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Turno de noche: El padre de la jarana

Christian Compte es el señor del ocio nocturno. Nada en el mar para bajar el frenesí de la fiesta. Enciende la pista de Totem y madruga para llevar a su hijo al colegio. 'Me apasiona mi oficio', dice él, que controla dos garitos, sirve copas y pincha

Raúl Cosano

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Christian Compte, en el Totem Cafè, de la Rambla Vella.

Christian Compte, en el Totem Cafè, de la Rambla Vella.

Este fin de semana Christian, que a veces se pone tras la barra, se ha tomado el primer chupito con el hijo de un amigo. El gesto no es banal. Tiene algo de generacional, de cerrar el círculo. «Contento de que tenga su ángel de la guarda», le escribió el padre a Christian por WhatsApp, sabiendo que bajo su paraguas su chaval está a salvo de la cara más áspera de la noche. Christian Compte es un hombre de madrugada, de luces, de poner a bailar al respetable, de fomentar la fiesta allí donde esté.

Habría que haberle visto con 13 años colándose con un DNI falso en La Cage de Salou. «Yo estaba con mi hermano. Mi madre me dijo: ‘¡Tira para casa corriendo!’», recuerda. Su madre, María León, es aún la jefa de estos garitos nocturnos que marcan el ocio de Tarragona. Ella abrió en 1971 la discoteca Totem, inaugurando una saga familiar ligada a la fiesta.

Christian siempre tuvo claro que se quería dedicar a esto: «Llevo 31 años poniendo discos, aunque no me considero un dj. Intento que la gente se lo pase bien. Tuve dudas al principio, pero luego vi que mi trabajo me apasiona», cuenta. De chaval se fogueó por Salou, cuando Tarragona era un erial de discotecas y opciones de farra: «Al principio Totem abría solo por las tardes. Venía gente de 16 o 17 años, hasta que comenzó a abrir por las noches». 

Christian es un clásico de las veladas. A partir de 1997 vivió el boom del Port Esportiu con Totem de Mar, donde también pinchaba. Desde 2013, abrió en la Rambla Vella Totem Cafè. Ahí se pone a los platos: «Tenemos la suerte de que nos viene gente muy sana. Procuramos divertirles». 

Compte se ve al pie del cañón mucho tiempo, a pesar de unos horarios exigentes. Su semana empieza el miércoles con las sesiones de Spanish Corner con Erasmus en el Totem Cafè. «De lunes a miércoles llevo a mi hijo al cole a las ocho de la mañana. A partir del jueves, lo hace mi maravillosa mujer». El viernes se concentra la tralla, cuando empalma su labor en el Totem Cafè, que cierra a las tres de la mañana, con la de Totem, que enciende la noche tarraconense hasta las seis. «A veces se hace duro. Porque te levantas a las 8 h. y no te acuestas hasta 24 horas después, pero estoy acostumbrado».

La clave es el equilibrio. «Tienes que aprender a regular los esfuerzos. Yo lo he conseguido con el deporte. Llego a nadar 10 kilómetros diarios. Eso me calma, me baja la adrenalina. Es un complemento perfecto para el trabajo de noche». Christian no echa de menos la farra totalmente desinhibida, sin la obligación del trabajo: «Llega un momento en el que descubres que es mejor estar en el otro lado y es más divertido crear y hacer disfrutar al resto». 

Christian tiene un sentido para encender la mecha. En Totem Cafè tira de hitazos de toda la vida, desde Michael Jackson a Queen, pasando ahora por el inevitable Despacito, de Luis Fonsi y Daddy Yankee. «No te la dejan de pedir», admite. ¿Es Christian uno de esos dj’s que hacen caso a las peticiones en cabina?: «Intento que sí, que el cliente esté satisfecho». 

A las tres de la mañana, toca bajar hasta la disco Totem. «Allí no pincho, me dedico más a controlar». En ese ‘templo’ se cuelan los fiesteros que quieren quemar la zapatilla hasta que salga el sol. Por eso se apuesta más por house, reguetón o éxitos del verano. 

Él es casi un padre de los irreductibles. «Lo mejor es ver que cuidas de los sobrinos de un amigo o un familiar. Tengo 46 años. Es un salto generacional que te llena». Aún es pronto para saber si habrá heredero: «Mi hijo sólo tiene ocho años. Él dice que será el jefe de Totem (risas)... ¡pero aún tiene que estudiar mucho!». 

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