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Tarragona quiere eliminar las dos escuelas que tiene con barracones

Pide a la Generalitat celeridad con L'Arrabassada y propone a la consellera Irene Rigau que se construya un centro para la Escola Ponent antes de los Juegos Mediterráneos
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Entrada principal de la Escola Ponent, en la avenida Tarradellas.  Foto: Lluís Milián

Entrada principal de la Escola Ponent, en la avenida Tarradellas. Foto: Lluís Milián

El Ayuntamiento quiere que las escuelas con barracones desaparezcan en 2017, coincidiendo con la celebración de los Juegos Mediterráneos. Actualmente, en la ciudad hay dos escuelas de infantil y primaria que imparten sus clases en módulos prefabricados. Se trata de la Escola l’Arrabassada, en el barrio del mismo nombre, y la Escola Ponent, en la zona norte de Campclar.

En la primera, el Departament d’Ensenyament ya tiene planificada su construcción para los próximos años. Para la segunda no hay previsión ni de tiempo ni de dinero. Por este motivo, durante el verano, el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros y el concejal de Educació, Francesc Roca, se entrevistaron con la consellera de Ensenyament, Irene Rigau, y la directora de los Serveis Territorials en Tarragona, Maria Àngels González. El objetivo del alcalde y edil era pedir una nueva escuela en Ponent que sustituyera a los barracones que albergan una línea de alumnos, desde P3 hasta sexto de Primaria.

La Generalitat, según han confirmado al Diari varias fuentes, no tiene a día de hoy ninguna planificación para la construcción de una nueva escuela en este barrio de Ponent. La prioridad de la Conselleria es para aquellas escuelas provisionales ubicadas en barrios que no tienen un equipamiento como sería el caso de L’Arrabassada, en la zona de Llevant.

Esta escuela, ya presupuestada con 5,2 millones de euros –según se anunció ayer en la presentación del curso escolar en el Camp de Tarragona–, debería estar operativa en 2017, aunque ayer los deseos de la directora dels Serveis Territorials d’Ensenyament no se ajustan a las previsiones marcadas por los acuerdos del gobierno de la Generalitat, que prevé que este centro esté operativo como muy tarde en 2018 al igual que el instituto de Roda de Berà, que también tiene una partida estimada de 5,1 millones de euros.

«Yo siempre he expresado mis deseos para que esta escuela esté en funcionamiento lo antes posible, pero el plazo máximo que nos fijamos es el de los acuerdos de gobierno, en 2018», explicaba ayer en el marco de la presentación del curso escolar.

Desde el Ayuntamiento siempre ha habido cierto malestar por el retraso de este proyecto que se planificaba para el curso 2016-17 y que a día de hoy nadie no tiene fecha de inauguración. Sin embargo, en esta nueva legislatura el objetivo es intentar olvidar viejas rencillas y procurar que los proyectos planificados para estos próximos años en la ciudad se ejecuten sin demora.

El Ayuntamiento, sin embargo, es más ambicioso. No sólo quiere que L’Arrabassada deje su provisionalidad y se traslade definitivamente hasta el solar cedido en la calle Mercè Rodoreda. Su intención es que también arrancar un compromiso para la Escola Ponent.

Fuentes del Ayuntamiento y de la Generalitat han admitido que ahora lo prioritario es iniciar el curso 2015/16 con la máxima normalidad posible y que más adelante, y en función de las posibilidades financieras del Govern, las pretensiones municipales se puedan estudiar con más detenimiento.

 

Características diferentes

Sin embargo, la situación de la Escola Ponent –ubicada en la avenida Tarradellas– en comparación con L’Arrabassada no augura un edificio de cemento a corto plazo. Este centro, situado en el barrio de Campclar, tiene a poca distancia otros equipamientos públicos: Escola Torreforta, Escola Campclar y Escola Mediterrani; y uno concertado: La Salle Torreforta.

A raíz de esta acumulación de equipamientos y el excedente de plazas de infantil y primaria, que se está generando en estos últimos años a raíz del descenso de natalidad en la ciudad y la marcha de población inmigrante, hacen que los deseos del Ayuntamiento tengan, a priori, escasas posibilidades de éxito.

Sin embargo, el Ayuntamiento confía en poder convencer al Departament para arrancar un compromiso en firme.

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