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"Thomas Cook es un gigante que no se ha sabido adaptar"

Pablo Díaz es profesor de Economía y Empresa en la UOC. Es experto en tecnología de la información aplicada al turismo y la promoción, y en marketing electrónico, redes sociales y desarrollo turístico

Raúl Cosano

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Pablo Díaz es experto turístico y profesor en la UOC. Foto: UOC

Pablo Díaz es experto turístico y profesor en la UOC. Foto: UOC

¿Qué reflexión hace tras ver la caída de Thomas Cook?

Parece que es una evolución lógica de los tiempos. El perfil de los turistas está cambiando hacia un modelo más de ‘do it yourself’, de hacértelo por ti mismo, apostando por ese combinado de viaje-alojamiento-experiencia pero hecho por uno mismo.

¿En qué sentido?

Es un cambio de modelo. Thomas Cook era uno de los paradigmas del paquete turístico, y eso está cambiando. La gente prefiere buscar más. Ya el sector del paquete turístico estaba fijándose en eso, con precios a la baja y apuesta por packs mucho más personalizados. Pero no puedes competir con esos otros agentes que ofrecen un abanico más amplio de planificación.

¿Qué papel ha jugado ahí Thomas Cook?

Podemos decir que es un gigante que no se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos. Además, ahora ha tenido ese problema de la financiación. Hacía tiempo que no le salían los números.

¿Qué pecados ha cometido la compañía o qué ha dejado de hacer?

Parece que no ha logrado tener esa imagen de autenticidad. Su modelo venía muy basado en el fordismo, en la economía de escala y la estandarización de la experiencia turística. Todo eso está cambiando. Thomas Cook no ha sabido adaptarse porque es el máximo ejemplo del modelo anterior. Sí que podía ser una salida en economías en desarrollo que ahora se incorporan al turismo. Por ejemplo, quizás este modelo en China sí que vale. Pero ahora se busca algo más ágil, más personalizado y, por decirlo de alguna manera, más instagrameable, buscando esa sensación de que se está haciendo algo más único.

Pero las agencias siguen existiendo y funcionando.

Las agencias de viajes y las tecnologías de viaje basadas en la venta por internet continúan existiendo. La flexibilidad de la tecnología también es importante, en términos por ejemplo de viaje pero también de alojamiento. Un ejemplo es Booking, otro síntoma de que los tiempos han cambiado, pero también hay que tener en cuenta plataformas como Airbnb.

¿Hacia dónde van los modelos que pueden tener éxito?

Hacia la flexibilidad de una manera inteligente. Mientras más oferta singular haya y más posibilidades de personalizar el viaje, más probabilidades habrá de sobrevivir. O bien puedes entrar en una competencia de precio, muy complicada de mantener en el tiempo. Un ejemplo son destinos como Túnez, donde se pueden ofrecer opciones poco personalizables pero muy económicas. Eso también hace mucho daño a ciertos destinos españoles que tenían una oferta muy característica de sol y playa.

Y, pronto, los efectos del Brexit en el turismo.

Esto que ha sucedido ahora con Thomas Cook puede ser una antesala del Brexit, no sé cuánto tiene de adelanto de lo que puede suceder, pero puede tomarse como un avance.

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