también a este nivel, porque muchos usuarios pretenden acceder al bus con tarjetas y bonos que no son suyos. Cuando les decimos que no pueden subir, la discusión está servida».

Por otro lado, los conductores también denuncian que hay grupos de jóvenes que cogen el autobús más tarde de las diez de la noche. «No entendemos porque nadie lo controla. Estos grupitos se están saltando el toque de queda. No tienen pinta ni de ir ni de volver de trabajar», explica Chacón, quien añade que «solo suben al autobús para liarla». La empresa ya ha avisado de esto a la Guàrdia Urbana.

Algunas de las soluciones que propone la plantilla de la EMT son, por un lado, la instalación de cámaras de seguridad en el interior de los autobuses –actualmente solo la llevan incorporada ocho de los más de setenta vehículos, que son los nuevos–, y que los inspectores vayan siempre de dos en dos para evitar situaciones como la del pasado domingo.

La empresa ordenó de urgencia, ayer por la mañana, acelerar la tramitación para instalar las cámaras. «Nuestra respuesta es y será siempre inaceptable en estos casos. Aplicaremos tolerancia 0 a las agresiones al personal de los servicios públicos municipales», aseguraba ayer Fortuny, quien añadía que se van a revisar todos los protocolos en materia de seguridad, con la colaboración de la Guàrdia Urbana, «para que no se vuelva a repetir nunca más». Para empezar, la empresa se reunirá con los trabajadores para conocer de primera mano sus principales inquietudes.

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